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Niño Jesús de Praga

por Horacio Espinosa

La imagen del Niño Jesús de Praga tiene más de 400 años de antigüedad. La primera mención sobre la misma tiene su origen en España durante la segunda mitad del siglo XVI. La misma cuenta que el Niño Jesús se apareció milagrosamente a un monje, quien creo la imagen a partir de su visión. 

Se cuenta que la imagen pertenecía a Santa Teresa de Jesús, quien veneraba enormemente la infancia de Jesús y difundió la veneración al Niño Jesús por España. Se dice que ella la dio la estatua a una amiga cuya hija se iba a casar en Praga.

Historia de una imagen

Con certeza se conoce que la estatua del Niño Jesús fue traída a Praga por la duquesa Española María Manríquez de Lara, que se casó con Vratislav de Pernstein en 1556, quien más adelante dio la imagen a su hija Polyxena de Lobkowicz como regalo de bodas.

Polyxena de Lobkowicz fue quien la donó al monasterio de los Carmelitas Descalzos en la iglesia de Nuestra Señora de la Victoria. Los Carmelitas pusieron la estatua en la capilla del noviciado para que los jóvenes monjes aprendieran las virtudes del Niño Jesús. Los novicios recibieron positivamente la estatua y realizaban cada día sus oraciones ante ella. Después, el noviciado se clausuró en Praga y la veneración del Niño Jesús casi desapareció.

Durante la toma de Praga por los sajones, los Carmelitas huyeron del monasterio, que fue saqueado y la estatua del Niño Jesús sufrió daños y fue tratada como un objeto sin valor.

Al regreso de los Carmelitas a Praga el Padre Cirilo de la Madre de Dios, originalmente de Luxemburgo, quien recordaba en sus años como novicio la poderosa intervención del Niño Jesús, encontró la imagen entre unos trastos viejos. Con gran pena, se dio cuenta de que los dos brazos se habían roto. Durante el rezo, escuchó decir al Niño Jesús: “ten piedad de mí y yo tendré piedad de ti. Dame mis brazos y yo te daré mi paz. ¡Te bendeciré tanto como tú me veneres a mí!” Al final, el Padre Cirilo fue capaz de dar unos nuevos brazos al Niño Jesús.

El Niño Jesús comenzó a bendecir al monasterio y a toda Praga. Se acreditaron curaciones milagrosas y, entre otras muchas cosas, se dice que salvó a Praga durante el asedio sueco en 1639. En aquella época, la imagen se encontraba en el coro, donde los creyentes no podían venerarla públicamente.

En 1641, la imagen se movió a una capilla en la iglesia, a la izquierda tras la entrada (hoy Capilla de la santa Cruz).  Ya en su nuevo lugar la imagen fue coronada por el Obispo de Praga.

No hay lugar para todos

Pero la capacidad de la capilla dejó de ser suficiente. Multitudes de admiradores bloqueaban la entrada a la iglesia. Por esta razón, en 1741 la estatua se llevó a su localización actual, es decir a la derecha en la parte central de la nave de la iglesia y en 1776, se construyó un altar digno para él dónde permanece hasta hoy, además donde se pueden ver ambas paredes del camarín cubiertas con placas en agradecimiento.

Durante la época de José II se inició una campaña contra los monasterios y la religión de la gente común. El monasterio carmelita de Malá Strana (donde está el Niño Jesús) fue abolido como parte de sus reformas entonces tanto el templo como el altar del Niño Jesús entraron en decadencia.

Debido a las dictaduras nazi y comunista, la veneración fue silenciada durante más de 50 años. De todas maneras, todavía muchos peregrinos viajaban para ver al Niño Jesús, -principalmente desde países de habla hispana-, ya que durante el siglo XX la veneración por el Niño Jesús de Praga se había comenzado a extender por todo el mundo,  principalmente en España (de donde es originario), pero como {estos, así como también los portugueses cruzaban el Océano Atlántico con imágenes y estatuas del Niño Jesús, esta devoción crecía al mismo tiempo en los países de Sudamérica.

