Inicio Bitácora del Peregrino El convento de la calle Żytnia, Varsovia

El convento de la calle Żytnia, Varsovia

por Horacio Espinosa

Si bien la historia de Santa Faustina es conocida, no del mismo modo su paso por Varsovia, que fue tan importante en su vida, dado  que allí comenzó su apostolado.

El primer lugar en Varsovia (Polonia) en el que santa Faustina puso sus pies fue la estación central de ferrocarriles (calle Towarowa 1), que hoy en día es un museo de ferrocarriles. Ella procedía desde Łódź, que era un gran centro industrial.

La historia

Todo apunta al hecho de que Helena Kowalska llegó en tren a Varsovia en 19 y, según los horarios, parece ser que llegó a Varsovia a las 17.35. Ella misma parece confirmarlo en su diario: “Cuando bajé del tren y vi que cada uno se iba por su camino, me entró miedo ¿Qué hacer? ¿A dónde dirigirme, si no conocía a nadie? Y dije a la Madre de Dios: María, dirígeme, guíame. Inmediatamente oí en el alma estas palabras: que saliera de la ciudad a una aldea donde pasaría una noche tranquila. Así lo hice y encontré todo tal y como la Madre de Dios me había dicho (Diario 11). Probablemente sería a última hora de la tarde, pues la Virgen María le indicó que saliera de la gran ciudad para ir a pasar la noche en una aldea tranquila. Así fue que se dirigió a Ostrówek a unos 40 km de la ciudad capital.

“Al día siguiente – escribió en su diario – a primera hora regresé a la ciudad y entré en la primera iglesia que encontré y empecé a rezar para que siguiera revelándose en mí la voluntad de Dios. Las Santas Misas seguían una tras otra. Durante una oí estas palabras: Ve a hablar con este sacerdote y dile todo, y él te dirá lo que debes hacer en adelante. Terminada la Santa Misa fui a la sacristía y conté todo lo que había ocurrido en mi alma y pedí que me indicara en qué convento debía estar (Diario 12).

Aquel sacerdote era el padre Jakub Dąbrowski, quien anteriormente había trabajado en Klembów y fue allí donde hizo amistad con la familia Lipszyc, con domicilio en Ostrówek. Durante una conversación con Helena Kowalska le aconsejó que se detuviera en casa de los Lipszyc porque necesitaban ayuda con los niños; de allí, más tarde, se fue a Varsovia en busca de un convento. Le dio una tarjeta para que la diera a sus conocidos, en la que escribió que no la conocía, pero que deseaba que pudiera ser útil.

En julio de 1924, Helena Kowalska llegó al convento de la Congregación de las Hermanas de la Madre de Dios de la Misericordia, en la calle Żytnia, y después de una primera conversación con la superiora de la casa, la Madre Michaela Moraczewska, fue admitida provisionalmente para ingresar en el convento, pero debido a la falta de una dote para poder ingresar, siguió trabajando al servicio de la familia Lipszyc durante un año más en Ostrówek.

El día 1 de agosto de 1925, volvió a cruzar los umbrales de la clausura del convento, en aquella casa que había sido la cuna en la que se gestó la Congregación. Fue justamente allí donde la Madre Teresa Eva (del linaje de los condes Sułkowski, después sería la condesa Potocka) fundó la primera Casa de la Misericordia, que el 1 de noviembre de 1862 fue consagrada por el arzobispo Zygmunt Szczesny Felinski.

En este convento, Sor Faustina pasó parte de su postulado, de su juniorado, y la tercera probación. También aquí se alojaba cuando tenía que cambiar de lugar de residencia, o cuando debía hablar con la Madre General de la Congregación. Todos los días participó en la Eucaristía y rezó en la iglesia del convento que hoy en día forma parte de la parroquia bajo el nombre de Santuario de Santa Sor Faustina.

