Inicio Bitácora del Peregrino Santuario Original de Schoenstatt, Vallendar – Alemania.

Santuario Original de Schoenstatt, Vallendar – Alemania.

por Horacio Espinosa
El Santuario

Schoenstatt: El movimiento de la Sonrisa. Muchos de los lectores se sorprenderán por este apodo que le puse al movimiento, pero a mi entender es una de las cosas que se destacan del mismo.

Muchos de los lectores se sorprenderán por este apodo que le puse al movimiento, pero a mi entender es una de las cosas que se destacan del mismo.

Si, la SONRISA (con mayúsculas) de todos los que conforman este movimiento es notoria. Es esa sonrisa amiga que transmite paz y amor sin hablar una palabra. Es un movimiento que trasciende fronteras e imagino que la sonrisa debe haber sido el motivo por el cual el movimiento cruzo mares, montaña y llegó a lugares remotos como Japón o Sudamérica, donde las costumbres e idiomas son tan distintos a la Alemania que lo vio nacer.

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Historia

No repetiré completa la historia del movimiento. Para los que quieran leer más al respecto pueden leer la bitácora del 17 de Mayo de 2019,  donde se presenta en detalle el movimiento. En lugar de esto les contare lo que aprendí aquí, mis vivencias, los regalos que me hizo Maria estando allá.

Descripción

El Santuario Original no es más grande que ninguno de los Santuarios que conocemos y que posiblemente tengamos cerca de nuestros lugares. Pero a diferencia de lo que uno podría pensar, Schoenstatt no es un predio sino es un pequeño pueblo, extendido a lo largo del valle que le diera el nombre de Schoenstatt (lugar hermoso) al Movimiento, en el extremo oriental de la ciudad de Vallendar en el Westerwald, Alemania. Es la región llamada Renania, en el centro de país, donde confluyen los ríos Rin (Rhein) y Mosela (Mosel).

Aquí se encuentra la ciudad de Coblenza y a seis kilómetros más al norte de ésta, sobre la margen derecha del Rin, está la ciudad de Vallendar.  El pequeño pueblo de Schoenstatt está rodeado de cuatro cerros que forman tres quebradas con sus respectivos arroyos que se unen en el valle para verter juntos hacia el Río Rin.

El Movimiento ha ido extendiendo su presencia desde el valle, donde se encuentra el Santuario Original, hacia estos cerros; y la historia de Schoenstatt les ha ido dando nombres: el Monte Schoenstatt (más hacia el sur), Monte Sión, Monte Moriah, Monte Tabor, Monte Regina. En cada uno de estos montes se encuentran las casas centrales de las diversas comunidades que conforman el movimiento, con sus respectivos santuarios y características propias.

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Recorriendo el “cielo”

Nombrar como pueblo a este lugar sagrado creo que es un error. En sus laderas, en sus parques, en sus habitantes, uno encuentra la paz y la alegría de Dios. La belleza de la geografía muestra la grandeza de Nuestro Señor en su Creación. Realmente no recorrimos todos los cerros, solo fuimos al Monte Schoenstatt, que es donde está la casa del Padre Kentenich.

Comenzamos por el ingreso y muy cerca de la entrada está el Santuario Original. Por detrás del mismo están las llamadas Tumbas de los Héroes. En las mismas están enterrados los restos mortales de Schoenstattianos que vivieron ejemplarmente y que ofrecieron sus vidas por la fecundidad de la obra.

En el centro se encuentra la piedra de José Engling (1898-1918), quien fuese un símbolo de la fidelidad de los ideales de Schoenstatt, especialmente su amor a María y su vínculo filial a su Padre espiritual, el Padre Kentenich. Como soldado, se esforzó por servir desinteresadamente a sus compañeros. En la piedra hay una lámpara que es un símbolo para todos los que ofrecieron su vida por Schoenstatt. El lema allí escrito dice: “Guardamos vuestra herencia”.

También como parte de las tumbas se ven algunas cruces negras .Estas corresponden a Max Brunner (1897-1917) y Hans Wormer (1897-1917), ambos pertenecientes al primer grupo schoenstattiano, quienes murieron en el frente de batalla y sus restos fueron traídos desde Francia.

Se ven cruces de color marrón que pertenecen al lugar de descanso de  Albert Eise (1896-1942) y Franz Reinisch (1903-1942), ambos sacerdotes palotinos schoenstattianos. El primero murió en el campo de concentración de Dachau. El segundo fue decapitado en Berlín por negarse a jurar fidelidad a la bandera de Hitler. 

