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La Almudena – Madrid

por Horacio Espinosa
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Desde Jerusalén, a través de las manos del Apóstol Santiago, llega quien sería más adelante la patrona de Madrid. Es la Virgen de la Almudena, advocación de la cual no se sabe con certeza el origen, pero sí hay una historia basada en datos reales que vale la pena conocer.

Comenzaremos contando la historia de la advocación.

Historia

Cuenta la historia que la imagen fue traída en el siglo I desde Jerusalén por el Apóstol Santiago junto a su discípulo San Calocero. Fue instalada en una pequeña capilla.

Algunas crónicas añaden que fue tallada por San Nicodemus y pintada por San Lucas.

Tiempo después, ante la inminente llegada de los musulmanes, los cristianos del siglo VIII escondieron la imagen de la Virgen junto a dos cirios encendidos en un cubo de la muralla, donde permaneció hasta finales del siglo XI cuando el rey Alfonso VI llegó a Madrid.

La villa estaba habitada desde el siglo IX, rodeada por una muralla de origen romano. Sobre su reducido casco urbano los moros invasores construyeron su recinto defensivo o almudayna. Lo científicamente comprobado es que la primera muralla madrileña fue construida en el siglo IX por los propios árabes y que el primer recinto islámico, en un principio meramente militar, fue fundado por el emir Muhammad I hacia el año 865.

No hay prueba ni arqueológica ni documental de que antes existiera ningún otro recinto amurallado.

En torno a este primitivo asentamiento islámico a finales del siglo IX, y a lo largo del siglo X, se creó la medina de Mayrit, con el castillo, la mezquita y su caserío, que se convertiría en la pequeña Villa de Madrid.

Este recinto, a partir de fin del siglo XI – siglo XII, ya en época cristiana, se llamó almudena termino proveniente del árabe almudayna, que significa ciudadela, medina, ciudad.

Continúa el relato contando que tras la llegada del rey Alfonso VI una procesión recorrió la muralla en busca de la Virgen. Al derrumbarse una de las torres cerca de la Puerta de la Vega la imagen apareció milagrosamente con las dos velas que permanecían encendidas. Esto ocurrió el 9 de noviembre de 1085.

En búsqueda de un origen cristiano, los Austrias durante el siglo XVII remontan esta tradición y piden a los cronistas hablar de un pasado glorioso, visigodo, romano, incluso griego.

Siglo del Barroco

El siglo XVII, el siglo del Barroco, estilo artístico y estilo de vida, tuvo mucha influencia en Madrid debido a su condición de sede de la Corte de la Monarquía Católica. Una de sus características era la exaltación de lo religioso, apreciable en todas las artes, en la escultura, pintura, teatro, literatura, etc.

Así, el Siglo de Oro en Madrid fue el escenario de la mayor religiosidad y su representación artística y literaria. Jerónimo de la Quintana, Vera Tassis y escritores como Lope de Vega o Calderón de la Barca contribuyeron a ensalzar ese pasado fabuloso, tanto de la primitiva iglesia de Santa María como de la imagen de la Virgen.

La primitiva iglesia de Santa María es una de las iglesias que figura en el Fuero de Madrid de 1202, otorgado por Alfonso VIII, considerándose la más antigua. En ella se veneraba a la Virgen de la Almudena. Estaba situada en la actual calle de la Almudena frente a la calle Mayor.

Después de muchos intentos y avatares, con motivo de las obras de ampliación de las calles Mayor y Bailén, se tomó la decisión del derribo que comenzó el 27 de octubre de 1868 y finalizó el 4 de mayo de 1869.

La imagen original desapareció en un incendio en el siglo XV. Parte de las cenizas de la Virgen original románica se guardan en una cápsula situada en el interior de la Imagen que se venera actualmente, que está situada en el centro del retablo.

Llegando a ser Catedral

Los deseos por construir una catedral en Madrid se remontan al siglo XVI, durante el reinado de Felipe II. Sin embargo, volcado como estaba el monarca en el proyecto del Monasterio de El Escorial, no se llevó a cabo ninguna acción.

