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Ideas del Cardenal Newman sobre la formación religiosa en los niños

por Pbro. Juan Rodrigo Vélez
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Los niños y niñas son como esponjas suaves que absorben toda el agua que los rodea. Adquieren piedad y virtud o vicio dependiendo de la influencia que reciben en el hogar, la escuela y la iglesia.

Los niños aprenden y crecen en la fe cuando tienen un ambiente que fomenta la piedad y las virtudes de una manera natural. Los catequistas pueden ayudar a los padres a crear un entorno que invite a este crecimiento y desarrollo de la Fe de los niños.

John Henry Newman (1801-1890) creció en un hogar con otros dos hermanos y dos hermanas. De niño, su abuela paterna, una mujer que gozaba de una fe profunda y piedad, ejerció una influencia particular en él. Leía regularmente a John Henry la Biblia. Este jóven tuvo una buena madre y un padre recto y trabajador. A pesar de este buen ambiente familiar y el del internado al que asistió, cuando era un adolescente leyó partes de algunos libros de autores que cuestionaban la fe cristiana. Pero en parte debido a su buena educación y la influencia religiosa del maestro de escuela, Newman experimentó una conversión espiritual. Dejó de las malas lecturas y aceptó las verdades reveladas en la Biblia y en la doctrina de la Iglesia.

Esta experiencia de conversión personal y su constatación de la disipación moral de los estudiantes de la Universidad de Oxford, donde asistió al Trinity College, reforzó la convicción de Newman de la necesidad de una buena formación doctrinal y el ejercicio de la virtud. Después de graduarse de Trinity College, Newman fue nombrado Tutor en Oriel College, también en Oxford. Dedicó tiempo a los estudiantes bajo su cuidado, cuidando su vida moral y espiritual, no solo sus necesidades académicas. Unos años más tarde fue ordenado clérigo anglicano y, en el cercano pueblo de Littlemore, estableció una escuela dominical donde cuidaba cuidadosamente de la instrucción del catecismo de los niños y les enseñaba a cantar himnos para la liturgia.

En 1845 mientras enseñaba en Oxford, Newman se hizo católico. Dos años después, fue ordenado sacerdote católico en Roma y el Papa Pío IX le pidió que comenzara el Oratorio de San Felipe Neri en inglés. Unos años más tarde, a petición de los obispos irlandeses, estableció la Universidad Católica de Irlanda. Pero uno de los logros menos conocidos de Newman fue la fundación de la Oratory Schoolcerca de Birmingham en 1859.

Una de las principales razones para comenzar esta escuela fue proporcionar una buena instrucción católica a estudiantes, al tiempo que les ofrecía las oportunidades académicas de las entonces llamadas Escuelas Públicas (en realidad, se trataba de escuelas privadas de tipo internado y de credo protestantes). En la Oratory School, la formación religiosa de los niños consistió en una combinación de instrucción religiosa, devociones y formación del carácter. En uno de sus sermones, Newman afirmó: “Los jóvenes necesitan una religión masculina, si es para cautivar sus inquietas imaginaciones, y sus intelectos salvajes, así como para tocar sus susceptibles corazones” (Sermones Predicado en Varias Ocasiones). Newman y el P. Ambrose St. John, el director de la escuela, supervisó la instrucción religiosa, que incluía lecciones y sermones. Las Escrituras se estudiaban en inglés, latín y griego. Los estudiantes aprendían el catecismo y se examinaba de dos en dos en presencia de Newman o St. John.

Dos sacerdotes del Oratorio estaban asignados como capellanes a la escuela. La misa se ofrecía todos los días en la capilla de la escuela, y los sacerdotes escuchaban confesiones. A partir de su experiencia como sacerdote, Newman se dio cuenta de la necesidad del sacramento de la confesión. Sabía que no es suficiente que los estudiantes tengan una buena doctrina; para vivir las virtudes, necesitan la gracia y el perdón de Dios, que les llega a través de los sacramentos. Un maestro de otra escuela privada comentó lo afortunados eran los estudiantes delOratory School. La frecuente recepción del sacramento de la confesión les ayudó a practicar las virtudes, y especialmente la castidad, una virtud que puede ser difícil de vivir para los niños y jóvenes.

Al convertirse en católico, Newman descubrió los efectos saludables sobre la mente y el corazón de las devociones populares, especialmente cuando se unen a un sólido conocimiento de las verdades religiosas y el ejercicio de las virtudes. Así, laOratory Schooltenía una procesión eucarística para la fiesta del Corpus Christi, estaciones de la Cruz durante la Cuaresma, adoración del Santísimo Sacramento durante las cuarenta horas, y una novena para la fiesta de San Felipe Neri. También habían devociones marianas durante el mes de mayo y se recomendaba la oración del santo rosario. Newman compuso oraciones para todas estas devociones, incluido un comentario a los nombres dados a la Virgen María en la Letanía de Loreto.

Estas piadosas devociones alimentaron en ellos un amor fuerte por Dios y una vida cristiana. Se alentaba a los estudiantes a ejercitar las virtudes humanas y morales. Tenían el ejemplo de instructores y tutores, así como el de los sacerdotes Oratorianos. Newman quería que los estudiantes aprendieran cómo usar su libertad correctamente en un ambiente saludable de amistad, estudio y piedad. Los estudiantes también aprendían a través de las interacciones diarias normales entre ellos, incluidos los deportes.

Newman se basó en gran medida en la ayuda de las mujeres llamadas “matronas”, para la supervisión directa y el cuidado de los niños más pequeños. Estas buenas mujeres, al igual que Newman, se comunicaron frecuente y directamente con los padres sobre las necesidades y el progreso de los niños. De esta manera, los padres se mantenían involucrados en la educación de sus hijos mientras el personal de la escuela estaba al tanto de cualquier preocupación del día al día. Con esta estrecha colaboración entre los padres y el personal, la escuela era como “un hogar lejos del hogar.”

Como se puede ver, el futuro cardenal ejerció una gran dedicación y paciencia en el trabajo de catequesis y formación de la juventud. Su labor educativa exigió mucho conocimiento y cierto grado de ensayo y error, como lo describe Paul Shrimpton en, A Catholic Eton? Newman’s Oratory School (2005). En primer lugar, su trabajo fue el fruto de una visión unitaria de la conexión entre doctrina, piedad y la formación del carácter, y conciencia del trabajo en conjunto entre maestros, padres y compañeros.

El Cardenal Newman, declarado Beato en 2010, llevó a cabo este trabajo con un sentido de ecuanimidad y paciencia. Era exigente y estricto cuando era necesario, pero prefería instruir y persuadir a los jóvenes. Deseaba que crecieran en responsabilidad propria y se convirtieran en católicos maduros que ejercen una influencia cristiana en la sociedad. Él nos enseña con su ejemplo y forma de pensar a llevar a cabo este importante trabajo de formación cristiana de manera similar.

 

Traducción: Marielos González de Paz / Artículo original en Inglés

 

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