Inicio Meditación Diaria Meditación del día 17 de Julio

Meditación del día 17 de Julio

por Pbro. Luis A. Zazano

Evangelio según San Mateo 12, 14-21

En seguida los fariseos salieron y se confabularon para buscar la forma de acabar con él. Al enterarse de esto, Jesús se alejó de allí. Muchos lo siguieron, y los curó a todos. Pero él les ordenó severamente que no lo dieran a conocer, para que se cumpliera lo anunciado por el profeta Isaías:
Este es mi servidor, a quien elegí, mi muy querido, en quien tengo puesta mi predilección. Derramaré mi Espíritu sobre él y anunciará la justicia a las naciones. No discutirá ni gritará, y nadie oirá su voz en las plazas. No quebrará la caña doblada y no apagará la mecha humeante, hasta que haga triunfar la justicia; y las naciones pondrán la esperanza en su Nombre.

Descargar audio

Dios siempre es + (más).


1. Confabular: es la situación de aquellos que son atacados por la envidia. Hay personas que les molesta que a otros les vaya bien y buscan la manera de liquidar al hermano a través del chismerío o incluso de la difamación. Muchos cristianos debemos pedir perdón cuando vemos a un hermano que sobresale y le hacemos daño. Usamos el famoso síndrome del césped: «al que sobresale un poco, se lo corta». No tan solo veas las cosas que te han hecho a vos, sino también mira las veces que estuviste con la podadora en la mano para sacar a tu hermano. Pregúntate: ¿habitó alguna vez la envidia en mi corazón?
2. Se alejó de allí: la sabiduría de Jesús nos muestra algo distinto, “es tomar distancia de aquellos que te dañan o buscan dañarte». Es por allí por donde pasa la prudencia. No hay que ser tonto y andar poniendo el pecho para que te apunten, ni tampoco buscar hacer cosas para que luego hablen mal de ti. Una prudencia importante es «tomar distancia» de aquello que te daña y seguir haciendo el bien al que lo necesite.
3. No decir: Jesús hace grandes y hermosas cosas, pero no anda con reflector en mano mostrando lo que hace. Más bien hace un servicio callado y desinteresado. ¿En cuántos habita la tentación de hacer cosas lindas y evangélicas, pero solo para aparecer, mostrarse o adquirir a través de ello un reconocimiento? Otra vez Jesús nos enseña que hay que hacer y desaparecer. Nuestra vida no es un reality como “Gran hermano” o algo así. Nuestra vida es lindísima y, cuando ayudamos desinteresadamente, más hermosa se hace. Porque lo único que nos importa es llegar al cielo y ser felices. Lo demás pasa. Así que, a arremangarse, llenarse de fuerza y a meterle, porque hasta el cielo no paramos.

Related Articles

Deja un comentario

A %d blogueros les gusta esto: