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La casa natal de San Martín de Porres

por Horacio Espinosa

Si bien muchas viviendas en las nacieron santos se convirtieron en grandes y lujosos templos, la de San Martín de Porres no es uno de esos casos. Más bien, su casa es la continuación de su trabajo sencillo y humilde.

Compasivo sin límites ni excepciones

Martín de Porres fue un mulato que nació en Lima el 9 de diciembre de 1579. Su padre fue un español y su madre una morena oriunda de Panamá. Fue bautizado en la parroquia de San Sebastián, el mismo lugar en el que más adelante recibiría el primer sacramento Isabel Flores de Oliva, más conocida como Santa Rosa de Lima.

Su casa natal de una planta era, según el plano de la Ciudad de los Reyes de 1556, la más grande de la zona. Tenía dos grandes patios: uno para los dueños; y el otro, el trasero, para la servidumbre. Seguramente, en el segundo pasaba sus días Martín cuando era niño.

Desde pequeño aprendió de un cirujano barbero (profesión que era común en la época) el oficio de peluquero y bases de enfermería. Ya de joven, ingresó en el Convento de Santo Domingo de Lima. Se incorporó como simple donado y tiempo después se convirtió en hermano cooperador.

Sus virtudes más sobresalientes eran la humildad y la caridad. Se cuenta que su amor compasivo no tenía límites ni excepciones y se extendía hasta a los animales abandonados.

Cuando murió el 3 de noviembre de 1639 ya tenía fama de santidad. No sólo había vivido por y para Dios, sino que además se le atribuía haber intercedido para que el Padre regalara milagros a personas en situaciones críticas.

San Martín de Porres fue beatificado por el Papa Gregorio XVI en 1837. Dos siglos después, el 6 de mayo de 1962, el Papa Juan XXIII lo canonizó y lo declaró patrono de la justicia social.

Obra social

La casona en donde nació San Martín de Porres fue comprada en 1959 por la Orden de Predicadores con el fin de convertirla en un sitio para ayudar a los más necesitados. Funciona como una obra social que pertenece a la Provincia de San Juan Bautista del Perú (circunscripción dominicana en ese país).

La obra depende directamente del Convento Santo Domingo de Lima, en donde ya se realizaba antes de la adquisición de la vivienda cuatricentenaria. Si bien el Comedor de ancianos y de niños fue uno de los primeros servicios que se brindaron, hoy sólo se reciben adultos mayores debido al poco espacio y a la gran cantidad de abuelos necesitados.

La casa acoge a personas de la tercera edad en riesgo y las trata como «queridos hermanos», como las hubiera llamado el santo. Además de alimentos, se ofrecen vestimentas y servicios de salud para que todos puedan tener condiciones de vida dignas.

Según la página web de la Obra, los padres dominicos testimonian que la mano bondadosa de Dios nunca abandonó a sus hijos. La obra puede llevarse adelante gracias a las donaciones económicas y materiales de los devotos de San Martín de Porres que, como él, practican día a día el mandamiento del Amor enseñado por Jesús.

Además, religiosos y laicos dominicos coordinan esfuerzos para atender consultorios médicos y una botica, en donde se ofrecen medicinas donadas que para muchas familias sería imposible comprar en otras farmacias por motivos económicos.

Otro servicio que es muy valorado por la comunidad local es la Escuela Taller. Se dictan clases de diversos oficios que permiten que muchos peruanos puedan salir adelante de las adversidades ganándose el sustento diario con su trabajo. Se promueven en especial los derechos de las mujeres y el valor de su integridad física y psicológica, que no es negociable.

La visita

Los padres dominicos inauguraron en 2015 un museo en la Casa. Allí, se anima a devotos y turistas a realizar un recorrido que combina cuadros, reliquias de San Martín e información educativa sobre su vida. No se trata sólo de mirar la infraestructura de la vivienda; más bien, la propuesta es a abrir el corazón a una catequesis sobre la vida del santo moreno.

El sitio en sí es un monumento a la labor social de San Martín de Porres: su atención a los ancianos, su abrazo a los enfermos y, sobre todo, su apoyo al prójimo más necesitado. Está ubicado en la planta alta de la casona (piso que no existía en tiempos del Santo).

La planta baja, por otra parte, es la que a uno le llena el alma. Desde la pequeña capilla que está en la antigua habitación de San Martín hasta las personas que allí trabajan atendiendo a los más necesitados. Asimismo, son testimonios de fe quienes residen en la vivienda en un clima de santidad y humildad prácticamente únicos.

Tips de Viajero

  • La casa de San Martín de Porres es relativamente poco conocida y no está cerca de los lugares turísticos tradicionales de Lima.
  • Si uno va en carácter de turista religioso seguramente vaya hasta la zona del casco histórico en la que está la vivienda, la Avenida Tacna. En ella está ubicado también el Santuario de Santa Rosa de Lima. Ambos sitios santos están a una cuadra uno del otro.
  • A trescientos metros de la casa está la iglesia de las Madres Nazarenas Carmelitas Descalzas y allí se venera especialmente el Señor del Milagro, patrono de Perú.
  • Es realmente emocionante ver a las personas que ayudan a otras en la vivienda del santo. Muchas estuvieron primero del otro lado y pudieron superar carencias gracias al trabajo y a la caridad que desde años se ofrece en la casa.
  • La capilla es muy sencilla, tiene el tamaño de una pequeña habitación. Sin embargo, se respira la Santidad de un hombre lleno de amor por los más necesitados.

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