«¡Ábrete!»
Evangelio según san Marcos 7, 31-37
EN aquel tiempo, dejando Jesús el territorio de Tiro, pasó por Sidón, camino del mar de Galilea, atravesando la Decápolis. Y le presentaron un sordo, que, además, apenas podía hablar; y le piden que le imponga la mano.
Él, apartándolo de la gente, a solas, le metió los dedos en los oídos y con la saliva le tocó la lengua.
Y mirando al cielo, suspiró y le dijo:
«Effetá» (esto es, «ábrete»).
Y al momento se le abrieron los oídos, se le soltó la traba de la lengua y hablaba correctamente.
Él les mandó que no lo dijeran a nadie; pero, cuanto más se lo mandaba, con más insistencia lo proclamaban ellos.
Y en el colmo del asombro decían:
«Todo lo ha hecho bien: hace oír a los sordos y hablar a los mudos».
Palabra del Señor
Transcripción de La Voz del Pastor del 8 de Septiembre de 2024
Estamos en el mes de la Biblia. Pero, además, en este domingo, segundo domingo del mes de septiembre comienza en Quito – Ecuador, El Congreso Eucarístico Internacional. La Eucaristía es el centro de la evangelización y de la vida de nuestras comunidades. Además, en Colombia, hoy comenzamos la semana por la paz.
Que esta sea una semana para reconciliarnos, para ofrecer actitudes, palabras y comportamientos de paz.
El Señor abre los ojos al ciego,
el Señor endereza a los que ya se doblan,
el Señor ama a los justos.
El Señor guarda a los peregrinos.
Qué importante, qué maravilloso, es que podamos nosotros hablar, y para hablar es necesario poder oír correctamente. Ojalá agradeciéramos en esta semana por la paz, que tenemos el don de la escucha, y el don de la palabra, y que los utilicemos para la reconciliación.
Jesús, se encuentra en el capítulo 7 de san Marcos, con una persona que le presentan, que es sordo, no es capaz de oír, no es capaz de entrar en comunicación, tiene una discapacidad muy fuerte que le impide comunicarse. Además, no puede hablar con propiedad.
Jesús, toca a esta persona, el dedo de Jesús va al oído. Además, parte de la saliva de Jesús está en la boca de este mudo, y se produce el signo, porque Jesús le dice: “¡Ábrete!”.
Que el Señor abra nuestros oídos, para escuchar a los hermanos los quejidos, los lamentos, los sufrimientos, de las zonas de guerra, de violencia, que hay en Colombia, pero, que además, nos de la capacidad de comunicar, y que sean palabras constructivas, llenas de esperanza reconciliadoras, palabras de paz, para que nosotros con nuestra palabra, y con nuestro oído, seamos capaces de comunicarnos, entendernos, y caminar como hermanos.
Que en esta semana por la paz el Señor acompañe nuestra vida y nuestras familias En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén
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