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Lucas 13,10-17

por Pbro. Luis A. Zazano
Lucas-13,10-17

Evangelio según San Lucas 13,10-17.

Un sábado, Jesús enseñaba en una sinagoga.
Había allí una mujer poseída de un espíritu, que la tenía enferma desde hacía dieciocho años. Estaba completamente encorvada y no podía enderezarse de ninguna manera.
Jesús, al verla, la llamó y le dijo: «Mujer, estás curada de tu enfermedad»,
y le impuso las manos. Ella se enderezó en seguida y glorificaba a Dios.
Pero el jefe de la sinagoga, indignado porque Jesús había curado en sábado, dijo a la multitud: «Los días de trabajo son seis; vengan durante esos días para hacerse curar, y no el sábado».
El Señor le respondió: «¡Hipócritas! Cualquiera de ustedes, aunque sea sábado, ¿no desata del pesebre a su buey o a su asno para llevarlo a beber?
Y esta hija de Abraham, a la que Satanás tuvo aprisionada durante dieciocho años, ¿no podía ser librada de sus cadenas el día sábado?».
Al oír estas palabras, todos sus adversarios se llenaron de confusión, pero la multitud se alegraba de las maravillas que él hacía.

 

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¡Enderézate!

1) La tenía enferma: Hay situaciones que no la podemos resolver durante años, son como ciertas trabas que tenemos en la vida de las que no podemos salir, más bien nos aprisionan y nos consumen. Esa situación a la cual el demonio nos lleva a dividirnos internamente y no nos deja ser lo que queremos y debemos ser. Hoy, capaz que vos y yo estamos como esta mujer de la que nos habla el evangelio, estamos enredados y no podemos salir. Necesitamos de Dios para liberarnos. Solos no podemos. Al contrario, nos enredamos más.

2) Encorvada: Nos remite a la situación de esa persona que se siente poca cosa en la vida y no es capaz de mirar a los ojos a nadie. Es cuando el sentido de culpa te toma y no te permite caminar tranquilo, sino más bien estás caminando encogido en la vida. Es volver a mirar al frente y no andar con ese sentido de culpa, ¡¡pero si vos no hiciste nada!! Pero hay veces que tu cabeza o ciertas personas te hacen creer que no vales nada o sos culpable de algo. ¡No lo sos! Es aquí donde debemos suplicar a Dios que nos sane de esta enfermedad interna.

3) Glorificar a Dios: En tu vida no te olvides de ser agradecido y de encomendar con tu vida lo que Dios hace en vos. No seas pájaro de mal agüero que siempre busca la quinta pata al gato o anda con millones de «peros» para hacer una cosa. Enderézate y aprende a ser más decidido para caminar hacia adelante. Deja de acurrucarte en la vida y aprende a caminar de frente y con la mirada en alto como lo hizo Cristo Resucitado. Vamos que se puede. No dejes que nadie te tire abajo porque la vida es hermosa y la tenés que vivir en la libertad de los hijos de Dios.

 

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