Gracias a los misioneros, colonos e inmigrantes europeos, el Niño Jesús de Praga es conocido en India, China, Filipinas y Norteamérica.

En 1993, los Carmelitas Descalzos regresaron a la Iglesia de Nuestra Señora de la Victoria. La veneración por el Niño Jesús volvió a renacer.

Durante el año 2009 el entonces Papa Benedicto XVI visito el templo. En su discurso, el dijo que el Niño Jesús de Praga demostraba la cercanía y el amor de Dios a través de su ternura infantil.

Las túnicas

La emperatriz María Teresa donó personalmente una túnica bordada para el Niño Jesús en 1754. La veneración del Niño Jesús de Praga comenzó a expandirse a otros países del antiguo Imperio Austriaco.

El día de la celebración de la coronación (el primer domingo de mayo), el Niño Jesús está vestido con túnicas reales. La Congregación de los Carmelitas del Niño Jesús está a cargo de vestir la estatura. Las túnicas consisten en una bata blanca, acompañadas por una capa de color, a menudo decorada con símbolos cristianos, manto, orbe imperial y corona. El guardarropa ha estado creciendo durante casi 400 años. La imagen tiene más de 300 vestido siendo la mayoría de ellos son donaciones de gratitud. El Niño Jesús tiene actualmente tres coronas siendo la más reciente la donada por el papa Benedicto XVI durante su visita en el año 2009. El Niño Jesús es como un obispo en el altar cambia los colores de su vestimenta según el calendario de la iglesia. En general suele utilizar cuatro colores básicos:

BLANCO: Color de gloria, pureza y santidad – en fiestas de Pascua y Navidad.

ROJO: El color de la sangre y el fuego – para la Semana Santa, Pentecostés y la Fiesta de la Santa Cruz

VIOLETA: Color de arrepentimiento- para el período de Adviento y Cuaresma.

VERDE: El color de la vida y de la esperanza – durante el entretiempo litúrgico (el color más común)

Pero también hay túnicas de otros colores son los siguientes significados:

ROSA: Color de la alegría silenciado – puede ser utilizado por el tercer domingo de Adviento y cuarto domingo de Cuaresma

ORO: De color festivo – puede sustituir a otros colores

AZUL: Se utiliza a veces como un color festivo especialmente para fiestas Marinas.

Y también, peregrinos de muchas partes del mundo han regalado al Niño Jesús ropas con vestidos típicos de su región.

Historia del templo

El nombre completo del templo que pertenece al Monasterio de los Carmelitas es Nuestra Señora de la Victoria y el Niño Jesús de Praga. Originalmente fue el templo luterano de la Santísima Trinidad, construido  como renacentista y por otra parte como barroco temprano con cubierta de tipo basílica romana. El altar estaba originalmente en el lado este, donde hoy está la entrada al templo. Anteriormente se entraba por las entradas laterales que estaban situadas al norte y al oeste de la Iglesia.

Después de la Batalla de la Montaña Blanca en 1620, que marcó la victoria del emperador y de la parte católica en los países checos, el emperador Fernando II entrego la Iglesia a la Orden de los Carmelitas Descalzos.

Los monjes dedicaron el templo a la Virgen María Victoriosa en agradecimiento por la victoria en la Montaña Blanca y San Antonio de Padua se convirtió en otro patrón de la iglesia. Más adelante en el siglo XVII el edificio adoptó su aspecto actual, la fachada y la entrada frente a la calle principal. Junto a la iglesia en el lado sur se encuentra el gran monasterio de los Carmelitas Descalzos (el cual ahora alberga el Ministerio de Educación, Juventud y Deportes). En 1669 se completó la torre.

