Evangelio según san Lucas 12, 49-53
Jesús dijo a sus discípulos:
“Yo he venido a traer fuego sobre la tierra, ¡y cómo desearía que ya estuviera ardiendo!
Tengo que recibir un bautismo, ¡y qué angustia siento hasta que esto se cumpla plenamente!
¿Piensan ustedes que he venido a traer la paz a la tierra? No, les digo que he venido a traer la división.
De ahora en adelante, cinco miembros de una familia estarán divididos, tres contra dos y dos contra tres:
el padre contra el hijo y el hijo contra el padre, la madre contra la hija y la hija contra la madre, la suegra contra la nuera y la nuera contra la suegra”.
El fuego del amor
1) El deseo: Vos sabes que el fuego purifica e ilumina. Capaz que hoy en tu vida tenés que proponerte purificarla y que arda, para que ilumine en tu vida esas cosas que no te ayudan. Pero mira qué interesante, pues aquellas cosas que no te ayudan, si dejas que Dios las purifique, pueden llegar a iluminarte la vida. No dejes ni un solo instante de luchar con aquello que no te ayuda con tu vida cristiana, que con el tiempo eso se irá purificando y desde allí iluminará tu vida y la de otros. Es entonces allí cuando la luz que hay en vos también es producto de soltar aquellas cosas que te tiran para abajo o que no ayudan a tu vida, pero todo eso se logra con el tiempo y con la fe. ¡¡¡Soltá!!!
2) Angustia: Tenemos esos momentos en que pasamos angustia, en donde sentimos carencia y hasta tristeza, pero es algo que te pasa a vos y a mí cuando sentimos que pasa el tiempo y no logramos solucionar algo que nos tiene atravesados. Es allí donde tenemos que luchar más porque es enfrentarnos a nosotros mismos y saber depositar la confianza en Dios. Si hoy hay algo que te angustia, pedile a Jesús que te ayude y que te muestre qué es lo que tenés que hacer porque bautismo también significa renacer, y cuando enfrentas una angustia significa que estás muriendo a algo para nacer a algo nuevo en tu vida, el tema es a qué estás muriendo.
3) La división: Siempre tendremos división pues una radicalidad de vida implicará que a muchos no les guste tu modo de ser o pensar, pero aquí entra tu lucha, el mostrarte claro qué es lo que vos querés para tu vida, y no que tu vida se muestre para ser aquello que otros quieren que vos seas. No podés vivir la vida siempre a la entrega de otros, sino que es desde tu vida que te das a los otros, sin dejar de ser vos. Mantené tu unidad con Dios y con vos, aunque otros te quieran dividir. Hasta el cielo no paramos.
Discover more from Misioneros Digitales Católicos MDC
Subscribe to get the latest posts sent to your email.