Inicio Familia UN NO A TUS HIJOS HOY, SE CONVERTIRÁ EN MUCHOS SÍ EN EL FUTURO

UN NO A TUS HIJOS HOY, SE CONVERTIRÁ EN MUCHOS SÍ EN EL FUTURO

por José R. Arévalo
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Educar a los hijos es una tarea que a veces puede resultar dantesca, como dicen, los hijos no vienen con manuales incluidos.

Tanto la madre como el padre tienen una relación y dinámica propia con cada uno de sus hijos, por lo tanto, también tienen un estilo propio de orientar, educar, imponer disciplina y corregirlos. Hoy en día es muy común en los padres la noción que deben “dejar ser” a sus hijos o “dejar que se expresen”, pero después son los mismos padres quienes se quejan cuando sus hijos desobedecen las reglas en casa, en la escuela o cuando son maleducados con otras personas.
 
Jordan Peterson, brillante psicólogo y profesor de psicología de la Universidad de Toronto, en su libro 12 Reglas Para La Vida: Un Antídoto Para El Caos, dedica un capítulo entero y la regla número Cinco a los hijos. El título del mismo es: No Permitas Que Tus Hijos Hagan Cualquier Cosa Que Provoque Que Los Aborrezcas; en éste, Peterson habla de una pareja que, incapaces de decir no a su hijo de dos años no tenían más remedio que seguirlo adonde él fuera ya que si no lo monitoreaban constantemente el niño se portaba mal. En este caso, concluye Peterson el deseo de los padres que el niño tuviera libertad tenía el efecto opuesto, ya que el no enseñarle buenos hábitos demandaba que ellos estuvieran constantemente monitoreándolo micro administrando las acciones del niño, coartándole así su libertad.
 
Es difícil balancear por un lado los temores de los padres a causarle un sufrimiento temporal o permanente a los hijos con la responsabilidad de inculcar disciplina, educación y valores. Pero al final, el miedo a causar un daño puede ser más grave que el daño mismo y las consecuencias de no imponer disciplina en el hogar pueden ser verdaderamente desastrosas.
 
Aunque parezca contradictorio, un “no” a tiempo, puede abrirles muchas puertas a nuestros hijos. Los límites, aunque así se asocian, no siempre son algo negativo; es deber de los padres guiar por el buen camino a sus hijos, facilitando de esta forma su desarrollo y crecimiento tanto físico, psicológico y espiritual.

Aquí te damos algunos consejos que puedes utilizar para interactuar con tus hijos.

1.    No tengas miedo a decir NO. Muchos padres se preocupan porque piensan que negarles cosas a sus hijos o prohibirles conductas va en detrimento de su desarrollo personal, pero esto no es cierto, poner un límite alrededor de su conducta es un paso importante para que aprendan a vivir después en sociedad, donde no podrán ser absolutos.
 
2.    Explícales porque los corriges. Seguido de un “no” debes explicarle a tu hijo porqué lo estás corrigiendo. Los niños también sufren daño si aquellos encargados de su cuido no les corrigen y los dejan sin una guía. Esto es importante ya que esta es la parte donde los educas y les puedes comenzar a inculcar principios y valores. Esto lo debes comenzar a hacer desde una muy temprana edad. Por ejemplo: hay un punto donde todos los infantes golpean ya sea voluntaria o involuntariamente el rostro de sus padres, si en este momento corriges esa actitud y le explicas que la consecuencia del golpe es que a ti te duele y refuerzas este tema, verás como pronto el niño deja de golpear.
 
3.    Pon reglas en el hogar y consérvalas. Las reglas son importantes, existen en todos los estados de la sociedad y todos nos movemos por ellas, entonces es importante también tener reglas en casa para que los hijos puedan desarrollar saludables parámetros de conducta. Por el contrario, si estableces una regla y no es cumplida, tus hijos creerán que sus acciones no tienen repercusiones. Si por ejemplo pones la regla que los niños se van a cama a las ocho de la noche y les explicas que es para que descansen bien, se despierten con más energía y que esto ayuda a su crecimiento, tal vez no les guste, pero lo comprenderán. Cuando se dé la ocasión que por motivo de alguna celebración o salida familiar se vayan a la cama más tarde, ellos podrán comprender la diferencia en uno u otro caso cuando se despierten cansados, con sueño y sin energía.
 
4.    Recuerda que no eres su amigo, eres su padre. Hoy en día existe la mala concepción de que los padres deben ser “amigos” de sus hijos, refiriéndose a que si los padres constantemente enojan a sus hijos porque les corrigen pueden llegar hasta el extremo de ser odiados por ellos y perderán la confianza que sus hijos deben de tener con ellos para contarles todos sus problemas.
 
Pero hay otras formas de ganarse la confianza sin dejar de ser firme y de imponer respeto. Peterson dice que «los amigos tienen una autoridad muy limitada para corregir… por tanto todo padre debe aprender a tolerar el momentáneo enojo u odio de su hijo después que ha sido corregido».
 
5.    Desaprueba sus acciones y no a ellos. Siempre debes tener en mente que mucho del amor propio (entendido como sentido de autopreservación y cuido personal) y la autoestima de un adulto casi siempre se moldea en la niñez. Debes omitir usar calificativos negativos y denigrantes para tus hijos tales como bobo, tonto, torpe, malo, etc. Debes corregir las acciones negativas con amor, pero con temple. Tu hijo debe de comprender que no lo corriges por odio o por venganza, sino que es una combinación entre disciplina, compasión y búsqueda del mejor beneficio para su futuro.
 
Cada relación padre-hijo es única, conversa con tus hijos, interésate en ellos como personas y llegarás a conocerlos mejor, así sabrás cuales son las mejores herramientas para educarlos. Recuerda que hoy como siempre lo ha sido a través de la historia: La familia es la base de la sociedad.

 

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1 comentario

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MARIA julio 30, 2018 - 11:35 am

También veo muchos padres decir que No indiscriminadamente y los niños se vuelven muy agresivos. Creo que es necesario que el No, sea evaluado cuando no suponga un riesgo de vida o un agravio para terceros. Y cambiar el no, por ejemplo, por: «déjale ese crayon a tu hermano y toma otro. Cuando termine podrás usarlo», en vez de No! Hay que compartir! Los chicos ante la exageración del No, se vuelven incrédulos y rebeldes.

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