Otra razón poderosa era la ausencia de obispado en Madrid. En efecto, la capital pertenecía a la diócesis de Toledo, cuyo arzobispo siempre se opuso a la segregación de la capital de la diócesis toledana.

Siempre bajo patrocinio real, hubo varios intentos posteriores. Por ejemplo, durante el siglo XVIII se plantearon varios proyectos, pero fue el 4 de abril de 1883 cuando el rey Alfonso XII puso la primera piedra de la futura catedral de Madrid (entonces simplemente una parroquia heredera de la de Santa María, la más antigua de Madrid, derribada en 1868)

El marqués de Cubas, a cargo del proyecto, reformó su proyecto inicial como iglesia parroquial proponiendo una imponente catedral neogótica (siguiendo la moda imperante en Europa). Los trabajos comenzaron por la cripta, construida en estilo neorrománico, con acceso por la calle Mayor cerca ya de la Cuesta de la Vega, y que no se abrió al culto hasta 1911. En esa misma época se levantaron los primeros pilares pero los trabajos quedaron prácticamente abandonados hasta 1950.

El carácter del templo cambia entonces puesto que, aunque se mantiene el estilo gótico del proyecto primitivo para el interior de la catedral, el exterior es neoclásico, siendo éste el aspecto que tiene actualmente. De esta forma, la catedral se integraría con el entorno, también neoclásico, del Palacio Real.

Las obras continuaron hasta su paralización en 1965, ante la falta de fondos y de apoyo del ayuntamiento. Transcurrieron casi veinte años hasta que, en 1984, se creó un patronato que consiguió el apoyo de instituciones públicas (que incluían el ayuntamiento y el gobierno de la nación) y privadas para finalizar las obras. La catedral fue consagrada por el papa Juan Pablo II el 15 de junio de 1993, tomando el relevo de la colegiata de San Isidro, que había sido la catedral provisional de Madrid desde 1885.

Descripción

El templo es realmente inmenso, tiene una longitud total de 102m en la nave central, 68m de  altura de la cúpula hasta la cruz y 73m de altura de las torres de la fachada hasta la veleta conformando una superficie total de 4.800m2, siendo de todas formas algo menor que la de Toledo.

Desde el exterior la catedral madrileña se impone con su cúpula doble, vista desde el interior gótica pero claramente barroca desde el exterior. Está recubierta con piedra y pizarra, y tiene tambor octogonal en el que se abren cuatro grandes ventanas y una pequeña linterna como remate.

El atrio cuenta con doce estatuas, que representan a los doce apóstoles, acompañando la fachada principal. La explanada de la Almudena es la situada a los pies del templo, mirando hacia la cara sur del Palacio Real.

Está coronada por cuatro estatuas, que representan a cuatro santos españoles: San Isidro, Santa María de la Cabeza, Santa Teresa de Jesús y San Fernando. Estas flanquean una entronizada imagen de la Virgen de la Almudena.

En el balcón, una vidriera de diez metros cuadrados que representa a la Virgen de Lis. Y cuatro estatuas que representan a los cuatro evangelistas.

Dos grandes escudos representan las Armas Plenas de la Casa Real española y el Escudo Pontificio. Junto a estos, en dos hornacinas, hay imágenes de San Pedro y San Pablo.

Las pesadas puertas son de bronce. Contienen imágenes de la Santísima Trinidad junto a otras de la Monarquía católica de España y de Hispanoamérica.

De las dos torres de esta fachada, la de la derecha se la conoce como Torre Mariana o Torres de los gallegos, ya que las campanas han sido donadas por esta comunidad. Cada una de ellas tiene una advocación mariana castiza: Santa María la Real de la Almudena, Santa María de la Paloma, Santa María de Atocha y Santa María de la Flor de Lis.

En la torre de la izquierda está el carillón.

