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10 minutos con Jesús. Hoy: La mejor inversión

por 10 Minutos con Jesús

Fieles a nuestra cita de los sábados, compartimos una de las meditaciones que difunde el equipo de 10 Minutos con Jesús. El equipo de 10 minutos con Jesús está conformado por sacerdotes y laicos de EE.UU, México, Inglaterra, España, Colombia, Kenya, Filipinas, que hacen posible que miles de personas de todo el mundo pasen 10 minutos diarios de conversación con Jesús a través de WhatsApp, Spotify, Telegram, Instagram, YouTube, Ivoox, Podcast de Apple, Google Podcast

Señor mío y dios mío. Creo firmemente que estás aquí; que me ves;  que me oyes. Te adoro  con profunda reverencia. Te pido perdón de mis pecados y gracia para hacer con fruto este rato de oración. Madre Mía Inmaculada, San José, mi padre y señor, Ángel de mi Guarda, interceded por mí.

A las puertas del Adviento

Mañana, empezaremos un nuevo año litúrgico con el tiempo de Adviento. Tiempo de preparación para la venida del Señor. Tiempo de preparación para la Navidad. En los últimos días del año litúrgico la Iglesia nos recuerda que este mundo no es definitivo y que tú y yo estamos de paso. Algo que es evidente; pero que es algo que se nos olvida con frecuencia. Por eso en el evangelio el Señor invita a los apóstoles a contemplar la grandeza, la belleza, la hermosura, la solidez del templo de Jerusalén. Y les dice: “véis todo esto. Pues no quedará piedra sobre piedra”. Y efectivamente, no muchos años después así sucedió. Igual que ha sucedido con otros grandes edificios de la antigüedad, que hoy pues la mayoría son ruinas.

Un camino entre montañas

Es  cierto que todas las obras humanas, todos nuestros proyectos aunque nos parezcan muy sólidos y que vayan a durar para siempre, en realidad nacen y mueren. Son como los yogures, tienen fecha de caducidad. Hace unos años iba en bici con un amigo de excursión por una zona de montañas. A  la salida de un pueblecito encontramos un camino estrecho, un poco encajado entre dos montañas, y decidimos tomarlo sin saber a dónde iba. Enseguida aquel camino empezó a bajar, a bajar, y al final llegamos a un valle. Lo fuimos atravesando. Allí no había nadie y en un lugar alto vimos unas casas, un pequeño pueblo, que cuando llegamos descubrimos que era un pueblo abandonado. Antes en medio del valle encontramos una tumba. Sí,  una tumba, con una cruz de hierro bastante oxidada. Allí estaba escrito el nombre del personaje y unos años 1887-1954. Debajo, apenas se leía escrito una tablilla que decía: “mira lo que queda, todo pasa”. Y  es cierto: todo pasa. Allí lo que quedaba eran unos hierros oxidados. ¿Qué sentido tiene vivir aquí en la tierra como si fuera para siempre si todo pasa?

De paso

Para siempre, para siempre, el cielo;  aquí todo pasa. Hay  que vivir en la realidad y la realidad es que estamos de paso. En esto los primeros cristianos tienen mucho que enseñarnos. Los primeros cristianos sabían que estaban de paso y que les esperaba la vida eterna. Es decir que la vida con mayúsculas empezaba o empieza después de la vida. Después de esta vida. Por eso estaban desprendidos de los bienes materiales. Estaban desprendidas de las cosas. No se preocupaban por acumular. El desprendimiento es la virtud del caminante; la virtud del peregrino, la virtud del que no se instala.

También estaban desprendidos de la consideración de los demás. Lo importante no es cómo me ven los demás. Lo importante es cómo me ve  Dios. Incluso estaban desprendidos de la propia vida. Ahí están los mártires que sabían que estaban de paso y daban la vida. Daban la vida porque sabían que les esperaba la vida eterna,  la vida con mayúsculas.

Poder entender

Señor te pido que yo también entienda la vida. Entienda la vida,  la muerte. Que entienda todo esto como lo entendían los primeros cristianos. Este modo de entender la vida proporciona un dominio sobre las cosas. El  dominio  proporciona señorío. Concede como una enorme libertad. Una libertad interior. Y si  nos instalamos en este mundo, si pensamos que aquí todo es definitivo, acabamos siendo esclavos de las cosas, del qué dirán. En esta vida para nada sirve tener, ni ser famoso.  Sino servir, amar, que es lo único que me acabaré llevando. San Pablo les dice a los efesios  que miren  con cuidado cómo viven. Que no sea como necios sino como sabios, aprovechando bien el tiempo presente. Vivir como sabios, aprovechando el tiempo. Aprovechar el tiempo no es simplemente hacer cosas; sino hacerlas por amor. Esto es aprovechar el tiempo. Aprovechar el tiempo es saber amar. Aprender a amar. Hay  mucho que hacer en este mundo .Hay mucho que hacer pero por amor. Es la única inversión segura para el futuro. Es la única inversión segura para la vida eterna.

La mejor inversión

Por eso la mejor inversión es entregar la vida. Es más: la vida está para darla. Quizá esto lo has oído muchas veces también; pero conviene recordarlo; y conviene que lo recordemos ahora en este rato de oración. Que sea lo que le digamos al Señor: “mi vida está para darla. Para darla por amor a ti y por amor a los demás”. Todo lo que te quedas. Todo lo que me quedó en el bolsillo, se pudre. Todo lo que no entrego se pudre, se estropea con el tiempo: Y todo lo que entregas por amor se guarda para la vida eterna.

Por eso los santos, los grandes santos, tienen un cielo muy grande porque lucharon para hacerlo todo por amor. Por eso la Virgen tiene un cielo inmenso; orque entregó la vida por amor. Todo lo que era lo entregó por amor y para amar.

No sé si en este momento cuando, estás  escuchando estos 10 minutos con Jesús estás empezando el día o terminándolo. Piénsalo o quizá haz el propósito.  Lo hacemos ahora mismo. Señor,  que hoy lo haga todo por amor y renueva este propósito. Renueva esta intención cuando a lo largo del día te venga la impaciencia o  pierdas la paciencia con alguna persona. O ante alguna situación difícil, Señor, que lo haga todo por amor. O cuando algo me cueste especialmente, o se me la soberbia,  o la vanidad, Jesús que lo haga todo por amor a ti y por amor a los demás. Y con la ayuda de la Virgen seguiremos adelante.

Doy gracias Dios mío por los buenos propósitos, afectos e inspiraciones que me has comunicado en esta meditación. Madre Mía Inmaculada  San José,  mi padre y señor, Ángel de mi Guarda,  que lo haga todo por amor.

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