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Nuevo Schoenstatt

por Horacio Espinosa
virgen de schoenstatt

Un Santuario mariano que es un pedacito de Cielo en la ciudad argentina de Florencio Varela.

Schoenstatt es una palabra un tanto difícil para nuestra pronunciación latina. Si bien muchas veces había escuchado el término, hasta hace pocos años solo sabía que en la ciudad bonaerense de Florencio Varela, en Argentina, un templo católico lleva ese nombre y tiene unos jardines muy lindos.

En Mar del Plata, una ciudad de playa ubicada cerca de mi lugar de residencia, hay también un Santuario dedicado a Nuestra Señora de Schoenstatt. Movidos por la curiosidad, fuimos a conocerlo un día de lluvia en medio de nuestras vacaciones.

Al llegar, recorrimos las estaciones de un Vía Crucis entre caminos y pasto mojado. Luego ingresamos a la pequeña capilla, muy ordenada y limpia pero pequeña y solitaria. No vimos a nadie que pudiera explicarnos algo sobre el bello sitio y su historia.

Tiempo después, el Padre Luis Zazano viajó desde Tucumán hasta Buenos Aires y nosotros éramos los encargados de conseguirle un lugar en donde celebrar la Santa Misa. Buscando parroquias, nos ofrecieron el Santuario de Schoenstatt en el barrio de Belgrano y hacia allí nos dirigimos.

Lo primero que noté fue que la capilla que había visto en Mar del Plata estaba replicada en Belgrano. Eso llamó mucho mi atención y algunas hermanas nos contaron que todos los santuarios que llevan ese nombre son iguales a uno que está en Alemania. Aunque ello me intrigó mucho, para ser sincero, no me puse de inmediato a averiguar más sobre el tema.

Después de un tiempo, nuestra comunidad organizó una reunión de familias en otro Santuario de Schoenstatt. Esa vez la cita fue en San Isidro, en Gran Buenos Aires.

Así llegué a visitar una tercera capilla idéntica. En ese lugar me comentaron que el Santuario de Florencio Varela —que es el más cercano a mi casa y aún no conocía por dentro—, fue bendecido por el Padre José Kentenich. Tal era mi ignorancia en ese momento que creía que ese hombre era el sacerdote que estaba a cargo del templo y la cuestión me pareció muy normal.

Meses después me enteré de que había una peregrinación al Santuario de Schoenstatt en Alemania. Entonces, aprovechando la ocasión y la tecnología, me dediqué a seguir por redes sociales al grupo de peregrinos.

Fue así que de a poco me fue ganando la curiosidad y decidí ir a conocer la capilla por la que tantas veces había pasado en frente de camino a casa. Bueno, en realidad, reconozco que volvió a ganarme Mamá María, como he dicho ya en otras ocasiones.  

Antes de contar cómo fue la visita, me gustaría compartirles lo que aprendí sobre el Movimiento que sustenta todos estos templos.

Alianzas de Amor

El Padre Kentenich nació el mismo día que yo, un 16 de noviembre, pero él lo hizo en 1885 en Alemania y falleció en ese país el 15 de septiembre de 1968. Su lugar de descanso eterno está en la antigua sacristía de la iglesia de la Santísima Trinidad, en el Monte Schoenstatt de la localidad alemana llamada Vallendar y su proceso de beatificación comenzó el 10 de febrero de 1975.

El Padre Kentenich pensaba que así como en el Antiguo Testamento, Dios selló una alianza con el hombre, en el Nuevo Testamento es María en la Anunciación y posteriormente en la Encarnación el camino del que el Señor se vale para sellar la Nueva Alianza. El clérigo experimentó esa alianza con la Santísima Trinidad a través de la Virgen interpretando signos de la Divina Providencia.

Con el alma llena de gozo se decidió a consagrarse a la Madre de Jesús y de la humanidad y entonces su razonamiento fue: “¿por qué hacerlo solo?”. El 18 de Octubre de 1914, le propuso a un grupo de jóvenes realizar un intercambio de corazones con la Santísima Virgen, una Alianza de Amor a fin de forjar hombres nuevos. Llenos del Espíritu Santo, así lo hicieron.