Sobre la calle Bailén hay otro ingreso con puertas de bronce donde se representan el hallazgo de la Virgen de la Almudena por el Rey Alfonso VI de Castilla, en el año 1085; la inauguración de la Catedral por el Papa Juan Pablo II, el 15 de junio de 1993, con imágenes de los reyes, Doña María de las Mercedes (madre del Rey) y el entonces Cardenal Arzobispo de Madrid, Ángel Suquía; y finalmente la puerta lateral derecha, representa la  procesión de la Virgen de la Almudena el 9 de noviembre, día de su fiesta, por las calles de Madrid. En ella se ve al Cardenal Arzobispo de Madrid, Antonio Mª Rouco Varela, y los monumentos más emblemáticos de la ciudad.

En esta fachada están las imágenes de San Joaquín y Santa Ana, padres de la Virgen María. Justo al frente de esta fachada se ha construido una plaza que le sirve de atrio amplio. Se conoce comúnmente como la plaza de Juan Pablo II por la estatua de más de tres metros que representa al Santo Padre.

Al ingresar, la Catedral de la Almudena presenta una planta de cruz latina con una nave central y dos laterales con cinco capillas radiales.

El altar mayor es de mármol verde. Detrás del mismo está el Cristo Crucificado, que, al igual que la sillería del coro, procede de la Colegiata de San Isidro. A la derecha de este espacio se encuentra la cátedra episcopal.

Patrona de la ciudad

La Virgen de la Almudena, patrona de la ciudad, tiene su altar en el crucero de la nave derecha, frente a la entrada por la calle de Bailén. Es un altar elevado, al que se accede por dos escaleras laterales. La imagen está colocada en la hornacina central de un impresionante retablo que, a través de dieciocho tablas, muestra escenas de la vida de nuestro Señor.

Las capillas laterales de la nave central están dedicadas a santos contemporáneos, acompañadas por un vía crucis de catorce estaciones de estilo flamenco neogótico, de procedencia belga.

En las vidrieras se pueden ver diferentes advocaciones marianas, como la Virgen de Atocha; la de San Isidro; la Coronación de la Virgen; la Flor de Lis. Ya sobre la fachada principal de la Catedral, las vidrieras que decoran los ventanales de las torres de la fachada principal de la Catedral son de ángeles.

La cúpula tiene como motivos los cuatro elementos (tierra, mar, fuego y aire) en sus cuatro vértices, que sostienen a la bóveda celeste.

El órgano, construido en Barcelona, consta de cuatro teclados más un teclado de pedal, con acoplamientos mecánicos y eléctricos. Cuenta con dieciséis líneas de tubos en un teclado, más once líneas en un segundo y veintiuna líneas de tubos en el tercero, y finalmente nueve para la trompetería. El pedal suma trece líneas más.

El ábside está adornado por siete murales, que componen una corona mistérica, y ocho vidrieras realizadas con cristal soplado en la Isla de Murano (Venecia). Los murales representan los grandes misterios de la fe (de izquierda a derecha): Bautismo, Transfiguración, Crucifixión, Pantocrátor, Resurrección, Ascensión al Cielo y la Venida del Espíritu Santo en Pentecostés.

En el centro del ábside de la catedral, presidiendo toda la catedral, la imagen de Jesús Pantocrátor, en su segunda venida, cuando vendrá a juzgar a los vivos y a los muertos. En el libro abierto que sostiene el Pantocrátor está escrito: “Amad a vuestros enemigos. ¡Vengo pronto!”.

Murales

Las pinturas murales en su conjunto forman así una “corona mistérica” dado que representan aquellos misterios que desde lo alto de cada paño del presbiterio poligonal anuncia lo que se celebra y se realiza en el altar: “Anunciamos tu muerte, proclamamos tu resurrección. Ven, Señor Jesús”, se profesa en cada Eucaristía después de la Consagración.

En estas pinturas se sigue la tradición del canon ortodoxo de los grandes misterios cristianos, tanto en la composición como en los colores, que hasta el siglo XV era común en las iglesias de Oriente y de Occidente, y que llegó a su vértice con el gran pintor ruso Rublev. Estos rasgos fundamentales del canon iconográfico tradicional han sido reinterpretados de una forma moderna, buscando incorporar los descubrimientos del arte occidental contemporáneo, desde el impresionismo en adelante.

