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Juan 1,35-42

por Pbro. Luis A. Zazano
Juan 1,35-42

Evangelio según San Juan 1,35-42.

Estaba Juan Bautista otra vez allí con dos de sus discípulos
y, mirando a Jesús que pasaba, dijo: «Este es el Cordero de Dios».
Los dos discípulos, al oírlo hablar así, siguieron a Jesús.
El se dio vuelta y, viendo que lo seguían, les preguntó: «¿Qué quieren?». Ellos le respondieron: «Rabbí -que traducido significa Maestro- ¿dónde vives?».
«Vengan y lo verán», les dijo. Fueron, vieron dónde vivía y se quedaron con él ese día. Era alrededor de las cuatro de la tarde.
Uno de los dos que oyeron las palabras de Juan y siguieron a Jesús era Andrés, el hermano de Simón Pedro.
Al primero que encontró fue a su propio hermano Simón, y le dijo: «Hemos encontrado al Mesías», que traducido significa Cristo.
Entonces lo llevó a donde estaba Jesús. Jesús lo miró y le dijo: «Tú eres Simón, el hijo de Juan: tú te llamarás Cefas», que traducido significa Pedro.

 

 

Mirando a Jesús que pasaba.

1) Mirar: que lindo como comienza el evangelio. Mirar a Jesús, un acto tan concreto y tan profundo. Mirar a Jesús implica poner atención en Él, meterse en Él, buscar esos detalles en Él. Mirar es adentrar. Hoy Jesús está pasando por tu vida, lo mirás? En donde lo ves que pasa?

2) Lo siguieron: quien se mete en este misterio hermoso de la búsqueda de Dios en su vida inicia un seguimiento. Es meterse e ir tras los pasos de Jesús. Pero claro, esto no es un tach and go. Es meterse y adentrarse. Seguir a Jesús marca un lazo profundo, te lleva a su hogar, a ese lugar donde vos y Él puede conocerse más. Puede ser El Sagrario, tu casa, tu lugar natural que es tu lugar en el mundo. El meterte en esta aventura del seguimiento te lleva a encontrarte con algo nuevo.

3) La hora: Juan te manifiesta hasta el detalle de la hora. Te da a entender que el encuentro con Jesús es imborrable, marca tan hondo en tu vida que no te lo podes sacar. ¿cuando fue aquella vez que te encontraste con Jesús? Pensalo y te sugiero que lo escribas, no digo en el comentario, escribi en tu cuaderno o en algún lado, te aseguro que los detalles de aquella vez que te encontraste con Jesús ayuda.

 

 

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