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Juan 17,1-11a.

por Pbro. Luis A. Zazano
Juan 17, 1-11a

Evangelio según San Juan 17,1-11a.

Jesús levantó los ojos al cielo, diciendo:
«Padre, ha llegado la hora: glorifica a tu Hijo para que el Hijo te glorifique a ti,
ya que le diste autoridad sobre todos los hombres, para que él diera Vida eterna a todos los que tú les has dado.
Esta es la Vida eterna: que te conozcan a ti, el único Dios verdadero, y a tu Enviado, Jesucristo.
Yo te he glorificado en la tierra, llevando a cabo la obra que me encomendaste.
Ahora, Padre, glorifícame junto a ti, con la gloria que yo tenía contigo antes que el mundo existiera.
Manifesté tu Nombre a los que separaste del mundo para confiármelos. Eran tuyos y me los diste, y ellos fueron fieles a tu palabra.
Ahora saben que todo lo que me has dado viene de ti,
porque les comuniqué las palabras que tú me diste: ellos han reconocido verdaderamente que yo salí de ti, y han creído que tú me enviaste.
Yo ruego por ellos: no ruego por el mundo, sino por los que me diste, porque son tuyos.
Todo lo mío es tuyo y todo lo tuyo es mío, y en ellos he sido glorificado.
Ya no estoy más en el mundo, pero ellos están en él; y yo vuelvo a ti.»

Cada vez que visitas nuestros anunciantes estas ayudando
a Misioneros

Testigos de esperanza.

1) Los ojos al cielo: hoy tenés que levantar la mirada. Hay que seguir, tenemos mucho por caminar todavía. Hablá con Dios. Contale lo que te pasa. No pienses que estás rezando mal, la única mala oración es la que no se hace. No dejes que el tiempo te quite ese momento de tu mirada al cielo. Podés dar mucho y nosotros te necesitamos. Tomá fuerza que hay que seguir remándola.

2) Autoridad: significa servicio, caminar junto al otro para llevarlo al bien. Cuán distinto es a lo que uno ve en lo cotidiano como autoridad. En Dios tenés mucho por dar a los demás y si tenés algún carisma o don es para darlo y es un hacer el bien para y junto al otro. Vos sos un servidor y el servidor sirve.

3) Lo mío es tuyo: hoy pedimos por nuestra unidad, por la unidad de las familias, por la unidad de la Iglesia. Vivir en esta unidad que Jesús nos pide y es la clave de la paz. Dios nos llama a estar unidos y no a estar uniformados. La diferencia es que la unidad implica aceptar la diferencia del otro o aceptar que el otro es diferente a mí, pero que buscamos algo lindo para todos. Hoy busquemos la unidad porque queremos la felicidad para todos.

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Un año con Jesus

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3 comentarios

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DELIA mayo 26, 2020 - 7:51 am

HOLA, SOY DELIA Y QUIERO AGRADECER TODO LO QUE ME DA MISIONEROS DIGITALES, GRACIAS PADRE LUIS X SUS PALABRAS, SU BENDICION Y TODO LO QUE NOS OFRECE CADA DIA, YO TAMBIEN BENDIGO ESTA OBRA DE AYUDA ESPERANZA Y FORTALEZA, EN NUESTRO CAMINO AL CIELO, AL ENCUENTRO CON JESUS, C NUESTRO DIOS,AMEN

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ana alvarellos mayo 26, 2020 - 11:04 am

Jesús no pensaba nunca en Sí mismo, en el tiempo de su vida en esta tierra, solo deseaba cumplir la voluntad de su Padre. No vivía en busca de Sí mismo y tampoco buscando su gloria en su peregrinar por Israel durante los años de su vida entre nosotros. Vivió cada momento para dar gloria al Padre y a esa Salvación que juntos querían para todos, hombres de todos los tiempos. Jesús no perdió ni un momento pensando en Sí mismo, sino que vivió cumpliendo esa voluntad del Padre que buscaba todos los días en su oración nocturna. No tenemos que vivir ni un minuto más ni un minuto menos en esta tierra pensando en nosotros mismos y en nuestros intereses como si fueran “quién sabe qué”, sino tratando de mantener en el corazón el deseo del Cielo y del Padre, que son la plenitud de ese Amor que nosotros vivimos solo en modo superficial y sensual. El Amor que buscamos en la faz de esta tierra es algo completamente diferente de lo que recibimos con la participación en la vida que Jesús y el Padre comparten de manera gratuita y familiar, y que nosotros descuidamos o despreciamos, para llenarnos la panza con cosas y placeres carnales. El Señor ve nuestro corazón, que resbala hacia abajo buscando alternativas gratificantes e inútiles, y presuntuosamente pretende tener un dios que se deje manejar, en lugar de la alegría y del gozo interior que podemos sentir si seguimos a Jesús, Camino, Verdad y Vida. La realidad moral ha empezado a declinar hasta llegar a considerar legal y correcto lo que en realidad es la negación de la propia dignidad personal: «No fuisteis creados para vivir como bestias, sino para seguir la virtud y el conocimiento», nos recuerda Dante Alighieri en su “Divina Comedia”. Creer a través del Amor de Jesús por el Padre y buscarLo determina los verdaderos actos de nuestra vida que de otro modo irían en la dirección equivocada e inútil para la Salvación.

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Joaquin Isla mayo 27, 2020 - 6:27 am

Dios los bendiga

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