Inicio Bitácora del Peregrino Basílica Menor Nuestra Señora del Rosario – Tucumán – Argentina

Basílica Menor Nuestra Señora del Rosario – Tucumán – Argentina

por Horacio Espinosa
Basílica Menor Nuestra Señora del Rosario-8

El casco histórico de San Miguel de Tucumán, como muchas ciudades colonizadas por los españoles, está rodeado por templos religiosos pertenecientes a distintas congregaciones. 

Así es que en un radio de menos de 500 metros nos encontramos con franciscanos y dominicos, entre otros. Hoy nos centraremos en la Iglesia dominica, también conocida como Basílica Menor de Nuestra Señora del Rosario de Tucumán.

Historia

Durante el año 1549, los padres dominicos llegan a la región. Pero más tarde serían expulsados por problemas con el gobierno criollo por el impuesto a la Corona, abriendo de este modo un largo periodo de la historia sin su presencia, no pudiendo estar presentes en la fundación de San Miguel de Tucumán en 1565, así como tampoco en su traslado desde Ibatín (primera fundación de Tucumán) hasta su emplazamiento actual.

Pudieron regresar en 1780, cuando se autoriza la radicación de los dominicos en Tucumán, tras la expulsión de los jesuitas en 1767.

En 1860 comienza a levantarse el templo actual, dispuesto para reemplazar a la pequeña y humilde capilla ubicada junto al convento. Pero, sin embargo, es en la década de 1870, bajo el prioritario de fray Pío Canto, cuando la obra empieza a tomar buen ritmo. En ese momento se erigió también el claustro norte del convento, quedando de este modo el convento adosado al nuevo templo por el norte.

Este templo fue inaugurado en el año 1884. En 1942 el Santo Padre Pío XII le otorga el título de Basílica Menor, siendo la primera iglesia en la región con tal distinción.

Descripción

Desde el patio trasero de la histórica Casa de Tucumán, hogar de la declaración de la independencia de Argentina, uno no puede dejar de ver, del otro lado de la calle, la imponente fachada neoclásica de la iglesia dominica.

Al ver con detalle la fachada, uno inmediatamente encuentra reminiscencias italianizantes típicas de la pauta argentina postcolonial, convirtiéndola en una de las iglesias más lindas del noroeste argentino.

La esencia neoclásica exterior de este templo cristiano, su sobriedad interior y su cúpula apenas visible a causa de la mayúscula fachada, hacen que no debamos menospreciar a tan hermosa joya.

Ingresando al atrio, se encuentran las imágenes de los congresales fray Justo Santa María de Oro, diputado por la provincia de San Juan en el Congreso de Tucumán de 1816, y Fray Manuel Pérez; y de inmediato la mirada se dirige al gran pórtico sostenido por columnas de capitel corintio y un frontis avanzado sobre un doble juego de columnas, remarcando el ingreso a la nave central. 

La fachada es tan imponente que uno pierde la posibilidad de contemplar la gran cúpula de crucero, que, según me dicen, solo puede ser apreciada desde el claustro de la Universidad.

Ingresando, llama la atención su sobriedad, las proporciones ajustadas, pero ostenta una gran exhibición en su patrimonio.

Así es como uno puede observar piezas como el Cristo Yacente, una escultura  colonial del Alto Perú del siglo XVIII; la imagen de la Virgen Nuestra Señora del Rosario  del siglo  XVI; la imagen de Santo Tomás de Aquino de la escuela española del siglo XIX y un antiguo órgano aún en uso.

La visita

En una de mis visitas a la ciudad de Tucumán, volví a la Casa Histórica y de inmediato los ojos se fueron a la fachada de la iglesia que está frente al patio trasero.

Si bien en ese momento no pude dedicar tiempo a conocerla, me quedé con esa deuda que cumpliría en mi próxima vista.

Así fue como una mañana, que justamente estaba quedándome cerca de la Catedral, fuimos a la iglesia dominica.

Si bien íbamos con ese destino caminando por la calle, conversando un poco distraídos no nos percatamos de lo cerca que estábamos y de repente, tras un pequeño enrejado, se eleva esa Basílica Menor que, realmente, hace honor al título otorgado.

Era época escolar, por lo que había muchos estudiantes universitarios que iban y venían por el lugar.

Ingresamos al templo y a mí particularmente  me llamo la atención la geometría de la cerámica del piso. Recorrimos el templo admirando la perfecta simplicidad, sin dejar de pensar que uno está en la casa de Dios. Las capillas laterales parecen vitrinas de museo. Realmente las imágenes que presiden cada capilla tienen cada una historia en sí.

La imagen de la Virgen del Rosario, estaba iluminada. Parecía que la Madre de Dios estaba esperándonos. Allí nos dirigimos como hijos al abrazo de su Mamá. Nos quedamos un tiempo agradeciéndole por nuestra vida, por nuestro viaje.

Tips de Viajero

  • Se encuentra en la calle 9 de Julio 165, muy cerca de la Catedral de San Miguel de Tucumán.
  • Los horarios de misas son de lunes a sábados 08.00 – 20.00 hs y Domingos 11.00 – 20.00 hs (durante el mes de enero no hay celebraciones)

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