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Te Alabamos Señor. Hoy: Salmo 48

por Editor mdc
48 Salmos

Alabar a Dios, orar, conversar con el Padre, siempre recordando nuestra condición de hijos amados por Él. Estos son algunos de los objetivos de este proyecto de Misioneros Digitales Católicos, que culminará cuando publiquemos el 150.

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SALMO 48 (versículos 1-15)

Canto. Salmo de los hijos de Coré.

2 El Señor es grande y digno de alabanza,

en la Ciudad de nuestro Dios.

3 Su Santa Montaña, la altura más hermosa,

es la alegría de toda la tierra.

La Montaña de Sión, la Morada de Dios,

es la Ciudad del gran Rey:

4 Dios se manifestó como un baluarte

en medio de sus palacios.

5 Porque los reyes se aliaron

y avanzaron unidos contra ella;

6 pero apenas la vieron quedaron pasmados

y huyeron despavoridos.

7 Allí se apoderó de ellos el terror

y dolores como los del parto,

8 como cuando el viento del desierto

destroza las naves de Tarsis.

9 Hemos visto lo que habíamos oído

en la Ciudad de nuestro Dios,

en la Ciudad del Señor de los ejércitos,

que él afianzó para siempre.

10 Nosotros evocamos tu misericordia

en medio de tu Templo, oh Dios.

11 Tu alabanza, lo mismo que tu nombre,

llega hasta los confines de la tierra.

Tu derecha está llena de justicia:

12 se alegra la Montaña de Sión;

las ciudades de Judá se regocijan

a causa de tus juicios.

13 Den una vuelta alrededor de Sión

y cuenten sus torreones;

14 observen sus baluartes y miren sus palacios,

para que puedan decir a la próxima generación:

15 «Así es Dios, nuestro Dios por los siglos de los siglos,

aquel que nos conduce».

Fuente: El Libro del Pueblo de Dios. 

Voz: Elena Fernández Andres /Música: Juanjo Cabrera (Spotify) / Juanjo Cabrera (canal de Youtube)

Comentario del Salmo 48

Este vibrante poema -lo mismo que el Salmo 46- es una expresión de fe y de confianza en el Señor, cuya presencia en el Templo de Sión hacía de Jerusalén la “Ciudad de Dios” (v. 9) y era una garantía de seguridad para Israel (v. 4). Los vs. 5-8 parecen ser, más que la descripción de un hecho histórico determinado (2 Rey. l9. 35), la representación poética de todos los peligros que podían amenazar a la Ciudad santa, y que ella debía desafiar confiadamente, porque el Señor era su baluarte inexpugnable. Los versículos finales (l3-l5) son un canto procesional, dirigido a los peregrinos que iban a Jerusalén con motivo de las grandes festividades (Éx. 23. l4-l7).10Este Salmo -junto con los Salmos 46; 76; 87- pertenece al grupo de los llamados “Cantos de Sión”.

Fuente:El Libro del Pueblo de Dios /Editorial San Pablo

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