Acá está mi amigo Carlitos que hoy compartió un gran testimonio en la parroquia. (Supo perdonar en el corazón, a alguien que intentó matarlo…) Luego de misa fuimos a cenar con otro amigo que -por el momento- se encuentra en situación de calle. Nos reímos, disfrutamos y comimos muy rico… una Napolitana que saborearon con mucho detenimiento… Cuando fui a pagar, me dijeron: “Padre; un señor de iniciales J.L al verlo disfrutar tanto con los muchachos, dejó paga su mesa. Providencia. Nos fuimos… pero antes de despedirlos, le dí a cada uno dos bandejas de ojitos para el desayuno… (Que a su vez, las habían traído a la parroquia, para compartir, los chicos de la Producción de Escape Perfecto). Ambos muy agradecidos. Cuando estoy llegando al barrio donde vive Carlitos, freno para saludar a una abuela que llegaba caminando bastante cansada con 3 de sus nietos… “Padre: hoy fue un día complicado” me dijo la abuela… Carlitos que venía de copiloto, sin mediar palabras extendió el brazo y dijo: “tome abuela.. pa’ los gurises” Y le regaló sus ojitos. “Eran para vos, Carlitos” (le dije).. y me respondió… “Mire padre: hoy yo pude disfrutar una rica cena… Seguro sus gurises lo iban a necesitar pa’ cenar hoy y no pa’ desayunar mañana…”
No me podía dormir sin compartirles esto… No puedo guardarme tanta “generosidad compartida” de la cual fui testigo… ahora la pateo a tu cancha, pa’ que esta cadena no se rompa nunca…

¡Qué feliz me hace ser sacerdote! ¡Fuerte abrazo! ¡Y hasta el Cielo no paramos!
Pd. Bienvenido al equipo, ¡¡Cheba!!
Discover more from Misioneros Digitales Católicos MDC
Subscribe to get the latest posts sent to your email.
1 comentario
Que hermoso gesto de generosidad. Ojalá todos fuéramos un poquito generosos