El amor más puro es el que yo deseo vivir y recibir - Misioneros Digitales Católicos MDC
Portada » El amor más puro es el que yo deseo vivir y recibir

El amor más puro es el que yo deseo vivir y recibir

por Pbro. Carlos Padilla E.
Amor

 Amar con pureza sin buscarme a mí mismo. Sin pretender ser yo más amado de lo que yo amo. Sin pretender el equilibrio. No quiero igualar la desproporción.

 Si recibo mucho amor daré las gracias, sin querer amar de la misma manera, sin forzarlo sólo para no sentirme en deuda. Porque es verdad que la incondicionalidad que recibo en el amor es una desproporción tan grande que me incomoda. Como ese amor de los padres hacia los hijos. Jamás un hijo podrá corresponder de la misma manera. Pero sé que sólo habiendo sido amado tanto, podrá amar a sus hijos de la misma forma. Es lo que desea el corazón.

Amar con pureza

Aprender a amar cuando soy amado. ¿Es posible recuperar la pureza de las intenciones en el amor? Amar con pureza es un milagro. Porque guardo intenciones y deseos en el corazón que me hacen buscarme a mí mismo cuando intento buscarte, desear mi bien en lugar de buscar sólo el tuyo de forma desinteresada. Desear que seas feliz aun cuando tu camino de felicidad choque con el mío. Desear que tu camino de vida te haga pleno y feliz. Sin que importe que tu felicidad no haga posible la mía. Vivo en un mundo en el que lo único que parece importar es lograr mis metas, conseguir lo que deseo y ser feliz yo, aunque el resto del mundo no lo sea.

Y por eso abunda el egoísmo y la autorreferencia. Como si lo que de verdad importara es conseguir lo que yo deseo. El amor es siempre misericordia, no es algo debido. Nadie debe amarme. No merezco que me amen. Menos aún que una sola persona me ame toda su vida. Que un amigo, un padre, una madre, un hermano, un esposo o esposa me amen siempre, y de forme incondicional, es un don inmerecido de Dios. Un regalo que no merezco. Porque si me lo mereciera, tendría la presión cada mañana de intentar agradarte para que me siguieras amando. Trato de estar a la altura de lo que esperas de mí, para que no me digas que ya no merezco ser amado. Intento lograr que tu amor se mantenga en lo alto y para ello trato de sacrificarme, esforzarme, hacer méritos.

Amor sin recompensa

Vivir así es estresante porque nunca haré lo suficiente, no conseguiré que me ames como premio, como pago por mis actos y palabras. Creo en la verdad del amor incondicional. No sé si lo he vivido siempre, pero sí que muchas veces, es lo que siento. Porque ser amado de esa forma es lo que siempre he deseado. No tengo que valer para que me ames, ni responder a todas tus expectativas. No estaré nunca a esa altura que tú sueñas y deseas en tu vida. No seré esa persona ideal que has soñado en tu corazón y que te va a hace feliz siempre.

Fallaré y te decepcionaré. Y deberás tener mucha altura moral para no dejar de amarme y alejarte de mí. ¿Podré seguir amando al que me ha traicionado una o varias veces? ¿Podré volver a confiar después de haber sentido tu traición? Es tan difícil volver a empezar después de una caída. Tan complicado tocar la traición o el dolor del desprecio y no dejar de amar como Dios me ama a mí. Perdonar es propio de las almas grandes que no se conforman con vivir de forma mediocre.

Con vivir encarcelados en la cárcel del rencor. Porque el amor más puro siempre perdona y vuelve a confiar. Es un don de Dios en mi vida, la posibilidad de amar de esa manera, y aun así no lo consigo. Quisiera saber renunciar a ti por amor. Saber cortar mis apegos para dejarte volar. No siempre lo que hago se corresponde con lo que deseo. Mis deseos se tornan egoístas y me hacen buscarme a mí cuando busco a otros. La generosidad es algo que pido cada mañana. Quiero ser libre de todo tipo de esclavitudes.

Amar con libertad

Quiero amar desde la libertad, desde la verdad, desde el cuerpo que se da por entero. La pureza del amor se pierde cuando he sido herido. Cuando no me han amado de esa forma tan pura, cuando he rozado con la piel del alma la infidelidad de otros. Dios me ama con todo su corazón y no me lo merezco. No merezco su misericordia infinita. No recuerdo esos momentos en los que he sentido el abrazo de Dios en mi espalda, sujetándome en media huida. Dios me quiere mucho y no me dejará ir. Creo en el amor puro. Ese amor que es un don de Dios en el alma.

Una lluvia de rocío que todo lo empapa. Un amor que lo soporta todo, lo perdona todo, lo aguanta todo y siempre está dispuesto a volver a confiar. No se detiene ante la frustración que siempre trae la vida consigo. No se aleja del que le ha hecho daño. No huye de los conflictos y trata de resolver las tensiones y los problemas. Un amor puro es un amor parecido al que Dios me tiene. Se lo pido cada día a Dios. Él puede hacer milagros en mí.



Discover more from Misioneros Digitales Católicos MDC

Subscribe to get the latest posts sent to your email.

Artículos relacionados

1 comentario

bravelyatomic564aa59a72 September 1, 2025 - 11:17 am

Muchas muchas Gracias!!

Reply

Deja un comentario

Este sitio web utiliza cookies para mejorar su experiencia. Asumimos que está de acuerdo con esto, pero puede optar por no aceptarlas si lo desea. Acceptar Leer más

Privacidad & Políticas de Cookies

Discover more from Misioneros Digitales Católicos MDC

Subscribe now to keep reading and get access to the full archive.

Continue reading