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¿Qué es el Óbolo de San Pedro?

por Editor mdc
Óbolo

¿Es un regalo que hace el Papa o una forma de ayudar al prójimo? A continuación las respuestas a esta y otros interrogantes sobre el Óbolo de San Pedro.

Respuesta 1: ¿Qué es?

Es una oferta que puede ser de pequeña entidad, pero que posee un gran valor simbólico:  manifiesta el sentido de pertenencia a la Iglesia y de amor y confianza en el Santo Padre. Es un signo concreto de comunión con él como sucesor de Pedro, y también de atención a los más necesitados, a quienes el Papa siempre cuida. 

Respuesta 2: ¿Cuá es su finalidad?

● Sostener la misión del Santo Padre que se extiende al mundo entero con el anuncio del Evangelio, la promoción del desarrollo humano integral, la educación, la paz y la fraternidad entre los pueblos,  gracias también a las muchas actividades de servicio realizadas por los dicasterios, entes y organismos de la Santa Sede que lo asisten cada día. 

● Sostener las numerosas obras caritativas en favor de las personas, las familias en dificultad y las poblaciones afectadas por calamidades naturales y guerras, o que necesitan asistencia o ayuda al desarrollo. 

Respuesta 3: ¿Cómo apoyar al Papa?

●  En la “Jornada del Óbolo de San Pedro” -también llamada “Jornada mundial de la caridad del Papa”-, que se celebra anualmente el 29 de junio, solemnidad de San Pedro y San Pablo, o en el domingo más próximo a ella: todos estamos invitados a rezar de manera especial por el Papa y a ofrecer nuestra contribución en la iglesia en la que asistimos a la Santa Misa. 

●  Durante todo el año, enviando directamente la propia oferta al Santo Padre, según la propia disponibilidad y generosidad. Es posible hacerlo de modo simple a través de este sitio web o mediante transferencia bancaria, giro de Correos o cheque.

●  Es posible realizar un legado testamentario en favor del Santo Padre. Para más información, contactar con la Oficina del Óbolo en el siguiente número di teléfono 0669884851

Un poco de historia

Jesús, durante su vida pública, dedicada al anuncio de la Buena Noticia, aceptó ayuda material para sustentarse con el grupo de los doce apóstoles (Lc 8, 1-3). Gracias a estas ayudas, también socorrían a los más necesitados (Jn 12, 4-7). Tras Pentecostés, en el tiempo de la Iglesia, surgió la exigencia de sostener a quien se dedicaba totalmente al anuncio del Evangelio (1 Tim 5, 17-18). San Pablo, en las Iglesias que fundó, promovió la colecta a favor de la Iglesia Madre de Jerusalén, que afrontaba graves dificultades económicas; en la Primera Carta a los Corintios escribió: «En cuanto a la colecta en favor de los santos, haced también vosotros lo que mandé a las iglesias de Galacia: que, los primeros días de la semana, cada uno de vosotros deposite lo que haya podido ahorrar, de modo que no se hagan las colectas precisamente cuando llegue yo. Cuando me encuentre ahí, enviaré con cartas a los que hayáis considerado dignos, para que lleven a Jerusalén el don de vuestra generosidad. Y si conviene que vaya también yo, irán conmigo».

Esta contribución concreta para las necesidades de la comunidad ha tomado distintas formas a lo largo de la historia, haciendo emerger la conciencia de que todos los bautizados están llamados a sostener, también materialmente, con lo que puedan, la obra de evangelización, y, al mismo tiempo, a socorrer a los más necesitados en cualquier lugar del mundo.

Un puñado de notas históricas

El Óbolo como donación al Sucesor de Pedro tomó forma estable en el s. VII con la conversión de los anglosajones y en relación con la fiesta del Apóstol San Pedro, a quien Jesús confió su Iglesia. En los siglos sucesivos creció con la adhesión al cristianismo de otros pueblos europeos, siempre como una muestra de agradecimiento y devoción al Papa, como expresión de la unidad de la Iglesia y de corresponsabilidad eclesial. 

Así, el término “Óbolo de San Pedro” fue usado desde el Medievo para identificar el censo, es decir, la contribución anual pagada a la Santa Sede por los Estados o las Señorías locales que se habían colocado bajo la soberanía del Papa. Con la Reforma protestante y el fin del régimen feudal, cesaron estas relaciones entre las monarquías europeas y el Papa. En la época moderna, poco antes del final del Estado Pontificio (1870) y de la pérdida de las rentas de las posesiones territoriales, surgió en toda Europa y en ultramar una sorprendente iniciativa dirigida a ofrecer al Papa una ayuda material. Esta afectuosa reacción de los católicos fue de gran consuelo para el Pontífice. También en aquel periodo de crisis, el Santo Padre cuidó de los que más sufrían (recordemos, por ejemplo, el desastroso terremoto de Croacia de 1881), destinándoles una parte del Óbolo. En efecto, el Papa no podía dejar de compartir la ayuda recibida con cuantos se encontraban en situación de grave necesidad, manifestando así la premura de un padre que se ocupa de todos sus hijos: recibe para dar, y para dar a quienes en ese momento más lo necesitan.

Fuente: https://www.obolodisanpietro.va/es/cos-e-l-obolo/storia.html


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