En un costado de las tumbas esta la plaza de los peregrinos y cerca de la primera iglesia (Notkirche) se encuentra la Casa Antigua cuyas paredes podrían contarnos del nacimiento de Schoenstatt. Muchos de la primera hora ocuparon sus salas y actualmente es monumento histórico. Sus cimientos levantados sobre los del convento de las Agustinas, son los más antiguos de Schoenstatt (1652-1662). Fue renovada a fines de los años 80. En el transcurso del tiempo la casa sirvió sucesivamente como internado, colegio o casa de ejercicios y jornadas. Fue lugar de fundación del Instituto de las Hermanas de María en 1926. Hoy cumple la función de sacristía del Santuario.

Al costado sur del Santuario, en el centro, se encuentra la antigua Casa de Estudios, hoy Facultad de Teología de los Padres Palotinos. En 1908 comenzaron a construir allí la nueva casa de estudios. Aquí estuvo el Padre Kentenich desde 1912 hasta 1919 como director espiritual de los estudiantes. En 1945 esta casa de estudios se transformó en escuela superior de Teología y desde 1933 es reconocida como Facultad de Teología. Hacia el costado norte del Santuario esta la casa St. Michael de los Padres Palotinos frente a ella se alza la única torre que queda del antiguo convento medieval.

Detrás de la Casa Antigua, se encuentra Marienau – Casa de la federación de los sacerdotes diocesanos. La casa tiene una historia de más de 100 años. En 1950 la compraron los sacerdotes diocesanos de Schoenstatt. Aquí predicó el Padre Kentenich numerosos retiros y dio conferencias y  estuvo alojado la semana anterior a su muerte. Hoy la casa también está a disposición de otros grupos y peregrinos de Schoenstatt.

Por el costado izquierdo del ingreso está la Casa Schönfels y Librería Schoenstatt Verlag. La casa Schönfels es una casa de alojamiento más pequeña, de la cual hablaremos un poco más adelante. Adentrándonos en el valle nos encontraremos con la Casa de Peregrinos.  En 1965 el Padre Kentenich regresa a Schoenstatt y se preocupa para que el Movimiento Popular de Peregrinos resurja vigorosamente. La construcción de esta casa es de 1974. A mano derecha de la entrada se encuentran los comedores de la casa y la Santería. Saliendo de la casa, a mano izquierda, siguiendo el caminito junto al arroyo, hay senderos agradables para meditar y rezar. 

Siguiendo estos senderos llegamos a la Iglesia de los Peregrinos, actualmente es un bello templo, pero desde 1985 hasta 1998 era solo una gran carpa, que se utilizó para la celebración del centenario del nacimiento del Padre Kentenich. En 1999 se construye una nueva Iglesia de madera.  

Subiendo un poco la ladera izquierda veremos Sonnenau – Casa de la Juventud femenina. El nombre Sonnenau fue tomado del Cántico al Terruño y significa pradera asoleada. En la Fiesta de Pentecostés de 1958 se bendijo esta casa. En la piedra fundamental se describen los símbolos y los ideales de la juventud: la corona y las tres cruces, y las inscripciones VS-RTA-PPC (Ver Sacrum- Regina Ter Admirabilis- Pro Patria Consumor).

Muy cerca de aquí está la oficina de informes de desde donde nacen los caminos que llegan a los diferentes montes. Nosotros solo subimos al Monte Schoenstatt y gracias a una Hermana la subida fue en auto y solo nos tocó bajar. Llegamos así a la Casa Padre Kentenich, bendecida en 1985 con motivo del centenario del nacimiento del P. Kentenich.   La casa se divide en cuatro áreas, con sus respectivos espacios para meditación, que corresponden a cuatro aspectos fundamentales de la espiritualidad y objetivos de Schoenstatt. Objetos, imágenes y textos posibilitan un encuentro con la persona del P. Kentenich. 

Notables son la estatua ante la cual la madre del niño José lo consagró a María y el modelo 1:1 de la bóveda bancaria de la cárcel de Koblenz donde estuvo incomunicado el P. Kentenich durante cuatro semanas (1941). Existe un libro es español con fotos de los objetos exhibidos y los textos enumerados de la exposición. 

Finalizado el recorrido solo nos separa un patio del ingreso al templo de la Santísima Trinidad. Mas allá de su belleza y del silencio y paz reinante en este templo, la tumba del P. Kentenich se encuentra dentro, ya que es el lugar donde falleciera, en la antigua sacristía. La muerte del P. Kentenich fue imprevista y rápida. Si bien los escritos mencionan que se lo notaba cansado, debido a la intensa actividad, nadie preveía un desenlace tal. 

El domingo 15 de septiembre de 1968 luego de celebrar la primer Eucaristía en este templo a las 6.30 horas, se dirigió a la sacristía, se sacó los ornamentos, bendijo unos rosarios y se desplomó, cayendo hacia adelante. Intentaron reanimarlo, pero el corazón ya no respondió. Así en esa iglesia, junto a la familia de las Hermanas, concluía la vida del fundador del movimiento en la fiesta de Nuestra Señora de los Dolores.

