Evangelio según san Mateo 7, 21-29
Jesús dijo a sus discípulos:
“No son los que me dicen: ‘Señor, Señor’, los que entrarán en el Reino de los Cielos, sino los que cumplen la voluntad de mi Padre que está en el cielo.
Muchos me dirán en aquel día: ‘Señor, Señor, ¿acaso no profetizamos en tu Nombre? ¿No expulsamos a los demonios e hicimos muchos milagros en tu Nombre?’.
Entonces yo les manifestaré: ‘Jamás los conocí; apártense de mí, ustedes, los que hacen el mal’.
Así, todo el que escucha las palabras que acabo de decir y las pone en práctica, puede compararse a un hombre sensato que edificó su casa sobre roca.
Cayeron las lluvias, se precipitaron los torrentes, soplaron los vientos y sacudieron la casa; pero esta no se derrumbó porque estaba construida sobre roca.
Al contrario, el que escucha mis palabras y no las practica, puede compararse a un hombre insensato, que edificó su casa sobre arena.
Cayeron las lluvias, se precipitaron los torrentes, soplaron los vientos y sacudieron la casa: esta se derrumbó, y su ruina fue grande”.
Cuando Jesús terminó de decir estas palabras, la multitud estaba asombrada de su enseñanza,
porque él les enseñaba como quien tiene autoridad y no como sus escribas.
Entrarán en el Reino
1) Cumplen: Es pensar quién sostiene tu cuerda cuando vas a salir del pozo. Me pongo a pensar en el profeta Elías, quien, cuando estaba sumido en un pozo de depresión y tenía la mente rota un ángel lo tocó. Porque a veces lo único que necesitamos es un simple toque de Dios, porque Dios no te está acusando o viendo qué pecado cometiste para que te sientas mal o destruido. Dios tiene una actitud, me animaría a decir, “pragmática”, porque a veces lo más espiritual que podemos hacer es comer algo rico y tomarnos una siesta. Porque cuando estamos agotados lo espiritual que podemos hacer es descansar. Esto me costó aprenderlo, porque yo siempre sentía que si descansaba era un vago. Y hoy estoy tratando de permitirme descansar y reconozco que me cuesta. Comprendí que la melatonina también es buena, ya que Dios no nos puede dar instrucciones si estamos agotados y cansados por las actividades que tenemos y eso puede llevarnos a tomar malas decisiones. El descanso es necesario para llevar una vida que honre a Dios, porque hay veces que si no descansamos no podemos pensar y no tampoco podemos orar.
2) Manifestaré: Hay un dicho que dice “Si oyes cosas malas sobre mí, alégrate, porque significa que estoy vivo”. Pues solo a los muertos se les reconoce lo que se les negó en vida. Cuando alguien muere de repente era maravilloso, brillante, generoso, un genio. Pero, cuando estaba vivo, muchos de los que hoy lo elogian no podían soportarlo. La mayoría no conoce a las personas, sino que conoce historias sobre las personas. Y hay una diferencia enorme, porque una historia puede viajar por mil bocas, pero una persona solo puede hablar por la suya. Por eso, cuando alguien viene y me dice “Ten cuidado con este o con aquel” siempre hago la misma pregunta “¿Cómo lo sabes, lo has vivido o te lo han contado?”. Porque hay gente que conoce a un hombre y hay gente que conoce el rumor de ese hombre, y no es lo mismo. Recuerda que las relaciones son según el reflejo de las personas. Hay personas que nos hacen ser duras y hay personas que nos convertimos en sombras. Por eso, cuando escuches hablar mal de alguien no corras a creer y tampoco corras a negar. Haz algo más difícil “Conoce, observa, comprueba y piensa”. Porque las personas no son lo que dicen sus admiradores ni lo que dicen sus enemigos, las personas son mucho más complejas y “la verdad está esperando detrás del ruido”.
3) Enseñanza: Termino con una historia que te puede gustar y hasta ayudar: Había una vez una princesa que quería elegir un novio que fuera digno de ella y que la ame verdaderamente. Entonces puso una condición, elegiría novio entre todos aquellos que fueran capaces de estar 365 días al lado del muro de la pared del castillo, sin pararse y sin separarse de ese muro. Se presentaron miles de pretendientes, pero claro… al primer frío la mitad se fue; en el verano,, con los calores extremos la otra parte se empezó a ir; otros, cuando se acabó la comida, también se fueron. Cuando llegó el último mes, apareció el crudo frío y había quedado solamente un joven. Todos los demás se fueron, cansados y aburridos, pensando que ningún amor valía la pena, solamente un joven que había adorado a la princesa desde siempre estaba allí. Anclado a esa pared, a ese muro, esperando pacientemente que fueran los 365 días. Cuando la princesa lo vio al muchacho y descubrió que la amaba sinceramente empezó a pensar “Este hombre quizá me quiere de verdad”. Lo había espiado y hasta se disfrazó para llevarle comida, lo vio a los ojos y comprendió que tenía una mirada sincera y simple. Hasta le llegó a decir al rey “Papá, creo que hay boda, ya está el pretendido”. El rey se puso contento porque conoció al hombre que amaba a su hija con sinceridad. El rey empezó a preparar todo para la boda y le hizo saber al joven que, luego de cumplirse los días que faltaban, hablaría con él. El último día, el día 364 al mediodía, el joven se levantó del muro y se fue. No pudo quedarse a cumplir, aunque había pasado todo un año. Fue a su casa a ver a su madre. La madre le dijo “Hijo ¿qué pasó? Querías tanto a la princesa y pasaste 364 días allí”. El hijo le dijo “Sabes qué, madre, me enteré que me había visto, me enteré que me había elegido, me enteré que le había dicho a su padre que se iba a casar conmigo y, a pesar de eso no fue capaz de evitarme una sola noche de dolor. Pudiendo hacerlo no pudo evitarme una noche de dolor”. Alguien que no es capaz de evitarte una noche de sufrimiento y de dolor no merece tu amor. Cuando vos estés en una relación y te des cuenta que puede evitarte un dolor y el otro no lo hace, es porque todo se ha terminado. Algo bueno está por venir.
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