Inicio Entrevistas “Queremos ser en medio del mundo y en el seno de la Iglesia fermento de comunión y misión”

“Queremos ser en medio del mundo y en el seno de la Iglesia fermento de comunión y misión”

por Carlos L. Rodriguez Zía

A la edad de veinte años,  Ester Palma soñaba con un mundo en paz y justo. Hoy, julio de 2019, ese sueño la encuentra en Corea del Sur, como miembro de los Servidores del Evangelio de la misericordia de Dios, una asociación privada internacional de fieles de la Iglesia católica, con personalidad jurídica. Con ella conversamos sobre su trabajo y su misión.

Ella se llama Ester Palma. Ella es  misionera católica desde hace más de 20 años. Ella ha pasado los últimos 13 años en Corea del Sur. Ella tiene un  sueño: poder compartir  la alegría de conocer a Jesús algún día. Ella les cuenta a los lectores de  Misioneros Digitales Católicos que es misionera porque cuando tenía 20 años soñaba con un mundo lleno de paz y de justicia y que Dios le hizo entender que ese era el deseo de su corazón y la llamaba a colaborar con él por un mundo de hermanos. “Nuestra comunidad Servidores del Evangelio tiene una opción preferencial por los jóvenes y creo que fue ese trabajo misionero con los jóvenes y para los jóvenes lo que más me llamó la atención desde el principio”. Ella en Corea del Sur vive junto a otras cuatro misioneras consagradas (una polaca, una belga, una española y una coreana) y coordina el equipo de Difusión, teniendo a su cargo  las páginas web de la comunidad (en 5 idiomas) y las redes sociales. Además, desde hace algo más de un año y medio he creado un canal de Youtube con su nombre, Ester Palma,  en el que comparte cada semana algo de su  vida en Corea del Sur,  temas de fe y de cultura. Ella, Ester Palma, responde las siguientes preguntas.

-¿Qué es la asociación Los Servidores del Evangelio de la Misericordia?

-La comunidad Misionera Servidores del Evangelio de la Misericordia de Dios es una asociación privada internacional de fieles de la Iglesia católica, con personalidad jurídica, aprobada en la diócesis de Munster por Mons Reinhard Lettmann el 27 de septiembre del 2002. En este momento estamos presentes en 4 continentes con 15 comunidades. La comunidad está formada por misioneros y misioneras consagradas, sacerdotes y laicos y se dedica al anuncio del Evangelio y a la formación de misioneros (a la formación de la identidad misionera de cada cristiano). Nuestra vida misionera se apoya en la certeza de que Cristo ha asumido en su propio Cuerpo a toda la humanidad. Nuestra misión es respuesta a su “Tengo Sed” actual desde el corazón de nuestros hermanos. Queremos ser miembros vivos en su cuerpo saciando su sed de amor, de comunión y de sentido anunciando el Evangelio y formando otras personas que lo puedan vivir y anunciar.     Queremos ser en medio del mundo y en el seno de la Iglesia fermento de comunión y misión. Somos servidores del Evangelio para que a través de nuestras comunidades misioneras en todo el mundo atraigamos a muchos al encuentro con Cristo y surja el Reino de Dios.

-¿Cómo se lleva adelante una organización, y ésta, su tarea, cuando es conformada por perfiles diferentes como lo son el de los misioneros, los consagrados y los laicos?

-En algunos países esta misión pastoral es remunerada, pero como en la mayoría de los países la mayoría de las actividades que realizamos son voluntarias, también realizamos algunos trabajos que nos ayudan a sustentar nuestras comunidades y a ser económicamente independientes. Nuestra asociación realiza su misión también gracias a donaciones de personas que quieren apoyar nuestra misión de evangelización y que descubren que el anuncio del Evangelio tiene una incidencia social de cambio en medio de la sociedad que es necesario apoyar.

-¿A quién responden o “deben obediencia” dentro de la Iglesia? ¿Al obispo de cada lugar, por ejemplo?

-Los servidores consagrados tenemos promesas de pobreza, castidad, obediencia y amor fraterno. La obediencia se le debe al responsable general de la comunidad y al Grupo Base que le ayuda y también a los responsables locales que tenemos en cada comunidad local. Por supuesto en cada diócesis tratamos de vivir nuestra misión en comunión con el obispo y la Iglesia local pero no le debemos obediencia al obispo del lugar.

-¿Por qué ven a la Iglesia como madre y hermana?

-La Iglesia es nuestra madre porque en su seno hemos nacido como comunidad y es ella que nos ha ayudado a nacer aprobando nuestros estatutos y hermana porque en un mismo barco trabajamos unidos con otros carismas para crear el Reino de Dios.

-¿Por qué y para qué las actividades de la asociación la llevan a cabo equipos integrados por laicos, consagrados y misioneros?

-Hemos nacido como un pueblo de Dios. Quizás es un signo de los tiempos de muchas comunidades nacidas después del Vaticano II vivir la misión en comunión entre consagrados, sacerdotes y laicos, cada uno según su estado pero con un mismo corazón en la espiritualidad y en la misión. Por supuesto cada uno acorde a sus circunstancias tiene una dedicación y una misión específica.