Personas de todo el mundo visitan ese lugar para hacer un momento de silencio y orar. Muchos encuentran allí una orientación para su vida sustentada en los valores del evangelio. Hay quienes en la atmósfera de ese lugar han recobrado la capacidad de orar. Allí exponen al P. Kentenich sus preocupaciones y confían en su intercesión ante Dios. No pocos visitan su tumba para darle gracias. 

Bajamos la ladera y nos encontramos con el Santuario del Jardín de María, bendecido el 5 de Mayo de 1954 y fue el primer Santuario filial en el lugar de Schoenstatt. Después de su regreso de los Estados Unidos en 1965 hasta su muerte el 15 de septiembre de 1968, el Padre Kentenich celebró en este Santuario la Santa Misa 567 veces. Ese Santuario es el centro espiritual de todo el Instituto de las Hermanas. Las celebraciones de las comunidades de curso en Schoenstatt, por ejemplo, las Incorporaciones al Instituto, los Jubileos, etc., tienen lugar en este Santuario.

Pasamos por el noviciado y la Casa de La Madre que es el corazón y la sede de la Dirección General de la comunidad internacional del Instituto de las Hermanas de María. Aquí es donde se originó el Instituto, el Fundador vivió y le dio forma a la comunidad. La Casa Madre es el hogar de todas las Hermanas de María. Es solo para uso interno del Instituto.

La visita

A diferencia de otros viajes en este caso nos habíamos preparado un poco más pues ya conocíamos el movimiento y creíamos saber lo que nos esperaba. Pensábamos que lo sabíamos, pero no fue así.

Este viaje tenía una carga grande de emociones encontradas, desde visitas a varios Santuarios hasta lugares donde pudimos ver la muerte desde cerca (en próximas bitácoras se entenderá más esta frase). En fin, llegamos a la estación de tren de Vallendar, alrededor del mediodía, con mucho calor. Al llegar nos encontramos casi con un pueblo fantasma, y la única dirección que teníamos era Casa Schönfels – Shoenstatt.

Esperamos en vano un taxi en la parada, ya que durante poco más de una hora no llegó ninguno. Tratamos de comunicarnos con algunas chicas que pasaron por la estación y fue en vano ya que solo hablaban alemán. El calor y nuestro cansancio comenzaban a hacer de las suyas cuando de la nada llega un chico a trabajar en la central telefónica de la estación de tren. Él sí hablaba inglés. Logramos comunicarnos y él nos informó que, si bien estaba la parada de taxis allí, normalmente uno debía llamar por teléfono a la compañía de taxis y esta enviaría un auto. Fue muy amable y se ofreció a pedir el servicio de taxi por nosotros. Luego siguió camino a su trabajo.

Ya más tranquilos, esperamos la llegada del taxi. No pasó tanto tiempo que  apareció un taxi trayendo gente, entonces, pensando que era también nuestro vehículo. Intentamos subir, pero el chofer, que hablaba bastante poco, nos dijo que él no podía llevarnos, y que debíamos esperar otro auto, lo que nos preocupó un poco porque nos sabíamos bien si nos había entendido, pero sí sabíamos que no queríamos que el señor se fuera y perdamos la oportunidad. Entonces, mientras intentábamos comunicarnos con este hombre, nuevamente apareció el joven – que a esta altura ya sé que era un enviado de María, este fue su primer regalo – y le explico al hombre toda la situación y así pudimos subir al taxi y dirigirnos a nuestro destino. Ahora bien, llegamos a la casa Schönfels y nos asombró en principio su belleza exterior, así como la de la naturaleza que la rodea, pero aún no sabíamos lo que dentro nos esperaba.

Bajamos del taxi y de inmediato salió de entre las flores una señora que hablaba español. Éste fue un bálsamo para nuestros oídos ya que era raro poder comunicarse en nuestra lengua por esta parte del mundo. Ella nos acompañó a la puerta, y de inmediato salió una hermana (mayor de edad – solo hablaba alemán) quien intentó ayudarnos, pero gracias a Maria (segundo regalo), estaba esta señora que nos ayudó con la traducción. Ella nos acompañó a conocer la casa, que tan sencilla como hermosa, y tenía en el corazón de la construcción una pequeña capilla.

La casa tiene un ascensor y el piso donde está la capilla está marcado con la imagen de la Mater. El cuarto tenía una ventana que daba a un cerro y a un jardín lleno de flores y un pequeño recipiente con agua bendita. Este recibimiento, ya desde el pueblo y en la casa iba poniendo nuestros corazones en un estado pocas veces vivido. Pero nuestra visita al Santuario recién comenzaba…

Caminamos un poco sin rumbo en sí, ya que la oficina de informes estaba cerrada, y como el horario de cena de la casa es muy temprano, nos acercamos a cenar. Aquí se hizo presente nuestro tercer regalo. En la cena de la casa Schönfels había muchas hermanas mayores que solo hablaban alemán, lo cual hacía poco más difícil todo para nosotros ya que compartíamos el lugar con personas con las cuales no nos podíamos comunicar. Intentando entender la dinámica, una de estas hermanas nos escucha hablar español, argentino concretamente, y nos habla en español directamente. Resulta que había vivido muchos años en Tucumán. Ella nos ayudó muchísimo.

