Alabar a Dios, orar, conversar con el Padre, siempre recordando nuestra condición de hijos amados por Él. Estos son algunos de los objetivos de este proyecto de Misioneros Digitales Católicos , que culminará cuando publiquemos el Salmo 150.
Hoy compartimos con ustedes el Salmo 15
SALMO 15 (versículos 1-5)
1 Salmo de David.
Señor, ¿quién habitará en tu santa Montaña?
2 El que procede rectamente y practica la justicia;
el que dice la verdad de corazón
3 y no calumnia con su lengua. El que no hace mal a su prójimo
ni agravia a su vecino,
4 el que no estima a quien Dios reprueba
y honra a los que temen al Señor.
El que no se retracta de lo que juró,
aunque salga perjudicado;
5 el que no presta su dinero a usura
ni acepta soborno contra el inocente.
El que procede así, nunca vacilará.
Fuente: El Libro del Pueblo de Dios.
Voz: Fatima Solaeche /Música: Juanjo Cabrera (Spotify)/ Juanjo Cabrera (canal de Youtube)
Comentario del Salmo 15
Salmo litúrgico. Su estructura comprende tres partes: pregunta introductoria (1), respuesta
del sacerdote (2-5) y conclusión (5). Este breve y hermoso salmo establece las obligaciones del
huesped del Señor, es decir, las condiciones para entrar en el templo y participar en el culto
divino. En el catálogo de preceptos/condiciones llama la atención la ausencia de disposiciones
externas o culturales, pues todas afectan al campo ético: sinceridad para con Dios y respeto
hacia el prójimo, tanto de palabra como de obra. También Jesucristo combatió el culto
externo, de labios hacia fuera y abogó por un culto auténtico, en espíritu y en verdad, para ser
dignos moradores del auténtico templo que es su propio cuerpo.
Fuente: La Biblia, La Casa de La Biblia, edición aprobada por la Conferencia Episcopal Española.
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