-Hoy en día están en varios países de Europa, Asia, Oriente Medio, África y Latinoamérica. ¿Tienen como objetivo estar presentes en todos los países del mundo?

– No, por ahora nuestro objetivo es fortalecer las comunidades en los muchos países, quince en total, en los que estamos presentes.

-¿Cómo se construye y conserva una identidad y una comunidad misionera?

-Con mucha paciencia, con un retiro anual de tres semanas (por continentes Asia, Europa, Africa y Latinoamérica) que es una fuente importante de unidad y de espiritualidad. También es fuente de energía y de comunión el retiro de un día a la semana con compartir semanal de vida y oración en cada comunidad local.

POSTALES DE LA VIDA Y LA MISIÓN DE ESTER EN COREA DEL SUR

-¿De qué manera se transforma el corazón de una persona? ¿Es más difícil hacerlo con un creyente o un no creyente?

– Sólo Dios puede cambiar el corazón de una persona, curarlo, tocarlo, lanzarlo a amar de nuevo. En nuestras actividades intentamos poner en contacto a las personas con Cristo, por medio de la oración, del compartir, de distintas actividades de voluntariado, etcétera. En ese proceso las personas van entrando en contacto con el amor de Dios. Dios va tocando, curando, levantando y llevando a cada uno de nosotros a hacernos vivir cada vez más la alegría y el amor a los demás. El proceso con un no creyente es más largo, pero no tiene por que ser más difícil, depende de lo abierta que una persona esté a Dios, este puede tocar su corazón de maneras insospechadas.

-¿En la actualidad, la Iglesia muestra la correcta imagen de Dios?  ¿O depende de que vidriera uno mire o puerta golpee?

-El Papa Francisco y en general la Iglesia actual está haciendo muchos esfuerzos por mostrar el rostro tierno y esperanzador de Dios. Un rostro abierto, dialogante, lleno de ternura y de pasión.

-¿Cómo se elabora un espíritu de Iglesia en salida y abierta, sin patovicas  o agentes de la aduana de la fe, como dice el Papa Francisco?

-En los documentos del Papa Francisco, “Evangelii Gaudium” o “Christus Vivit”, encontramos todas las claves para vivir en salida. Una misión permanente, una pastoral misionera, el uno a uno, el rostro de misericordia, la centralidad del misterio pascual, la opción preferencial por los más pobres, escuchar a los jóvenes. Ahí está todo.

-¿Cómo es su vinculación con las distintas instancias o cuerpos de la Iglesia, llámense parroquias, conventos, etc.?

 -Nos insertamos como cristianos normales en nuestras parroquias participando en la misa diaria y dominical y a veces colaboramos pastoralmente en ellas. Sin embargo, la mayoría de las veces nuestra misión se inserta en el trabajo con jóvenes o con laicos a nivel diócesano, ofreciendo nuestros programas de formación no para una sola parroquia sino para toda la diócesis y colaborando con las pastorales a nivel diocesano, de juventud, misionera, o familiar.

-¿Qué Evangelio hay que anunciarle al mundo y cómo?

– Como dice el Papa Francisco, el Evangelio de la Alegría. No seamos cristianos tristes, con cara amargada, sino alegres, personas normales, humanas, llenas de vida y de buen humor. Gente de diálogo y de profundo respeto y escucha de todos, abiertos a la diversidad y respetando la dignidad de la vida. Si los pobres y los jóvenes son el centro de nuestra pastoral, nuestra vida reflejará el rostro comprometido y misericordioso de Dios frente al que nadie puede resistirse.

-Para terminar, denos alguna guía para desde casa ya ir trabajando ese espíritu misionero y recomiéndenos algunos pasajes del Evangelio para leer al respecto.

-Recomiendo la lectura de las Encíclicas Evangelii Nuntiandi, en especial de los números 19, 20, 21 y de los documentos del Papa “Evangelii Gaudium” y “Christus Vivit”. Son manuales de cabecera con muchas claves prácticas y sencillas para orar y para compartir y para estructurar desde ahí nuestra misión. El Evangelio de Lucas leído despacio y meditado es una escuela de misericordia y de cercanía de Dios y acercamiento a todos los hombres. Es escuela de amor y de universalidad, puede ser una buena lectura continuada para una escuela misionera al estilo del Papa Francisco. Para ser comunidades en salida la lectura de los Hechos de los apóstoles en lectura contiuada meditada y compartida es algo esencial. Espero que os ayude lo que os digo y cómo dice el Papa “no os olvidéis de rezar por mi”. Gracias por la oportunidad de compartir mi vida y mi visión con vosotros. Animo a cada uno donde estáis, no olvidéis que cada uno allí donde está es un misionero y es rostro de Dios en lo cotidiano para muchas personas, y sobre todo vivid con pasión el compromiso con los que sufren y con los jóvenes.

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1 comentario

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Paula julio 22, 2019 - 12:01 pm

Que maravilla de misión!

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