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Meditación del día 1 de abril

por Pbro. Luis A. Zazano

Evangelio según san Juan 5,1-16

Se celebraba una fiesta de los judíos y Jesús subió a Jerusalén.
Junto a la puerta de las Ovejas, en Jerusalén, hay una piscina llamada en hebreo Betsata, que tiene cinco pórticos.
Bajo estos pórticos yacía una multitud de enfermos, ciegos, paralíticos y lisiados, que esperaban la agitación del agua.
[Porque el Angel del Señor descendía cada tanto a la piscina y movía el agua. El primero que entraba en la piscina, después que el agua se agitaba, quedaba curado, cualquiera fuera su mal.]
Había allí un hombre que estaba enfermo desde hacía treinta y ocho años.
Al verlo tendido, y sabiendo que hacía tanto tiempo que estaba así, Jesús le preguntó: “¿Quieres curarte?”.
El respondió: “Señor, no tengo a nadie que me sumerja en la piscina cuando el agua comienza a agitarse; mientras yo voy, otro desciende antes”.
Jesús le dijo: “Levántate, toma tu camilla y camina”.
En seguida el hombre se curó, tomó su camilla y empezó a caminar. Era un sábado,
y los judíos dijeron entonces al que acababa de ser curado: “Es sábado. No te está permitido llevar tu camilla”.
El les respondió: “El que me curó me dijo: ‘Toma tu camilla y camina'”.
Ellos le preguntaron: “¿Quién es ese hombre que te dijo: ‘Toma tu camilla y camina?'”.
Pero el enfermo lo ignoraba, porque Jesús había desaparecido entre la multitud que estaba allí.
Después, Jesús lo encontró en el Templo y le dijo: “Has sido curado; no vuelvas a pecar, de lo contrario te ocurrirán peores cosas todavía”.
El hombre fue a decir a los judíos que era Jesús el que lo había curado.
Ellos atacaban a Jesús, porque hacía esas cosas en sábado.

 Piscina 

 1) Multitud de enfermos: En esta vida nos toca convivir con todo tipos de personas y más aún en la iglesia. Convivir es aprender a vivir con gente distinta a mí, pero eso no quiere decir que tienen que ser igual a mí o que yo tenga que ser igual a ellos. El convivir también implica una decisión de mi parte y comprende que mi forma de vida también tiene partes viciosas o enviciadas, las cuales en este tiempo tratamos de cambiar. Todos tenemos una “enfermedad” que viene de la etimología “falto de firmeza”.

2) Quieres: En esta vida siempre la libertad es un don. Por tanto, hasta Jesús te plantea las cosas respetando tu libertad. No dejes que nadie maneje tu vida como quiera y mucho menos dejes que las decisiones de tu vida las tomen otros. Aprende a descubrir lo importante que es asumir lo que uno quiere para su vida y en su vida. No hagas que otros te absorban y se aprovechen de tu vulnerabilidad. Quien se aprovecha de tus momentos débiles, puede que no sea verdaderamente quien te quiera o te ame.

3) Curado: Jesús es claro y le recuerda que no vuelva a pecar. Todos tenemos la tendencia de tropezar dos veces con la misma piedra. Es por ello que, cuando logres estabilizarte en tu vida, no andes buscando autodestruirte otra vez. No dejes de crecer en la fe y en los caminos de tu vida y aprende a aprender de tus errores. Algo bueno está por venir.


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