Te glorificamos, Padre, por el amor que nos regalas en tu Hijo, Jesucristo.
Te alabamos, Dios de Amor, por tu ternura entrañable.
Te glorificamos, Señor de la historia, por la vida que brota de tu amor en la cruz.
Te alabamos, Cristo, por el pan partido y repartido de tu cuerpo hecho Eucaristía.
Te bendecimos, Dios de la vida, por hacernos hijos y hermanos.
En tus manos, Señor, ponemos nuestra vida, nuestras esperanzas y nuestros miedos,
nuestras alegrías y fracasos, nuestro hoy y nuestro mañana.
Te confiamos las horas difíciles y oscuras, los momentos de paz, de lucha y de gozo.
Queremos ser en el mundo, semilla de oración y de ternura.
Queremos vivir tu proyecto de amor fiel con gestos de servicio concretos,
especialmente con los más necesitados, sin esperar nada a cambio.
Derrama sobre nosotros tu Espíritu para que nos enseñe a ser tus testigos fieles.
Amén.
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