Evangelio según San Mateo 18,1-5, 10, 12-14
En aquel momento los discípulos se acercaron a Jesús para preguntarle: “¿Quién es el más grande en el Reino de los Cielos?”.
Jesús llamó a un niño, lo puso en medio de ellos
y dijo: “Les aseguro que si ustedes no cambian o no se hacen como niños, no entrarán en el Reino de los Cielos.
Por lo tanto, el que se haga pequeño como este niño, será el más grande en el Reino de los Cielos.
El que recibe a uno de estos pequeños en mi Nombre, me recibe a mí mismo.
Cuídense de despreciar a cualquiera de estos pequeños, porque les aseguro que sus ángeles en el cielo están constantemente en presencia de mi Padre celestial.”
¿Qué les parece? Si un hombre tiene cien ovejas, y una de ellas se pierde, ¿no deja las noventa y nueve restantes en la montaña, para ir a buscar la que se extravió?
Y si llega a encontrarla, les aseguro que se alegrará más por ella que por las noventa y nueve que no se extraviaron.
De la misma manera, el Padre que está en el cielo no quiere que se pierda ni uno solo de estos pequeño
Ser pequeños
1) Preguntarle: En los discípulos vemos personas rotas. Son personas que tienen cicatrices detrás del maquillaje, algo que también tienen personas cercanas a vos o puede que seas vos. Cuando alguien está “roto”, sea hombre o mujer, cuando uno tiene muchas heridas le cuesta mantener relaciones y esa persona herida busca en otros que le ayuden a mantener el peso de su dolor. Pero el único que puede cargar el peso de tu dolor es Jesús, nadie más que Él. Porque cuando vos ponés el peso de tu dolor en otra persona se terminan cansando o se rinden y se van… Ninguna relación puede resolver lo que te pasó en la niñez o en tu juventud o en tu pareja anterior. Por eso, personas que están rotas e incompletas sueñan con estar con personas completas, por eso cuando estás vulnerable buscas idealizar personas que crees que te sacarán adelante. Buscamos a la persona perfecta, pero no nos preocupamos por ser perfectos para la otra persona. Por eso, uno tiene que cerrar el pasado, sino hay personas que pasan a ser tu síntoma y vos pasas a ser la patología.
2) Niño: Todos tenemos esa situación de querer volver a ser como niños, queridos y acompañados. Por eso, es trabajar en el día a día, pero te animo porque sé que trabajaste mucho por vos y hay cosas que sí lograste resolver, ¡vamos! Esto es paso a paso, y quedan cosas por delante, mira la vida como un niño: con ganas, con ilusión y con confianza. Tenés que tener ese corazón guerrero y no tenés que aflojar, la vida te regaló cosas increíbles y te lo va a seguir regalando, confía como el niño que confía en su padre y aprende a mirar tu simpleza de vida para que tu vida sea simple.
3) Recibe: Los tiempos de Dios son perfectos y nada se escapa de su control. Y a veces uno se desespera, pero Dios no llega tarde, sino más bien en el momento exacto. Lo que hoy parece demora puede ser protección, lo que hoy parece silencio capaz que es preparación, por eso confía en tu Padre Dios aunque no entiendas el proceso. Algo bueno está por venir.
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