“Que tu misericordia, Señor, venga sobre nosotros, como lo esperamos de ti”
Evangelio según san Mateo 28, 16-20
En aquel tiempo, los once discípulos se fueron a Galilea, al monte que Jesús les había indicado.
Al verlo, ellos se postraron, pero algunos dudaron.
Acercándose a ellos, Jesús les dijo:
“Se me ha dado todo poder en el cielo y en la tierra.
Vayan, pues, y hagan discípulos a todos los pueblos, bautizándolos en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo; enseñándoles a guardar todo lo que les he mandado.
Y sepan que yo estoy con ustedes todos los días, hasta el final de los tiempos”.
Palabra del Señor.
Transcripción de La Voz del Pastor del 30 de mayo de 2021
La solemnidad de hoy es hermosa, es la solemnidad de la comunión en la diversidad, es la Solemnidad de la Santísima Trinidad; del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo, tres personas distintas y un solo Dios verdadero. La Comunión, la Unidad, el misterio de la Unidad, en la diversidad, cada uno de ellos con su misión, ad extra, hacia afuera, a favor de nosotros; pero viviendo la plenitud de la Comunión y de la Unidad.
Eso nos hace pensar en un Dios familia, en un Dios que se parece al ideal de nuestras familias, es distinto el papá, la mamá, los hijos, son distintos; pero la unidad hace una sola familia, una realidad de comunión, es el misterio que nosotros contemplamos, que nosotros creemos; pero sobre todo, un misterio que queremos vivir, llevar a nuestro comportamiento, compartir con todos aquellos que se acercan a nuestra vida de bautizados. Y hoy precisamente el Evangelio que hemos escuchado, capítulo final, capítulo 28 de san Mateo dice algo hermoso y a la vez desafiante para cada uno de nosotros: “Vayan y bauticen en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo” y una promesa y sepan dice el Señor Jesús que: “Yo estoy con ustedes todos los días, hasta el fin de los tiempos”.
Vayamos a la palabra bautizar, que significa: sumergir. Bautizar en el nombre de la Trinidad como lo hace la iglesia, como hemos sido bautizados nosotros, algunos en la infancia, pero hemos sido tocados, sumergidos, por el amor del Padre, por el amor del Hijo, por el amor del Espíritu Santo. Eso tiene un significado muy profundo para su vida, para la vida de todos nosotros los seguidores del Señor. Él nos reveló al Padre, nos habló de un Abba, de un Padre Creador, es más, nos dijo: “Voy a prepararles una casa junto al Padre y cuando la haya preparado vendré y los llevaré”. Siempre nos habló del Padre a Jesús lo llevaron a la cruz porque decía que era el Hijo de Dios y porque se relacionaba con el Padre Celestial de una manera muy cercana, como un hijo que le habla al padre y lo era, pero además, el Señor Jesús nos reveló el rostro misericordioso del Padre Dios y nos dijo: “Sean misericordiosos, como es misericordioso el Padre” y después empezó a prometer el Espíritu Santo a sus discípulos, no lo voy a dejar solos, los voy a acompañar, les voy a enviar alguien que lo defienda, el Espíritu de la verdad, el Espíritu que conduce la iglesia.
Es el misterio del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo, de la misión trinitaria en favor de todos nosotros, en la historia de salvación, entonces, recuerde usted, que ser bautizado es ser sumergido en el Padre y ser sumergido en el Padre es ser misericordioso, como Él; entrar en la misericordia del Padre y comportarnos como misioneros de la misericordia, en todos los ambientes, ser sumergidos, ser bautizados en el Hijo, es entrar en aquel que es la palabra eterna que se nos proclama, que vino a vivir entre nosotros, que nació del vientre de la Virgen María y que nos enseñó a ser fraternos, a ser hermanos y ser sumergidos en el Espíritu Santo, es ser sumergidos en la verdad que nos lleva a descubrir la verdad que los otros tienen, esa verdad que nos hace libres y que nos lleva desde la diversidad a la unidad.
Que hermoso que nosotros bautizados, sumergidos en el Padre, en el Hijo y en el Espíritu Santo, tomemos de cada uno de ellos, los miembros de la Santísima Trinidad para que esa imagen y semejanza de Dios en nosotros se vuelva misión, la necesita el mundo.
Que la Santísima Trinidad proteja y le de unidad a su familia y al mundo entero.
En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén
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