Estaban todos reunidos por primera vez en la pequeña capilla dedicada a San Miguel Arcángel, en el valle de Schoenstatt. No era una gran iglesia con detalles de oro, sino un antiguo oratorio abandonado. Allí le pidieron a María que se estableciera y distribuyera los abundantes dones y gracias que su Hijo Jesucristo le concede. Para colaborar con esas tareas, ellos comenzaron a ofrecer oraciones, sacrificios y el fiel cumplimiento de sus deberes cotidianos. Hicieron propios los intereses de la Madre.

La Alianza de Amor es una renovación de la alianza bautismal que implica un estilo de vida, en el sentido de que orienta nuestras decisiones, ordena nuestros valores e inspira nuestras acciones. Todos podemos sumarnos a la iniciativa y vivir como instrumentos dóciles en manos de María. En la actualidad, el Movimiento cuenta con cerca de doscientos Santuarios, todos réplicas del original.

La “Madre, Reina y Victoriosa, tres veces Admirable de Schoenstatt”, que es la advocación venerada, recibe tanto las intenciones de quienes se acercan cargando alegrías, gozos y éxitos como las de quienes buscan consuelo en medio de penas, fracasos y dificultades. En la medida en que la fe ya es un regalo divino, todo lo ofrecido pasa a formar parte del llamado “capital de Gracias”, que es el tesoro de bendiciones que la Virgen tiene para repartir.

Recordemos que Dios está presente y actúa en todas partes pero que suele manifestar su amor y misericordia de manera especial los lugares de gracia, de peregrinación o santuarios. Así como en la naturaleza encontramos zonas más fértiles que otras, sucede lo mismo con los sitios santos. De alguna manera, la providencia es como la acción del sol, que en algunas regiones hace madurar frutos más maravillosos que en otros.

Madre, Reina y Victoriosa Tres veces Admirable de Schoenstatt

El titulo de “Madre tres veces Admirable” data del año 1600. El Padre Jacob Rem, sacerdote jesuita, dirigente de una congregación mariana de jóvenes de Baviera, sintió el fuerte impulso de saber cuál es el título que más le agrada a María. En cierta ocasión, mientras cantaban las letanías lauretanas, al llegar a la advocación “Madre Admirable” el clérigo tuvo una experiencia especial y la interpretó como respuesta a su interrogante. Le pidió al solista que entonara por segunda y tercera vez esa frase y volvió a tener la misma sensación.

En los santuarios de Schoenstatt, las gracias dispensadas son: cobijamiento, transformación interior y envío apostólico. La primera es una sensación de protección y paz que deriva de saber que la Virgen nos cuida y que bajo su manto no hay mal que pueda vencer. María nos consuela y dignifica, nos ayuda a aceptarnos con nuestras luces y sombras, porque así nos ama el Padre. La segunda gracia está relacionada con el rol de educadora de la Santa Madre que implora para nosotros el Espíritu Santo. Ella nos impulsa a cambiar debilidades por plenitud y a escuchar la voz del Señor que nos llama a servir a nuestros hermanos. En ese momento, se percibe una fuerza vital muy grande que consiste en experimentar el inmenso amor de Dios y desarrollar las fuerzas de nuestro propio amor. Como corolario de las bendiciones anteriores, que además de ser personales son en beneficio de toda la humanidad, por la tercera gracia la Tres veces admirable nos propone ser instrumentos de redención en nuestros entornos cotidianos, para así llevar la Buena Noticia a todos los rincones del mundo.

A partir de entonces, la congregación nombró Mater Admirabilis a la imagen de María que veneraba. La expresión “ter” quiere decir “tres veces, sumamente admirable”.

