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Quita tus iglesias, déjame construir mi muro

por Jaime Septién
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El obispo de Brownsville vs. Donald Trump y su muro

Los oficiales federales de Estados Unidos buscaban entrar a dos propiedades pertenecientes a la diócesis de Brownsville, Texas. Inspeccionaban el terreno para la construcción de un muro fronterizo en él. Pero el obispo de Brownsville, Daniel E. Flores, no dio su consentimiento.

Limitaría la libertad

El obispo Flores, muy conocido por su gran trabajo a favor de los inmigrantes (en una de las diócesis con mayor número de cruces fronterizos de quienes vienen de Centroamérica y de México), dijo claramente que el muro que quiere construir el presidente Donald Trump por lo menos ahí “limitaría la libertad de la Iglesia para ejercer su misión en el Valle del Río Grande”. También subrayó que ceder sería “contrario” a la misión de la iglesia.

“Si bien el obispo tiene el mayor respeto por las responsabilidades de los hombres y mujeres involucrados en la seguridad fronteriza, a su juicio, la propiedad de la Iglesia no debe utilizarse para construir un muro fronterizo”, señaló una declaración emitida por la diócesis Brownsville (que abarca todo el Valle del Río Grande).

“Hay más en esta disputa de lo que parece”, dijo Kevin Appleby, director de política de migración internacional para el Centro para Estudios de Migración con sede en Nueva York. “El Gobierno también está enviando un mensaje político. El obispo tiene razón en combatirlo”.

Appleby dijo a Catholic News Service que la razón para ir más allá de una pelea legal es que también va al territorio político, ya que la Iglesia católica “ha apoyado sistemáticamente los derechos de los inmigrantes y generalmente se ha opuesto a un muro fronterizo”. Y subrayo: “La Iglesia también ha sido vista tradicionalmente como un puerto seguro para los inmigrantes, y esto contrarrestaría esa opinión”.

Tras la negativa del obispo Flores, el gobierno federal demandó a la diócesis de Brownsville, porque el obispo se negó a permitir la entrada a los terrenos de la iglesia para evaluar la posibilidad de construir un muro fronterizo.

En ese mismo orden de ideas, se informó ayer que el Gobierno de Estados Unidos ya ha asignado un contrato por 145 millones de dólares a la empresa SLSCO, con sede en Galveston, para reforzar el muro existente, aumentar su tamaño y modernizar el equipo de detección de inmigrantes en el condado de Hidalgo (Texas).

“Operación Patriota Fiel”

Los terrenos interesados a la inspección se extienden por cerca de 19 hectáreas y están ubicados al sur de la Academia de Juan Diego, en un terreno pantanoso cerca de la frontera con el Estado mexicano de Tamaulipas, en las inmediaciones de Matamoros. Se trata de un área conocida como “La Lomita”. En realidad, para la construcción del muro fronterizo deberían ser utilizadas sólo dos hectáreas, que serían reembolsadas, pero este no es un argumento relevante para la diócesis.

El muro fronterizo entre Estados Unidos y México ya existe. Su construcción comenzó en 1994, durante la administración del presidente Bill Clinton. Fue extendido por su sucesor George W. Bush, pero evidentemente, no cubre ni el cinco por ciento de los poco más de dos mil kilómetros de frontera común entre México y Estados Unidos.

El 25 de enero de 2017 el actual presidente, Donald Trump, firmó la orden ejecutiva titulada “Seguridad Fronteriza y Mejoras al Control de la Inmigración”. Entre otras disposiciones, el documento determina “asegurar la frontera sur de Estados Unidos a través de la inmediata construcción de un muro físico en la frontera sur, monitoreado y respaldado por personal adecuado para así prevenir la inmigración ilegal, el tráfico de drogas y de personas y actos de terrorismo”.

Por lo demás, la premura de construir el muro, o de asegurar a sus votantes que lo va a hacer por parte del presidente Trump tiene que ver con el avance de la Caravana Migrantes que viene del sur de México. De hecho, el mandatario estadounidense dijo el jueves (y se desdijo el viernes) que si los inmigrantes “tiran piedras” a los soldados de Estados Unidos, éstos responderían con balas.

El mismo viernes 2 de noviembre por la tarde, circularon por redes sociales numerosos videos en los que podía verse a militares descendiendo de un helicóptero apuntando hacia los automóviles que cruzaban el puente fronterizo de Reynosa (Tamaulipas) y Pharr (Texas). La oficina de Aduanas y Protección Fronteriza de Estados Unidos se apresuró a informar que se trata de “ejercicios” en vista a un posible cierre de los puentes por la Caravana.

Mientras tanto, la “Operación Patriota Fiel”, ordenada por Trump para detener a la Caravana y no dejar pasar a ninguno de los que marchan a Estados Unidos en busca de asilo o refugio, sigue su marcha. Más de mil soldados de las Fuerzas Armadas del país del norte se encuentran ya desplegados en este sector de la frontera entre Texas y Tamaulipas.

El general de la Fuerza Aérea, Terrence J. O’Shaughnessy, comandante del Comando Norte, confirmó la llegada del primer contingente de soldados y que en este operativo se desplegarán más de 5.200 efectivos en la frontera.

 

 

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