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Meditación del día 4 de febrero

por Pbro. Luis A. Zazano

Evangelio según san Marcos 6, 1-6

Jesús salió de allí y se dirigió a su pueblo, seguido de sus discípulos.
Cuando llegó el sábado, comenzó a enseñar en la sinagoga, y la multitud que lo escuchaba estaba asombrada y decía: “¿De dónde saca todo esto? ¿Qué sabiduría es esa que le ha sido dada y esos grandes milagros que se realizan por sus manos?
¿No es acaso el carpintero, el hijo de María, hermano de Santiago, de José, de Judas y de Simón? ¿Y sus hermanas no viven aquí entre nosotros?”. Y Jesús era para ellos un motivo de tropiezo.
Por eso les dijo: “Un profeta es despreciado solamente en su pueblo, en su familia y en su casa”.
Y no pudo hacer allí ningún milagro, fuera de curar a unos pocos enfermos, imponiéndoles las manos.
Y él se asombraba de su falta de fe. Jesús recorría las poblaciones de los alrededores, enseñando a la gente.

De dónde saca

1) Enseñar: En estos años de ser sacerdote en la Iglesia católica aprendí que hemos cometido muchos errores, incluso creo que no hemos enseñado bien quién es Jesús. Gente que hoy prioriza la “fiesta” del bautismo más que el bautismo, la “fiesta” del casamiento por sobre lo que es el casamiento en sí, hasta me animo a decirte que muchos de los que se casan no son conscientes de lo que implica la celebración religiosa, incluso la misa por los 15 o 18 años termina siendo un caos porque no saben ni cómo estar en misa, hasta en la forma de vestir de algunos. No estoy haciendo una crítica, sino más bien una “autocrítica”, porque la iglesia para muchos se ha convertido en una función social más que espiritual; en un centro de reunión, más que un encuentro con lo sobrenatural; en un cumplir socialmente, porque hay que “cumplir” más que ir por una convicción. Creo que no hemos sabido enseñar y hasta hemos priorizado lo multitudinario más que un cristiano con convicción y claridad.

2) Conocer: Comprendí que la vida es una búsqueda y es un caminar constante; conocer a Jesús es lo que cambia la vida y el vivir lo espiritual fortalece el corazón. Hay tres elementos que nos pueden hacer olvidar esta búsqueda: la ira, el miedo y la culpa. Porque cuando no podés controlar tus enojos decís las cosas, pero no controlas el cómo las decís; igual que el miedo, porque no podés controlar tu toma de decisiones y lo que decís, y cuando estás con sentimiento de culpa terminas actuando, pero para conformar. Busca conocer a Dios y actúa con la convicción de lo que te quiere regalar a tu vida.

3) El problema: Te comparto algo que leí y me hizo bien:
El problema no es lo que haces con tu vida, el problema es que pienses que no saberlo sea un problema. El problema no es que está lloviendo, el problema es que pienses que no debería estar lloviendo. El problema no es que estés con emociones negativas, el problema es que pienses que no deberías tenerlas. El problema no es que te estén pasando cosas malas, el problema es que pienses que esas cosas malas no deberían pasarte. Muchas veces el problema no es lo que nos pasa, sino el drama que le ponemos a lo que nos pasa. Algo bueno está por venir.


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1 comentario

Roxana Bontempo February 4, 2026 - 6:52 am Reply

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