“Penitencia, penitencia, penitencia”
Por la señal de la Santa Cruz +
de nuestros enemigos +
líbranos, Señor, Dios nuestro +
En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo +
Oración Inicial
Madre Inmaculada, que mostraste tu gran amor a los hombres, apareciendo en la gruta de Lourdes e instruyendo a la joven Bernardita; te rogamos que alegres nuestros corazones. Y así, como hiciste brotar en la gruta de Lourdes un hermoso manantial de aguas cristalinas para curar el cuerpo, derrama sobre nuestras almas las más dulces y fértiles aguas de la gracia, que sacien nuestra sed de las cosas de la tierra, y que limpien nuestro espíritu para ser dignos de entrar en la gloria del cielo. Amén.
Lectura bíblica del quinto día:
“En cuanto gritan, el Señor escucha, y los libra de todas sus angustias” Salmo 34, 18
Bernardita se encontraba al pie de la gruta en presencia de una gran cantidad de personas. Mientras la joven contemplaba extasiada la misericordiosa visión, la escucharon decir: “Penitencia, penitencia, penitencia”.
María, desde el hueco de la gruta, transmite su mensaje de corazón a corazón. Ya sea en momentos en que la aparición transcurre tranquila y feliz, como en los que se vuelve más dura e incluso difícil de entender. El mensaje se sigue dirigiendo al interior del alma de Bernardita. Ella lo acoge allí, y con la sencillez que brota de la humildad, lo transmite a los demás.
Como cristianos que hemos experimentado el amor del Padre en Jesús, debemos llevar el mensaje de salvación al mundo entero para reparar los pecados de la humanidad. Estamos llamados a ser corredentores, a colaborar con Cristo en la redención de la humanidad a través de la oración y la penitencia. La Virgen de Lourdes se aparece en la gruta como celestial maestra para recomendarnos esta virtud de la penitencia, tan necesaria en la vida cristiana.
- Pedir la gracia que se desea alcanzar de Nuestra Señora de Lourdes en esta novena.
(Padre Nuestro, Ave María y Gloria)
Oración Final
Santa María, Madre de Dios y de la Iglesia, que quisiste aparecer en Lourdes para invitarnos a todos a la oración, la penitencia y conversión; acudimos a ti, Madre nuestra, con la esperanza de conseguir tu ayuda. Te pedimos que nos acerques cada día más al que es para nosotros: “Camino, verdad y vida”, por Jesucristo nuestro Señor. Amén.
En el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Amén +