Evangelio según san Marcos 8, 34-38. 9, 1
Jesús, llamando a la multitud, junto con sus discípulos, les dijo: “El que quiera venir detrás de mí, que renuncie a sí mismo, que cargue con su cruz y me siga.
Porque el que quiera salvar su vida, la perderá; y el que pierda su vida por mí y por la Buena Noticia, la salvará.
¿De qué le servirá al hombre ganar el mundo entero, si pierde su vida?
¿Y qué podrá dar el hombre a cambio de su vida?
Porque si alguien se avergüenza de mí y de mis palabras en esta generación adúltera y pecadora, también el Hijo del hombre se avergonzará de él cuando venga en la gloria de su Padre con sus santos ángeles”.
Y les decía: “Les aseguro que algunos de los que están aquí presentes no morirán antes de haber visto que el Reino de Dios ha llegado con poder”.
El proceso del cristiano
1) Toma la cruz: Es la primera etapa de tu vida. Tomar la cruz y saber que es allí donde está tu redención. Tómala y no la esquives. Es fácil esquivar la cruz o elegir una cruz a la medida que uno quiere. La cruz es una sola y esa cruz la tenés que enfrentar y llevar. Llegá al meollo de tu cruz y no te quedes con otras cruces que no son tuyas. Fíjate qué cruz tenés y no mires las cruces que vos te ponés.
2) Renuncia: Es renunciar a vos, a tus caprichitos personales. Porque nos gusta ser caprichosos. Renunciar al querer quedar bien con todos, querer quedar bien parado ante los demás. Es aprender a caminar paso a paso. Aprender a hacer renuncias en la vida. Siempre tiene que haber una renuncia.
3) Seguilo: Asumiendo esto seguilo a Jesús. Te reconozco que es difícil, nada fácil. Pero quien lo sigue ve cosas maravillosas y su vida se hace maravillosa. No es tan solo tomar la cruz, sino resucitar después y mostrar la cruz, pero siendo vos ya resucitado. Algo bueno está por venir.
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