Inicio La Voz del Pastor Los judíos se resisten a aceptar lo que el Señor es el pan de vida

Los judíos se resisten a aceptar lo que el Señor es el pan de vida

por Card. Rubén Salazar Gómez
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Este capítulo sexto del evangelio de Juan que estamos leyendo en estos domingos, es un verdadero diálogo casi una controversia, entre Jesús y los Judíos, los judíos se resisten a aceptar lo que el Señor les dice acerca de que él es el pan de vida, pero esto le da pie al Señor para que nos vaya explicando cada vez más de qué se trata. Escuchemos con suma atención.

Lectura del Santo evangelio según san Juan 

En aquel tiempo dijo Jesús a la gente yo soy el pan vivo que ha bajado del cielo, el que coma de este pan vivirá para siempre, y el pan que yo daré es mi carne por la vida del mundo.
 
Disputaban los judíos entre sí ¿cómo puede ese darnos a comer su carne? entonces Jesús les dijo: en verdad en verdad les digo, si no comen la carne del hijo del hombre y no beben su sangre, no tienen vida en ustedes, el que come mi carne y bebe mi sangre, tiene vida eterna, y yo lo resucitaré en el último día.
 
 Mi carne, es verdadera comida y mi sangre, es verdadera bebida el que come mi carne y bebe mi sangre habita en mí y yo en él.
 
 Como el padre que vive me ha enviado y yo vivo por el padre, así, del mismo modo el que me come mi vida por mí, este es el pan que ha bajado del cielo, no como el de sus padres que lo comieron y murieron, el que come este pan, vivirá para siempre.

Palabra del Señor.

 

 

Transcripción la voz del pastor 19 de agosto de 2018

En este trozo que nos corresponde a este domingo, nos encontramos con una de las frases fundamentales claves del evangelio, para que nosotros podamos entender de qué se trata en nuestra vida cristiana.
 
 El Señor dice así como el padre que vive me ha enviado y yo vivo por el padre, así también el que me come, vivirá por mí.
 
Se trata de la vida, sencillamente de la vida nosotros los seres humanos anhelamos vivir, de tal manera que le tenemos pánico a la muerte, incluso aquellos que en un momento dado buscan la muerte, lo buscan por un desorden psíquico, pero nunca porque verdaderamente la muerte sea un bien deseable, queremos vivir, y vivir plenamente sin cortapisas, queremos vivir y vivir sin enfermedades, sin limitaciones anhelamos la vida plena. Ese es el anhelo profundo que tenemos en nuestro corazón, y ese anhelo indudablemente que se explica porque hemos sido creados a imagen y semejanza de Dios y por lo tanto algo que pueda verdaderamente llenar nuestro corazón no es sin Dios, el amor que él nos da porque el ser humano indudablemente que en ese anhelo de vida está buscando fundamentalmente el anhelo del amor.
 
 Ser amado y amar ser amado de verdad y amar de verdad, ser amado en plenitud y amar en plenitud, esto es lo que el Señor nos ofrece al darnos su cuerpo y su sangre, esto es lo que el Señor nos ofrece al invitarnos a adherirnos plenamente a él por la fe, esto es lo que el Señor nos ofrece cada vez que nosotros entramos en comunión con él, no solamente la comunión sacramental alimentándonos de la hostia, que es su cuerpo y del vino que es su sangre, sino de esa comunión plena de vida que hace posible que estemos recibiendo permanentemente la vida que el señor nos ofrece, que hace posible que se establezca esa fuente de vida permanente que fluye del padre a través del hijo y que llega a nosotros por medio del Espíritu Santo, así nuestra existencia toda, estará llena de fuerza de luz de gracia.
 
Seremos capaces de vivir seremos capaces de enfrentarnos a todas las realidades de la existencia e incluso de enfrentarnos a la muerte porque indudablemente que la muerte para nosotros por esta perspectiva que nos abre la fe, no es ya el acabose, no es sencillamente, el terminar, el finalizar la vida, sino que es el abrirse a otra dimensión de la vida, que es una vida de plenitud, que es una vida de plena comunión con el padre, con el Hijo con el Espíritu Santo y con los hermanos, y por lo tanto es la plena realización de nuestro anhelo de vida.
 
Qué bueno que entendiéramos esto, y que pudiéramos verdaderamente vivirlo en nuestra existencia diaria porque hay tantos signos de muerte que permanentemente están con nosotros no, creemos que vamos a ser felices dejándonos llevar de nuestro egoísmo y generalmente cuando nos dejamos llevar del egoísmo lo que viene es esa sensación de muerte de vacío de fracaso, de angustia creemos que se haciendo lo que queramos e imponiendo nuestra voluntad a los demás, de esa manera vamos a ser felices y vamos a vivir en plenitud cuando en realidad lo único que creamos es injusticia y violencia y por lo tanto estamos usando un boomerang que se vuelve contra nosotros y nos destruye.
 
Qué bueno que descubriéramos el verdadero sentido de la vida y que fuéramos capaces de unirnos de verdad al Señor para que él nos conceda esa vida que él ha recibido del padre y que nos da a nosotros por medio del espíritu.
 
Que el Señor nos ayude en esa lucha diaria por comprender el verdadero sentido de la vida y que recibamos la vida que el Señor nos ofrece la bendición de Dios todopoderoso Padre, Hijo y Espíritu Santo descienda sobre ustedes y permanezca para siempre, Amén.
 

 

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