Hoy es nuestro último día de peregrinación, pero no seria un día más, sino otro día más en esta Tierra Santa.
Para comenzar debemos mencionar que alguna distancias en los evangelios son relativas, pero si en los relatos debemos tener en cuenta los tiempos de viaje a pie.
Este es el caso de Emaus, que hay varios pueblos que se lo atribuyen pero algunos pueden ser cuestionados por los hechos.
Cleofas y el otro discípulo salieron temprano desde Jerusalén, entonces al atardecer seguramente estarían a más de 20km de esta ciudad, mas o menos lo que caminaban por dia.
Esto descarta a varios pueblos que se atribuyen haber sido “Emaus” estando a menos de esta distancia. Por otra parte hay hechos que confirman un sitio.
Esto ocurrió en 1870, cuando Santa Maria de Jesús Crucificado (de quien conociéramos algo de su vida en la salida anterior) iba de camino a Nazareth en caravana cuando el Señor le indica que debía salirse del camino unos metros y que allí seria el lugar donde fuera reconocido al partir el pan. La Santa hizo caso y encargó a unos hombres cavar en donde el Seńor le dijo. Para sorpresa de todos ese “monte” que todos conocían escondía una Iglesia bizantina que había estado enterrada por más de 600 años.
En la actualidad es un sitio arqueológico, la iglesia no tiene techo pero fue aquí mismo donde celebramos la eucaristía.
Imaginen la emoción de volver a vivir el momento donde el Señor fuera reconocido al partir el pan, en el mismo lugar, y compartiendo el pan Vivo.
Si para muchos fue emocionante piensen solo en el sentimiento que esto despertó en los peregrinos que conocieron a Jesús a través del Retiro llamado justamente Emaus.
Llevado hasta las lágrimas por la emoción vivida partimos hacia Jaffa. Aquí fue donde San Pedro, tal como San Cipriano describe en los Hechos de los Apóstoles, revive a una mujer llamada Tabita que hacia muchas obras buenas pero había enfermado y muerto. Su viudo y amigos llamaron a Pedro y el pidió la misericordia del Señor y la luz volvió a la mujer dándole vida nuevamente.Aquí también es donde Pedro recibió aquella visión que mencionamos en la visita a Cesarea de animales impuros para comer y que el más tarde comprendiera que se trataba de no judios que debía también convertir ya que el Reino de los cielos es para todos.
Visitamos esta Iglesia justo antes del cierre, por lo cual pudimos sólo rezar unos minutos. Hemos llegado al final de nuestra peregrinación a la Tierra del Seńor. Nos vamos con un gran dejo de tristeza pero con la necesidad de agradecer al Seńor haber llegado a conocer su lugar. Conocer esta tierra nos permitió entender muchas cosas de los evangelios, comprender los motivos por los cuales sucedieron algunos hechos, dicho de otro modo, ponerle imágenes a los evangelios.
Sabemos que peregrinar nos es fácil en esta sección tratamos de compartir todo lo que sea posible para que puedan acompańarnos de manera virtual en estos viajes. Conocer la tierra del Señor nos lleva a tener la obligación de contar lo vivido. Para todas las religiones y en especial para los “Nazarenos” debería ser un viaje en la vida.
Gracias por acompañarnos y esperamos que les haya gustado.
Tips de Viajero
– Israel es un país que vive con una amenaza de conflicto, esto sinceramente no se percibe en la calle. Si bien es clara, y hasta quizás un poco raro ver soldados armados fuertemente en la calle, esto no le quita a uno las ganas de vivir estos lugares.
– Si vienen atrévanse a dormir en Palestina. Belén, Nablus o Jericó están bajo el dominio de la autoridad Palestina y es una experiencia distinta.
– Vayan al Santo Sepulcro a las 5.30 AM es el momento para vivirlo.
– Muchos de los lugares Santos son pequeños y tendrán realmente muchos peregrinos, pero no dejen que esto los perturbe y vivan su peregrinación con el corazón abierto.
– Vean como pueden convivir las religiones, y no miren las peleas entre los hermanos, si bien es difícil de ver si hay momentos de paz entre las religiones, atesoren estos y olviden los otros.
– Caminen Jerusalén antiguo.
– No dejen de conocer la terraza del Hotel Notre Dame, cercana a la puerta de Jaffa.
– Comerán Hummus hasta cansarse.
– Bañense en el Mar Muerto.
– Y sobre todo abran en corazón y dejen que Jesús el Nazareno entre y los llene de regalos.
Horacio
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