Ante Ti, Señor en el Sagrario, siento tu inmenso amor. Saberme amado por Ti, saberme mirado y escuchado por Ti llena los vacíos de mi corazón.
Anhelo que no sea este solamente un momento, sino un todo en mi corazón y en mi vida. Que mi verdadera alegría sea que Tú permanezcas siempre a mi lado y yo esté siempre cercano a Ti, sin temor a las tormentas de la vida.
Señor, hazme ver que eres mi amor, mi esperanza, mi confianza, mi aliento y mi consuelo. Solo Tú me conoces, sabes quién soy y a dónde voy.
No quiero callar que te amo, Jesús mío. Quiero que mi oración sea un canto de alabanza y de agradecimiento. Que pueda expresar mi alegría, porque aunque la vida no es fácil, tengo la paz de Dios, tu amistad, Señor y la guía del Espíritu.
Amén.
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