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Marcos 2,18-22

por Pbro. Luis A. Zazano
Marcos-2,18-22

Evangelio según San Marcos 2,18-22.

Un día en que los discípulos de Juan y los fariseos ayunaban, fueron a decirle a Jesús: «¿Por qué tus discípulos no ayunan, como lo hacen los discípulos de Juan y los discípulos de los fariseos?».
Jesús les respondió: «¿Acaso los amigos del esposo pueden ayunar cuando el esposo está con ellos? Es natural que no ayunen, mientras tienen consigo al esposo.
Llegará el momento en que el esposo les será quitado, y entonces ayunarán.
Nadie usa un pedazo de género nuevo para remendar un vestido viejo, porque el pedazo añadido tira del vestido viejo y la rotura se hace más grande.
Tampoco se pone vino nuevo en odres viejos, porque hará reventar los odres, y ya no servirán más ni el vino ni los odres. ¡A vino nuevo, odres nuevos!».

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Vivir en lo sagrado

1) El ayuno: Debo reconocer que en estos últimos tiempos a lo sagrado lo hemos descuidado. hasta me animo a decirte que se perdió ese respeto a las cosas sagradas. La reverencia al altar, poner una flor a la imagen de la virgen o de Cristo o de algún santo que tienes en casa, o visitar el cementerio. En fin, es necesario que vos y yo, como cristianos, hagamos valorar las cosas que son sagradas, las cosas que son de Dios. Hasta yo, como cura, hacer respetar el templo, qué se yo: que apaguen o silencien el celular al entrar al templo, o que no coman chicle en la celebración, no sé… pero creo que debemos llamarnos la atención porque hemos descuidado el cuidar momentos y lugares sagrados.

2)Tener a Cristo: El silencio y la interioridad son dos ejes esenciales de tu vida. SalÍ un poco del bullicio, buscá ese momento de hablar con Dios y poder expresarle con tus palabras lo que pasa por vos. Busca el silencio, aunque sea para escuchar el ruido de los pájaros y no tanto de los caños de escapes. Busca el silencio que te lleva a la paz.

3)San Agustín:
¡Tarde te amé, hermosura tan antigua y tan nueva,
tarde te amé! y tú estabas dentro de mí y yo afuera,
y así por de fuera te buscaba; y, deforme como era,
me lanzaba sobre estas cosas que tú creaste.
Tú estabas conmigo, pero yo no estaba contigo.
Reteníanme lejos de ti aquellas cosas que,
si no estuviesen en ti, no existirían.
Me llamaste y clamaste, y quebraste mi sordera;
brillaste y resplandeciste, y curaste mi ceguera;
exhalaste tu perfume, y lo aspiré, y ahora te anhelo;
gusté de ti, y ahora siento hambre y sed de ti;
me tocaste, y deseo con ansia la paz que procede de ti.

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Un año con Jesús

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