Evangelio según san Juan 20, 1-9
El primer día de la semana, de madrugada, cuando todavía estaba oscuro, María Magdalena fue al sepulcro y vio que la piedra había sido sacada.
Corrió al encuentro de Simón Pedro y del otro discípulo al que Jesús amaba, y les dijo: “Se han llevado del sepulcro al Señor y no sabemos dónde lo han puesto”.
Pedro y el otro discípulo salieron y fueron al sepulcro.
Corrían los dos juntos, pero el otro discípulo corrió más rápidamente que Pedro y llegó antes.
Asomándose al sepulcro, vio las vendas en el suelo, aunque no entró.
Después llegó Simón Pedro, que lo seguía, y entró en el sepulcro: vio las vendas en el suelo,
y también el sudario que había cubierto su cabeza; este no estaba con las vendas, sino enrollado en un lugar aparte.
Luego entró el otro discípulo, que había llegado antes al sepulcro: él también vio y creyó.
Todavía no habían comprendido que, según la Escritura, él debía resucitar de entre los muertos.
¡Cristo vive!
1) La luz: Hoy en la misa la liturgia nos presenta la oscuridad como elemento clave. La iglesia está a oscuras, signo de nuestra oscuridad en la vida. Cuando todo está oscuro, nos produce inseguridad, miedo y angustia. Nos sentimos solos y hasta aparece la frialdad. Cuántas veces pasamos por esta oscuridad en la vida porque no vemos a las cosas claramente y porque nos sentimos perdidos. Cuando uno no ve, hasta se choca con el otro. La luz viene de Dios para darnos vida e iluminarnos. Vida y luz son dos caras de una misma moneda. Por eso cuando una mujer va a parir un hijo se dice «acaba de dar a luz». Vos podés dar luz a mucha gente pero para ello debes tenerla.
2) Transmitir: En la liturgia el sacerdote entra con el Cirio Pascual y la gente toma del cirio con su velita la luz y la transmite. Es signo de lo que hacemos los cristianos en el mundo. Llevar luz. En cada Eucaristía recibimos la fuerza para llevarla semana a semana a los demás. No estamos llamados a resolver la vida de los otros pero sí a dar luz en la vida de los otros. Nosotros estamos llamados a iluminar, a mirar el cielo.
3) Alegría: El que transmite con alegría es porque tiene paz y el que tiene paz, da alegría. Es a esto a lo que estamos llamados, a ser personas positivas y que transmiten esperanza. Porque a un cristiano nada lo detiene ni siquiera la muerte. Hoy vos estás vivo y tenés vida. Demostralo con tu cara, por lo menos hoy, por favor. Hasta el cielo no paramos.
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1 comentario
Felices Pascuas P.Luis desde Uruguay, Montevideo y gracias por permitirnos escuchar La Palabra diariamente