Sobre las pinturas, como joyas que embellecen y adornan dicha “corona”, hay dispuestas siete vidrieras dedicadas a la Palabra o Verbo de Dios con su nombre en diferentes idiomas: latín (verbum), griego (logos), hebreo (dabar), siríaco (melaj), ruso (slovo) y español (palabra).

En el centro de todas ellas, el nombre que resume a la Iglesia, el nombre de MARÍA. A la madre de Jesús está dedicada la Catedral de Madrid.

Bajo la imagen del Pantocrátor, situada en la capilla axial del ábside, ilumina toda la nave central otra vidriera. En ella está representado Cristo resucitado de la muerte con la bandera de la victoria en la mano izquierda y con la mano derecha levantada mostrando sus llagas gloriosas. A los pies de Cristo aparece la tumba vacía con las vendas y el sudario en la parte más baja; a la izquierda, el esbozo de un soldado con su escudo y su espada caídos por tierra como símbolo del triunfo de la Vida sobre la guerra y la muerte. Desde la nave central se contempla un conjunto visual de gran significado y emoción estética que pasa desde el Cristo crucificado del altar mayor al Cristo resucitado de la vidriera, siguiendo hasta el Pantocrátor arriba en el ábside, que culmina con el nombre de María.

La visita

La primera vez que fui a Madrid lo hice con muy poco tiempo. Solo pude llegar hasta la puerta en un horario que estaba cerrada, pero el tamaño era tal que daba la sensación que para conocerla sería necesario mucho tiempo.

Cuando tuve la gracia de volver a la capital española, ya lo hice con la mente pensando en que debía dedicar tiempo para conocer la Almudena así como su particular historia.

Entonces, un Domingo nos dedicamos a caminar desde nuestro hotel hasta la Almudena, pasando por El Rastro.

Al llegar, la gigantesca imagen que tenía en mi mente se volvió realidad. Llegar desde una puerta hasta la otra lleva algo de tiempo, cosa que no es normal en un templo de dimensiones a las que uno está acostumbrado.

No de casualidad llegamos minutos antes de la celebración de la Santa Misa. Pudimos disfrutar de la Mesa del Señor en un templo muy grande y con poca gente, imagino que el horario de Misa que elegimos no debió ser de los más populares.

Tras la celebración recorrimos el templo, dedicando un tiempo en algunos de los Santos “modernos” españoles, de los que conocíamos algo antes de nuestra llegada, como San Isidro Labrador o Santa María de la Purísima de la Cruz, que fue canonizada por el papa Francisco en 2015.

Fue grata la sorpresa de encontrarme con Santa María de la Purísima de la Cruz, ya que no hacía mucho tiempo de su canonización, y menos tiempo aún desde que yo había conocido a tamaña santa. Conocía la obra de las Hermanas de la Cruz en Alderetes Tucumán y ellas me llevaron a conocer a esta santa.

En general los templos tan grandes no son de mi agrado. Es una mera percepción personal, pero mi preferencia está en los templos pequeños que suelen parecerme más acogedores, más íntimos. En la Almudena, las capillas están separadas de tal forma que uno puede encontrar ese lugar íntimo de conexión con el Señor en las mismas. Entonces allí me quedé un largo rato, conversando con Él.

 Tips de Viajero

  • El ingreso es gratuito, solo se sugiere una donación de 1 Euro.
  • El horario de visita de la Catedral de 09.00 a 20.30 h, aunque en verano se mueve una hora siendo desde las 10.00 hasta las 21.00 h.
  • El horario de visita de la Cripta es de 10.00 a 20.00 h.
  • El horario de Misa es 12.00 – 18.00 – 19.00 h.
  • Subir a la cúpula, desde donde se tienen lindas vistas de Madrid.
  • Cruzar hasta la plaza de Oriente para obtener una vista completa del templo y parcial del Palacio Real.
  • Llegar hasta el Templo de Debod.
  • Si van Domingo, caminar por el barrio de La Latina y podrán disfrutar de El Rastro, un mercado al aire libre de lo más popular en Madrid

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