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Caminando hacia la santidad

por Leidy M. Pastrana Z.
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Sólo nos falta quitarnos la venda de los ojos para caminar por la ruta verdadera que nos conduce a Dios.

 

Cordial y bendecido saludo, amigos, si analizamos nuestro ser, nuestra esencia humana, descubrimos que somos seres de carne, hueso y alma, llenos de defectos y virtudes; el único ser de esencia humana y divina es Jesús, nuestro señor Jesús, pero no por ser de condición humana solamente, debemos conformarnos, no debemos ser simples seres mortales sobreviviendo en este mundo, sino que estamos llamados a la santidad, es por eso que debemos pedir al Espíritu Santo que nos ayude, que nos oriente por el camino que conduce a la santidad, esa debe ser nuestra prioridad; como referente podemos ver la vida de San Agustín, aquel hombre que “ en su juventud se dejó arrastrar por los malos ejemplos y hasta los 32 años, llevó una vida licenciosa, aferrado a la herejía Maniquea, la cual consistía en un dualismo que consideraba que Dios es el creador de todo lo bueno y Satanás el creador de todo lo malo. Posteriormente algunos maniqueos distinguían el Dios del antiguo testamento (malo) del Dios del nuevo testamento (bueno). Para los maniqueos, Jesús era el hijo de Dios, pero que había venido a la tierra a salvar su propia alma. Jesús, Buda y otras muchas figuras religiosas habían sido enviadas a la humanidad para ayudarla en su liberación espiritual” (catholic.net).

Dejando ya claro la herejía Maniquea volvamos con San Agustín, aquel hombre que recibió una profunda formación cristiana por su madre Santa Mónica, pero que sufrió una enorme crisis moral e intelectual, que sofocó todos esos sentimientos cristianos durante cierto tiempo entregándose a los placeres del mundo, dejando de lado su formación en valores y virtudes; sin embargo Dios lo tenía para grandes cosas y la oración y llanto de Santa Mónica sirvieron como medio de intercesión para la conversión de Agustín, llegando a ser Doctor de la iglesia, pero por sobre todo santo, el GRAN SAN AGUSTIN, llegando a pronunciar frases como «nos hiciste señor para ti, y nuestro corazón está inquieto. Hasta que descanse en ti» (Aciprensa).

Ahora bien, miremos otro ejemplo de hombre Santo, esta vez me refiero al Santo cura de Ars, cuyo verdadero nombre fue San Juan Bautista María Vianney, «este hombre a los 17 años concibe el gran deseo de llegar a ser sacerdote y a pesar de muchos obstáculos inicia sus estudios, sus superiores reconocen la admirable conducta del seminarista aunque no era muy bien estudiante hasta que lo despidieron del seminario, sin embargo para él, Dios tenía un gran futuro que lo llevaría a la santidad, pues un sacerdote cree en él y se dedica a su formación, hasta que por fin logra hacerse sacerdote y luego llega a Ars. Pueblecito del que prácticamente no volvería a salir, allí fue ejemplo de solidaridad, fraternidad, buena conducta, oración asidua, penitencias y conversión de muchas personas, características que hacen de San Juan María Vianney un hombre Santo» (blog católico de Javier). Una de las frases célebres de este Santo y que debe marcar nuestra vida es « hijos míos, es Amando la Cruz que nos encontramos con la verdadera paz, no huyan de ella»

Por último, pero no menos importante quiero aludir a San Juan Bautista, este hombre de gran vida espiritual, evangelizador, predecesor de Jesús de Nazareth, luchó toda su vida anunciando y denunciando, actitud que de él debemos aprender e imitar, su martirio lo llevó a la santidad, pues dio la vida en defensa de sus convicciones, de su fè y denunciando con justicia.

Hermanos, a lo largo de este audio, hemos recorrido la vida de tres hombres Santos, con estilos de vida diferentes, pero que supieron escoger y acoger el camino hacia la santidad, muy seguramente nos sintamos identificados con las características de alguno de estos Santos, sólo nos falta quitarnos la venda de los ojos para caminar por la ruta verdadera que nos conduce a Dios.

A manera de iluminación, nos encontramos con una serie de exhortaciones que nos llaman a ser Santos como nuestro padre misericordioso es Santo, tenemos a Levítico 19:2 « seréis Santos porque yo, el señor vuestro Dios, soy Santo»

Los apóstoles nos invitan a la santidad, por ejemplo: 1 Pedro 1:15-16

«sino que así como aquel que os llamó es Santo, así también sed vosotros Santos en toda manera de vivir, porque escrito está : sed Santos porque yo soy Santo»

Amigos, vivamos en función de la santidad, actuemos de manera sensata y coherente para que no nos tengamos que cuestionar como San Pablo cuando decía, porque no hago el bien que quiero sino el mal que no quiero? Y que nuestra vida esté siempre al servicio de Dios a través del servicio a los demás para hacernos cada vez más Santos.

Bendiciones!

 

 

 

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