Posteriormente, se atribuyeron distintos sentidos teológicos al apelativo. Hay quienes han dicho que el Tres Veces Admirable alude a que se nombra a la Madre de Dios, Madre del Redentor y Madre de los redimidos; que es admirable por su fe, su amor y su esperanza; que es Tres veces Admirable como hija del Padre, Compañera y Colaboradora de Cristo Redentor y vaso escogido e instrumento del Espíritu Santo.

Bajo la advocación fueron educadas destacadas personalidades que le dieron al sur de Alemania un perfil sólidamente católico. Cuando el Padre Kentenich y los jóvenes recibieron la imagen que hoy preside los Santuarios, decidieron darle ese nombre a fin de que la Santísima Virgen, desde Schoenstatt, los formara como católicos capaces de vencer las crisis y herejías de la época.

En cuanto a la imagen, en abril de 1914 los primeros congregantes buscaban una de la Virgen María para la capilla de su congregación y un profesor de su colegio les regaló una reproducción litográfica de un cuadro del artista italiano Luigi Crossio. En un principio, la pintura no les agradó especialmente, ya que, para algunos, merecía reparos desde el punto de vista estético. No obstante, como no tenían dinero para comprar otra, la colocaron en la capilla el 19 de agosto de 1915. Desde ese momento, ha permanecido siempre en el Santuario.

Originalmente, la imagen que se colocó en la capillita de Schoenstatt tenía el nombre de «Refugium peccatorum», es decir, «Refugio de los pecadores». Sin embargo, leyendo el libro «El Padre Rem y sus Conferencias Marianas», los estudiantes descubrieron que en tiempos de la Reforma Protestante, los congregantes bávaros de Ingolstadt habían actuado activamente en la transformación cristiana de su época y constataron el paralelismo entre las metas que ambos grupos perseguían. Los que los habían precedido, veneraban la imagen de la Santísima Virgen María en forma especialísima bajo la advocación de «Mater Ter Admirabilis», Madre Tres Veces Admirable.

Fue a mediados de 1916 cuando se empezó a venerar la imagen de la Santísima Virgen en el Santuario de Schoenstatt bajo este título. Al comienzo de la Segunda Guerra Mundial, se vio la necesidad de entregarle a María todo el poder nombrándola además “Reina”.

Tiempo después, cuando la jerarquía de la Iglesia no comprendía la misión de Schoenstatt, el fundador y la familia le pidieron a la Virgen que empuñara el cetro de la victoria. El Padre Kentenich vivió catorce años en el exilio y a su regreso, con el reconocimiento de los papas Pablo VI y Juan Pablo II, se le dio validez al título mariano de “Victoriosa”.

“Hemos sellado la Alianza de Amor con María, y ella nos condujo al Padre, a la Santísima Trinidad; nos acercó mutuamente, hizo que los corazones latieran uno en el otro… Por eso, nuestro gran estandarte de victoria es: ¡Madre tres veces Admirable! Esa es la fuente de todo lo que Dios nos quiere regalar. En la medida en que guardemos fidelidad, Ella nos guardara fidelidad. No vamos a sucumbir”, expresó en una oportunidad el Padre Kentenich.

La visita

El Santuario de Florencio Varela es conocido como Nuevo Schoenstatt y fue el primero de esta tradición en Argentina, razón por la cual fue bendecido por el Padre fundador en 1952. Es considerado Santuario Central del Movimiento en el país.

Con mi esposa llegamos hasta el lugar un día domingo y llevamos nuestro equipo de mate para además disfrutar del parque aledaño.

Al ingresar al predio uno siente de inmediato que está en un lugar que no se corresponde con la geografía lindante, al atravesar el portón uno siente que está ingresando a un pedacito de Cielo.

Recorriendo el pasillo de entrada, llegamos a la oficina de informes, donde nos recibieron hermanos que muy gentilmente nos orientaron para recorrer la capilla y sus jardines. Antes de partir, nos invitaron a tomar un mensaje de María preparado para cada peregrino que por pasa por este Santuario —el mío fue muy personal, pero les aseguro que tiene que ver con esta misión—.

