“Yo soy el pan vivo bajado del cielo” - Misioneros Digitales Católicos MDC
Portada » “Yo soy el pan vivo bajado del cielo”

“Yo soy el pan vivo bajado del cielo”

por Mons. Luis José Rueda Aparicio
Pan-vivo

“Gusten y vean qué bueno es el Señor, dichoso quien se acoge a Él”

Evangelio según san Juan 6, 41-51

En aquel tiempo, los judíos murmuraban de Jesús porque había dicho: “Yo soy el pan bajado del cielo”, y decían:

“¿No es este Jesús, el hijo de José? ¿No conocemos a su padre y a su madre? ¿Cómo dice ahora que ha bajado del cielo?”. Jesús tomó la palabra y les dijo:

-No critiquen. Nadie puede venir a mí si no lo atrae el Padre que me ha enviado. Y yo lo resucitaré en el último día.

Está escrito en los profetas: “Serán todos discípulos de Dios”. Todo el que escucha al Padre y aprende, viene a mí.

No es que alguien haya visto al Padre, a no ser el que está junto a Dios: ese ha visto al Padre. En verdad, en verdad les digo: el que cree tiene vida eterna.

Yo soy el pan de la vida. Sus padres comieron en el desierto el maná y murieron; este es el pan que baja del cielo, para que el hombre coma de él y no muera.

Yo soy el pan vivo que ha bajado del cielo; el que coma de este pan vivirá para siempre.

Y el pan que yo daré es mi carne por la vida del mundo.

Palabra del Señor

Transcripción de La Voz del Pastor del 8 de agosto de 2021

Hemos vuelto a escuchar una parte del capítulo 6 de san Juan y así lo haremos durante estos domingos, recuerden ustedes que tenemos una tarea bíblica que es tomar el capítulo 6 de san Juan completo y leerlo despacio, subrayando las palabras, encontrándonos con Jesús y seguramente va a ser eco en el corazón suyo y de su familia.  Esa palabra de Jesús: “Yo soy el pan vivo bajado del cielo” qué significa eso; Pan Vivo: es un pan que da vida, es un pan que nos trae la verdadera vida. Jesús había dicho: “Yo he venido para que tengan vida y la tengan en abundancia”, pues Él se nos da como alimento para esa vida y es el pan bajado del cielo, no como el maná, que comieron en el desierto los antepasados del pueblo de Israel, sino, como un alimento con rostro, con familia y mire que por eso lo critican, dice: cómo va a decir este que es el pan bajado del cielo, si conocemos que es el hijo de José y dirían él está allí en un taller, está en un hogar con María en Nazaret, conocemos sus familiares, como va a decir que bajó del cielo.

El cielo se hizo cercano en una familia, el cielo se hizo cercano en el vientre de una mamá, el cielo se hizo cercano en un taller de carpintería en Nazaret.

Por eso Dios está cerca a usted, por eso hay una parroquia metida allí, enclavada en un barrio, en una localidad, en una vereda, hay un altar puesto, para que el pan de Vida se haga alimento y presencia de salvación, para que el cielo se acerque a su casa, a su geografía, a su vida, a sus luchas.

No se escandalice eso que estamos diciendo, lo escucharon de viva voz los paisanos de Jesús y empezaron a murmurar, pero Jesús le dijo: no murmuren, quiten la murmuración, abran el corazón para que puedan alimentarse con el pan de Vida, que es la Eucaristía, que es la presencia de Jesús. Y cuando usted y yo nos alimentamos con Jesús, pan de Vida y lo hacemos conscientemente y decimos: Señor yo soy un pecador, yo soy una persona llena de fallas, de dificultades, pero reconozco el perdón en el sacramento de la confesión y purifico mi corazón para recibirte y te recibo en medio de mi fragilidad, ¿Qué es lo que sucede? Que el cielo se acerca, que el pan bajado del cielo llega a transformar su vida y nos enseña, a amar. primero: a dejarnos amar por Jesús y segundo: a amar como Jesús amo, a trabajar como Jesús trabajó, a tener los sentimientos de Cristo Jesús y a ponerlos al servicio de la familia y de la humanidad.

Aliméntese con Jesús el pan de Vida y le pasará lo que le pasó al profeta Elías, que iba camino al desierto y se deseó la muerte, porque estaba fatigado y el Señor le dijo: “Levántate y come, que el camino que te espera es largo”.

Para la familia y para usted mismo, levántate y come que el camino que nos espera es largo, pero Cristo está con nosotros.

Que el Señor nos bendiga y acompañe.

En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.


Discover more from Misioneros Digitales Católicos MDC

Subscribe to get the latest posts sent to your email.

Artículos relacionados

Deja un comentario

Este sitio web utiliza cookies para mejorar su experiencia. Asumimos que está de acuerdo con esto, pero puede optar por no aceptarlas si lo desea. Acceptar Leer más

Privacidad & Políticas de Cookies

Discover more from Misioneros Digitales Católicos MDC

Subscribe now to keep reading and get access to the full archive.

Continue reading