El respeto por el Niño Jesús

La veneración del Niño Jesús de Praga es una extensión espiritual de la Navidad. Adoramos la encarnación de Cristo, confesamos que Dios tomó forma humana y reconocemos la infancia como parte de ello. “Despojó a sí mismo, tomando forma de siervo y se convirtió en una de las personas. Él era como todo el mundo “(Flp 2, 7). Jesucristo vive toda la vida humana, de principio a fin. En su concepción, nacimiento e infancia encontramos al Dios verdadero, así como en su edad adulta, muerte y resurrección. Jesús adulto, maestro y profesor, apeló a sus discípulos: “si no os volvéis y os hacéis como niños, no entraréis en el reino de los cielos” (Mateo, 18,3)

La visita

Llegamos a Praga buscando al Niño Jesús, sin duda era uno de los puntos de este viaje. Así fue como buscamos el horario de cerebración de la Misa y allí nos dirigimos una mañana. El viaje fue corto desde nuestro hospedaje, de manera que el arribo fue bastante antes del horario de misa. Ingresamos al templo con una mezcla de alegría y emoción que no sabría describir con palabras.

El Niño Jesús de Praga llego a mis oídos por primera vez hace como 4 o 5 años atrás, de la mano de unos amigos que formaban parte del coro de una parroquia que llevaba este nombre. Perdón mi ignorancia, pero hasta entonces no había escuchado prácticamente nada sobre él. Un poco más acá en el tiempo, unos amigos que tomaban nuestro lugar en la parroquia donde trabajamos con mi esposa, nos comentan sobre su devoción al Niño Jesús. Casualmente esto ocurría en el año de nuestra visita, y además también nos enteramos en ese mismo año que el sacerdote que es nuestro pastor, tenía una especial devoción al Niño.

Como siempre El Señor se encarga de llevarte al lugar adecuado y en el tiempo adecuado, dado que todo esto que mencione fueron pequeños signos que nos fueron acercando a un Jesús Niño del cual poco conocíamos.

Creo que toda esta mezcla de cosas nos llevó a sentir esa emoción al dar los primeros pasos al templo. Pasos que fueron medio apurados por las ganas de verlo. Para nuestro asombro la imagen no estaba en el altar principal, sino en uno lateral, pero claro, este altar tenía bastante lugar para que los peregrinos y feligreses podamos postrarnos a orar debajo de su imagen. Allí rezamos un largo rato pidiendo al Niño Dios por todos nuestros seres queridos, así como también agradeciéndole por nuestras vidas.

Estuvimos allí un rato largo _no sé precisar cuánto tiempo-, ya que paso rápido, como cuando uno de niño se juntaba con otros niños a jugar y conversar; pero esta vez este niño era El Señor.

Comenzó la celebración de la Santa Misa, en checo, idioma que sinceramente es muy difícil de entender, al menos para nosotros que tenemos “oído latino”. De todos modos, como alguna vez he dicho en el pasado, la Santa Misa se comprende más allá del idioma, así fue como pudimos disfrutar de la celebración a metros del Niño Jesús en un regalo que difícilmente se puede contar con palabras. Sólo puedo decir que entendí esa mezcla de alegría y emoción inicial. Antes de despedirnos pasamos por la antigua sacristía, hoy convertida en museo donde se muestran diferentes túnicas que han sido usadas por la imagen.

Tips de viajero

  • Si visitan Praga esta debe ser una parada obligatoria, no solo por la santidad del lugar, sino por su cercanía con algunos lugares turísticos.
  • Muy cerca de la puerta de ingreso al templo existe un ingreso a uno de los jardines más lindos de toda la ciudad.
  • También cerca de este templo esta la Iglesia de San Nicolas, una de las más grandes de Praga.
  • El templo esta en el barrio de Mala Strana. En la parte superior de este barrio está el Loreto de Praga. En el camino hasta allí se pasa por un templo que han sido desacralizado y convertidos en hotel. Es una curiosidad que duele ver la palabra “HOTEL” junto a la cruz de Nuestro Señor.
  • El horario de apertura del templo es de lunes a sábados de 8:30-19:00hs y los domingos 8:30 a 20:00hs
  • El horario del museo es más acotado: lunes a sábados de 9:30-17:00hs y los domingos 13:00 a 18:00hs, no se paga entrada.
  • El horario de la tienda es lunes a sábados de 9:30-17:30hs y los Domingos 13:00 a 18:00hs.

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