Luego nos dirigimos a conocer la iglesia de Dios Padre, que es un templo súper moderno pero a la vez austero, grande pero acogedor, es realmente difícil describirlo con palabras, sería más fácil poder mostrarles mis sentimientos.

Iglesia de Dios Padre

Ese día recorrimos el predio, oramos por las almas de las hermanas que estaban en el cementerio, recorrimos el vía crucis y nos sentamos en el parque a disfrutar de la bella tarde que nos regaló el Señor.

Después visitamos la pequeña capilla (la que se replica en todos los Santuarios de Schoenstatt) y tuvimos la dicha de llegar en un momento de reparación de la misma. Las hermanas del lugar tuvieron un gran gesto: permitieron que cada peregrino pusiera sus deseos, pedidos o agradecimientos en un papel que luego formaría parte de los cimientos del Santuario. Como si ello fuera poco, también nos dejaron escribir intenciones a modo de grafiti en las paredes. Solo imagínense todas las oraciones que recibirán los pedidos y agradecimientos allí ofrecidos. Fue una gracia enorme la que recibimos.

Como digo muchas veces, Mamá María nos lleva a donde ella quiere, y cuando ella quiere. Sin imaginar lo que ocurriría después, ese domingo dejé mi número de teléfono celular en el Santuario y desde entonces recibo noticias de las actividades que allí se realizan.

Así fue como un tiempo después me enteré de que iba a haber un mini retiro llamado una tarde con María. El tema previsto era el dolor, en relación a que al día siguiente comenzaría la Semana Santa. Allí fuimos con mi esposa y vivimos un momento pleno de bendiciones. La encargada de guiar el retiro fue una hermana de voz celestial que, acompañada de su guitarra, nos hizo emocionar con cada reflexión y al final nos regaló unos minutos de charla personal.  

Tips de Viajero

  • Conozcan tantos Santuarios de Schoenstatt como puedan, son lugares realmente santos.
  • El Santuario de Nuevo Schoenstatt está en el Sur del Gran Buenos Aires, aproximadamente a una hora manejando desde el Obelisco de la capital. La dirección es Misiones 2501, en Florencio Varela.
  • Si pueden, disfruten de la actividad llamada Una Tarde con María
  • En el predio del Santuario además de lo mencionado hay un vivero, un área para picnic, una casa de retiros y un lugar en donde merendar o almorzar con comidas riquísimas. Pasen un día allí, realmente es un lugar donde se vive el Paraíso en la Tierra.

Para conocer más sobre el Movimiento fundado por el Padre Kentennich podés visitar el sitio de Schoenstatt Vivo

Te invitamos a rezar esta oración de Confianza a la Mater

En tu poder y en tu bondad fundo mi vida;
en ellos espero confiando como niño.
Madre Admirable, en ti y en tu Hijo,
en toda circunstancia,
creo y confío ciegamente.
Madre, aseméjanos a ti.
Aseméjanos a Ti
y enséñanos a caminar por la vida
tal como Tú lo hiciste:
fuerte y digna; sencilla y bondadosa,
repartiendo amor, paz y alegría.
En nosotros recorre nuestro tiempo,
preparándolo para Cristo Jesús. Amén
Jaculatoria
Madre, Reina y Victoriosa tres veces Admirable de Schoenstatt, ruega por nosotros.
Madre, Reina y Victoriosa tres veces Admirable de Schoenstatt, protege nuestra Patria.
Madre, Reina y Victoriosa tres veces Admirable de Schoenstatt, bendice a todo el mundo.

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2 comentarios

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Leonardo Redeligo mayo 17, 2019 - 12:45 pm

Hermosos todos los santuarios de nuestra señora de Schoenstatt.
Yo pertenezco al de Rosario en provincia de santa fe (mejor dicho, está en granadero Baigorria, una localidad pegada a Rosario) quien lo quiera visitar me avisa y les muestro el lugar y les explico la historia de este santuario.

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Lucia Villarreal mayo 20, 2019 - 4:13 pm

Seria un hermoso regalo para nuestra Madre, poder Sellar con Ella la ALIANZA DE AMOR.!!!!

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