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«La Santa Misa es lo máximo»

por Editor mdc

De Uruguay y Argentina nos envían estos dos testimonios que hablan del profundo gozo de asistir a Misa, de volver a recibir la Eucaristía. Cuarta entrega de esta serie de artículos sobre ir a misa en tiempos de pandemia.

Mi nombre es Teresita, asisto a misa diariamente así como también participo en grupos de servicio y a mis 71 años nunca viví momentos como el presente. Fue un gran impacto. De un día a otro tuve que quedarme en casa por ser persona vulnerable a esta pandemia y eso me hizo sentir un gran dolor por no poder recibir la eucaristía como acostumbraba. Pero los mensajes de la Virgen hicieron que entrara en el silencio y la oración como ella nos pide. Nunca recé tanto como lo hago ahora. Como gran enseñanza para mí es que la oración es poderosa y lo puede todo. Poder participar de la Santa Misa, Adoración, rezo del Santo Rosario, charlas vía online es sumamente gratificante en estos momentos de aislamiento.

Persevero día a día en la paciencia y espero que en estos momentos de dificultad muchas rodillas se doblen y muchos corazones se quebranten al Amor de Dios y que esto nos deje una gran Enseñanza. 

Al volver a autorizarse la celebración de la misa en Uruguay, tuve la dicha de poder hacerlo el día del Inmaculado Corazón de María. Fue una gran emoción poder vivir, sentir y recibir a Jesús en la sagrada eucaristía. ¡LA SANTA MISA ES LO MÁXIMO!  

Por esto y más pido a Dios perseverar en éste camino, a veces difícil; deseando amar como él, mirar con sus ojos y estar al servicio de los necesitados, para poder lograr la SANTIDAD.

Alabo, Bendigo y Adoro a nuestro Señor, de la mano de la Santísima Madre que es el camino más seguro para llegar a Jesús y que me hace sentir muy bendecida.

Teresita, Montevideo, Uruguay

Bendecido domingo

Bendecido domingo. Les comparto esta oración que mencionó el sacerdote de mi parroquia Sagrado Corazón de Jesús -cuya foto ilustra este artículo- en la misa de hoy. Después de meses me confesé y comulgué. Me llenó de gozo. Volví a sentir la alegría de alabar a Dios solo por la gracia de permitirme «sembrar»; que  es a lo que Él nos llama. El  tiempo de «cosechar» vendrá por su providencia.  Hoy es tiempo de actuar con amor. Participar de la celebración me dio mucha paz y me animó a vivir lo cotidiano de forma diferente.

Carolina, Santa Fe, Argentina

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