La primera ayuda que nos dió  es comentarnos que en pocos minutos más se celebraba la misa de cierre del día en el Santuario principal, que sería un tanto especial para nosotros porque el padre que la celebraba era chileno y podríamos hablar con él. (Cuarto regalo de Maria). La celebración fue en alemán. Había un grupo de jóvenes del movimiento lo cual fue muy lindo y alegre. Esta hermana que nos ayudaba con el idioma, nos traducía con una sonrisa en su rostro  lo que que estaba diciendo el padre en alemán, y en un momento le comentó al padre que nosotros éramos argentinos. Desde ese momento el padre celebro casi en dos idiomas.

A la mañana siguiente, durante el desayuno, esta hermana que fue nuestro ángel en el santuario, nos dijo que no dejemos de ir a la misa de la primera hora en el Santuario Original, ya que la celebraba el Padre Juan Pablo Catoggio, Superior General del Movimiento, y para nuestro beneplácito, de nacionalidad argentino. Luego de la celebración pudimos hablar con él y nos dijo que conocía al Padre Santarelli, quien es uno de nuestros pastores en Argentina.

Ya colmados de felicidad por tantos regalos recibidos, y ciertamente no sé si merecidos, nos dirigimos al centro de informes, donde otra hermana argentina nos invitó a recorrer el Monte Schoenstatt con ella. Subimos con su auto hasta el museo del Padre Kentenich, vimos una película que contaba su historia, recorrimos el museo y ella nos explicaba muchas cosas con una gran sonrisa como las que tienen casi todos los miembros de este movimiento. Llegamos hasta la Iglesia de la Santísima Trinidad, y allí ella nos dejó solos para orar. 

Después de disfrutar del silencio, la paz, y el amor que irradian cada una de las personas con las que nos cruzamos decidimos bajar el cerro recorriendo los santuarios de cada casa. Pero en el camino, un poco obnubilados por la belleza de cada santuario, sus flores, jardines, etc., nos perdimos. Entonces, casi de la nada, aparece un auto, con otra hermana que nunca habíamos visto hasta este momento, quien sonrisa mediante nos pregunta en alemán algo. Al no comprender y hablar entre nosotros, ella nos escucha que somos argentinos, y de inmediato nos habló en español. Sí era otra compatriota. Ella nos llevó de regreso a la casa Schönfels.

Así pasaron nuestros días de visita en esta tierra de María, construida para su alabanza por un ser de Fe y devoción excepcional a Mama Maria como fue el Padre Kentenich. Por último, perdón por lo extenso de esta bitácora, realmente me esforcé en reducir muchos comentarios, pero María nos hizo tantos regalos que nuestro corazón salió del Santuario colmado de bendiciones, alegría y paz.

Tips de Viajero

  • Si están en Alemania, si planean un viaje a este país, yo diría que es casi una condición pasar dos o tres días en este Santuario
  • Llegar no es difícil, pero tampoco es demasiado fácil. En tren desde Koblenza es un viaje relativamente corto. Se puede ir desde Koln también con un poco más de tiempo. El problema si se llega por este medio es el traslado desde la estación de tren de Vallendar hasta el Santuario. Como habrán leído los taxis no abundan, o al menos así fue durante nuestra visita.
  • Hospedarse dentro del Santuario es un regalo extra. Nosotros tuvimos la gracia que nos toque Casa Schönfels, pero imagino que los hospedajes de peregrinos deben ser similares.
  • Piérdanse por los jardines, imagino que es lo más parecido al jardín del Edén que uno pueda llegar a ver en la tierra.
  • No teman a mis comentarios sobre el idioma, realmente siempre María estuvo allí presente para ayudarnos.
  • Entren en todos los Santuarios. Hay muchos distribuidos en los parques. Si bien son todos similares, cada uno tiene una gracia particular.
  • Antes de viajar comuníquense vía mail con el Santuario, las hermanas siempre estas dispuestas a colaborar.
  • Comenten en el Santuario que tengan cerca de su lugar de residencia que irán al Santuario original, sin duda alguna los servidores o las hermanas locales les ofrecerán mucha ayuda y conocimiento que les será muy útil
  • Por último hay que viajar al Santuario como niños. Allá los espera Mama Marí para bendecir a los peregrinos con regalos, sonrisas, tiernas palabras y amor infinito.

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