Evangelio según san Lucas 17,7-10
El Señor dijó:
«Supongamos que uno de ustedes tiene un servidor para arar o cuidar el ganado. Cuando este regresa del campo, ¿acaso le dirá: ‘Ven pronto y siéntate a la mesa’?
¿No le dirá más bien: ‘Prepárame la cena y recógete la túnica para servirme hasta que yo haya comido y bebido, y tú comerás y beberás después’?
¿Deberá mostrarse agradecido con el servidor porque hizo lo que se le mandó?
Así también ustedes, cuando hayan hecho todo lo que se les mande, digan: ‘Somos simples servidores, no hemos hecho más que cumplir con nuestro deber’.»
El Servidor cumple su misión
1) Prepárame la cena: Todos tenemos una misión en este mundo. Es un camino descubrir cuál, es pero una vez que lo descubrís lo disfrutas, porque sacia y mueve, como también motiva. La misión recibida por Dios tiene dos ejes, por un lado te motiva y te genera entusiasmo y por el otro lado los demás ven que lo disfrutas y lo vivís. Hoy fíjate qué es lo que estás haciendo en tu vida que cumple los dos ejes.
2) Agradecido: Dios nunca nos soltará de la mano, nos ayuda a seguir adelante y nos muestra lo lindo que es servirle a Él. No te niego que hay veces que uno siente dolor en el servicio, porque también hay gente mala, que nos buscan dañar incluso cuando le servimos y damos lo mejor de nosotros. No te niego que eso a mí también me atemoriza, el cansarme de servir por miedo a que me dañen y lastimen. Pero hoy el Señor te muestra y me muestra que de todo se aprende y que estamos llamados a servir siempre porque contamos con su compañía.
3) Simples servidores: Dios te enseña a vivir en la simpleza. Recordá que en lo simple de cada día aparece Dios, por eso tenés que ser simple en la vida y servir con simpleza. No busquemos los reflectores del estrellato, sino más bien busquemos seguir sirviendo con amor y entusiasmo, que nada ni nadie nos pare de dar un servicio de amor a los demás. Hasta el cielo no paramos.
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