En el convento originalmente había una simple capilla de madera, que pronto resultó ser demasiado pequeña para albergar a las hermanas y a las muchachas bajo su tutela; por eso se construyó otra más grande de ladrillo, que fue consagrada el 8 de diciembre de1873. Fue en esta capilla donde entró por primera vez Helena Kowalska para preguntar al Señor de la casa si la aceptaba. Aún en vida de santa Faustina, y antes del estallido de la Segunda Guerra Mundial, la capilla fue reformada en su totalidad y el 6 de agosto de 1938 fue nuevamente consagrada por el obispo Stanislaw Gall. En 1942 se colgó en la capilla la imagen de Jesús Misericordioso pintada por Stanisław Batowski.

Durante la guerra, las hermanas ayudaban a la población civil, también a personas de origen judío.

Con estos últimos las hermanas podían ayudar a menudo, puesto que su convento se hallaba cerca de los límites del ghetto de los judíos. Después de la derrota del levantamiento de Varsovia en el barrio de Wola, las hermanas y las muchachas bajo su tutela fueron llevadas a campos de concentración, y tanto el convento como la capilla fueron completamente quemados por los alemanes.

Después de la guerra y durante muchos años, las autoridades comunistas no permitieron reconstruir la capilla ni los edificios del convento de la Congregación de las Hermanas de la Madre de Dios de la Misericordia. El Cardenal Stefan Wyszyński, mediante un decreto fechado el día 15 de diciembre de 1980, erigió una nueva parroquia bajo la advocación de la Divina Misericordia y la antigua capilla de la Congregación de las Hermanas de la Madre de Dios de la Misericordia, que estaba por reconstruir, la destinó a ser la iglesia de la nueva parroquia. En 1998, se amplió la advocación de la parroquia con el patrocinio de santa Faustina. En el presbiterio de la iglesia está la imagen de Jesús Misericordioso, cuadro que había visitado todas las parroquias de la Arquidiócesis de Varsovia a lo largo del Gran Jubileo del año 2000. Las hermanas también reconstruyeron su convento, que en la actualidad sigue siendo la Casa General de la Congregación y la casa de formación para el postulado.

La visita

Llegamos al Monasterio sin saber siquiera si estaba abierto al público, pero con el afán de tratar de conocer un lugar que sin duda es Santo. Para nuestra sorpresa el Señor nos tenía un regalo. Llegamos y estaba recién comenzando la Santa Misa en la capilla del Convento.

Imaginen que no es un lugar turístico ni algo similar. Entonces al ingresar realmente nos miraron los pocos feligreses que allí estaban, pero sus miradas se disiparon de inmediato cuando el sacerdote comenzó a celebrar la Santa Misa.

La capilla es sencilla, pequeña, pero adornada muy bellamente. El altar mayor tiene como imagen central a Jesús Misericordioso como lo viera Santa Faustina, y a su lado están San Juan Pablo II y la misma Santa Faustina.

Nos acomodamos a un costado y disfrutamos la celebración. Particularmente notaba que algunas personas ingresaban a la capilla y se dirigían a un costado, a un altar menor que había allí. Entonces al finalizar la misa nos acercamos a este lugar, donde había una imagen de Santa Faustina junto a una reliquia suya. Allí rezamos un tiempo junto a la Santa.

Poco después salimos de la capilla, pero esta vez por el ingreso a la misma desde el Monasterio. Allí nos encontramos con un pequeño pero muy prolijo jardín con un cartel que decía en polaco “IDZCIE I GŁOŚCIE EWANGELIE” algo así como “VAYAN Y ANUNCIEN EL EVANGELIO” y pensamos que es un mensaje hermoso para quien sale de la Celebración de la Santa Misa.

Tips de Viajero

  • El Monasterio no queda cerca del centro de la ciudad, pero con el transporte público se puede acceder fácilmente.
  • Si puede averigüen los horarios de apertura. Lamentablemente no los conozco, pero sí puedo decir que no siempre está abierto.
  • Oren frente a las reliquias de Santa Faustina y déjense cautivar por la simplicidad y belleza de la pequeña capilla.
  • No dejen de visitar el jardín

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