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Meditación del día 9 de agosto

por Pbro. Luis A. Zazano

Evangelio según san Mateo 15, 21-28

Jesús partió de allí y se retiró al país de Tiro y de Sidón.
Entonces una mujer cananea, que procedía de esa región, comenzó a gritar: “¡Señor, Hijo de David, ten piedad de mí! Mi hija está terriblemente atormentada por un demonio”.
Pero él no le respondió nada. Sus discípulos se acercaron y le pidieron: “Señor, atiéndela, porque nos persigue con sus gritos”.
Jesús respondió: “Yo he sido enviado solamente a las ovejas perdidas del pueblo de Israel”.
Pero la mujer fue a postrarse ante él y le dijo: “¡Señor, socórreme!”.
Jesús le dijo: “No está bien tomar el pan de los hijos, para tirárselo a los cachorros”.
Ella respondió: “¡Y sin embargo, Señor, los cachorros comen las migas que caen de la mesa de sus dueños!”.
Entonces Jesús le dijo: “Mujer, ¡qué grande es tu fe! ¡Que se cumpla tu deseo!”. Y en ese momento su hija quedó curada

Jesús no se detiene

1) Una mujer cananea: A Jesús no le importan los rótulos ni tampoco los curriculums. A Jesús le importan las personas. Eso creo que tenemos que tener en cuenta vos y yo en la vida. Dejemos de estar mirando al otro por su currículum y aprendamos a hacer un poco mejor esta vida a la gente que nos rodea.  Esta mujer tenía a su hija mal y sale a buscar ayuda de Jesús. Cuántas personas salen a buscar a Jesús porque no pueden más o porque les aflige la vida de quienes aman. Pienso en padres desesperados que buscan ayuda en la fe y en la religión, personas que tienen dolores y buscan a Jesús. Nos pongamos las pilas porque nos necesitan, llevemos compañía y consuelo. Llevemos a Jesús. 

2) Nos persigue: Los apóstoles no entienden el dolor de la mujer, solo entienden que les molesta el grito. Cuántas veces te molesta el dolor del otro, en vez de compadecernos de ese otro. Llévalo a Jesús, pero nunca pierdas la capacidad de hacer sentir bien a las personas que te necesitan. 

3) Qué grande es tu fe: La fe puede ayudar a vivir la vida de una manera distinta. La fe puede dar respuesta, la fe puede animar. Hoy te invito a que vivas tu fe y que tu fe sea viva. Te invito a animarte a seguir luchando por lo que querés y amas. Quiero que seas feliz, pero con Dios y que te animes a enfrentarte, y que sea Dios tu compañero y testigo de tu vida. La fe puede cambiarlo todo y todo lo podés cambiar con fe. Algo bueno está por venir.


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