«Somos una sola familia en el corazón del Padre»
Evangelio según San Juan 16, 12-15
En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: «Muchas cosas me quedan por decirles, pero no pueden cargar con ellas por ahora; cuando venga él, el Espíritu de la verdad, los guiará hasta la verdad plena. Pues no hablará por cuenta propia, sino que: hablará de lo que oye y les comunicará lo que está por venir.
Él me glorificará, porque recibirá de lo mío y se lo anunciará.
Todo lo que tiene el Padre es mío. Por eso les he dicho que recibirá y tomará de lo mío y se lo anunciará.
Palabra del Señor
Transcripción de La Voz del Pastor del 15 de Junio de 2025
Celebramos hoy en toda la Iglesia la Solemnidad de la Santísima Trinidad. Honramos y glorificamos al Padre, al Hijo, al Espíritu Santo. Creemos en un solo Dios que es comunión divina, y hoy, también en Colombia, en las familias, en su familia y en la mía, damos gracias por la misión de nuestros padres. Es el día del padre y oramos por ellos.
Cuando contemplo el cielo,
obra de tus dedos, la luna
y las estrellas que has creado.
¿Qué es el hombre para que
te acuerdes de él, el ser humano,
para mirar por él?
Si miramos todo el evangelio de San Juan encontraremos que, Jesús permanentemente habla del Padre, y le enseña a sus discípulos a orar, refiriéndose a Dios como el Padre, el Abbá, el padre de Jesucristo que es padre nuestro, y que nos lleva a la comunión de hombres y mujeres.
Somos una sola familia en el corazón del Padre, así lo ha manifestado Jesús, pero los evangelistas también muestran a Jesús como el Hijo de Dios, y en el día del bautismo se escucha una voz: “Este es mi Hijo, mi predilecto, escúchenlo a él”
También en el monte Tabor, en el monte de la transfiguración, por lo tanto, los evangelios nos van mostrando el rostro del Padre y el rostro del Hijo en comunión, en unidad.
Cuando ya se aproxima el momento de la muerte, Jesús empieza a anunciar el Paráclito, el Espíritu de la verdad que los guiará a la verdad completa, y la verdad completa es que el Espíritu Santo nos lleva a entender que amamos a un solo Dios, que adoramos a un solo Dios, en tres personas distintas: el Padre, el Hijo, y el Espíritu Santo.
Hoy, cuando celebramos la Santísima Trinidad, nosotros, los cristianos católicos fundamentamos en la Trinidad la necesidad de ser misericordiosos como el Padre, misioneros como el Hijo, y portadores de la verdad y de la comunión fraterna con la fuerza del Espíritu Santo.
Cada vez que decimos gloria al Padre y al Hijo y al Espíritu Santo, estamos recordando nuestra fundamental fe, que nosotros creemos en un solo Dios con tres rostros distintos: el Padre, el Hijo, el Espíritu Santo, y cada vez que un papá o una mamá bendice en nombre de la Trinidad está deseando que el Dios trinitario acompañe los pasos de su hijo, de su hija.
Qué bello que nosotros aprendamos a ver que somos distintos en la familia, a notar que somos distintos en la sociedad, pero que estamos llamados a la comunión de vida como la Trinidad Santa. Gloria al Padre, gloria al Hijo y gloria al Espíritu Santo.
Que el Señor nos bendiga y acompañe en esta semana
En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén
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