Señor Jesús, aquí estoy ante Ti. Ayer recibí la ceniza como signo de mi fragilidad y de mi deseo de conversión. Hoy te encuentro en la Hostia Santa, el Pan de Vida que me sostiene en este camino cuaresmal. Te adoro y te reconozco como mi único Señor.
Jesús Eucaristía, fuente de fortaleza, dame la valentía para ponerte a Ti en el centro de mi vida y la perseverancia para cargar mi cruz cotidiana en el trabajo, la enfermedad, la relación con los demás, la soledad… sin amargura, sino con amor.
Señor, que este tiempo de Cuaresma que apenas comienza sea un encuentro real contigo. Que al alimentarme de tu presencia en este Sagrario, tenga las fuerzas para caminar hacia la alegría de la Pascua.
Sagrado Corazón de Jesús, en Vos confío. María, Madre de la Esperanza, acompáñame en mi camino.
Amén
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