La palabra “azulejo” proviene de Al-zuleique, de origen árabe. Se designaba a la “pequeña piedra lisa y pulida” que utilizaban los musulmanes en la Edad Media. La forma en la que estos aplicaban los azulejos para decorar suelos y paredes gustó a los reyes portugueses y así, a partir del siglo XV, se hicieron con un lugar destacado en la arquitectura.
Un ejemplo de esto es la Capela das Almas (en español Capilla de las Almas) que se encuentra al finalizar la zona comercial y peatonal de la Rua Santa Catarina.
Historia
La Capela das Almas tiene su origen en una antigua capilla hecha de madera erguida en alabanza de Santa Catalina.
Fue construida durante el siglo XVIII, época en que la Hermandad de las Almas y las llagas de San Francisco pasó del Monasterio de Santa Clara a la Capilla de Santa Catalina.
“Con la anexión de la hermandad creció también la fama y el culto de Santa Catalina, atrayendo gran número de fieles, lo que obligó a los responsables de la hermandad, que controlaban el culto, a pensar en una nuevo edificio”.
Siendo de estilo neoclásico, sufrió obras de ampliación y restauración en 1801 que modificaron el estilo original.
Aunque esta capilla data de ese siglo tiene una arquitectura bastante sencilla, pero es imposible permanecer indiferente ante sus paredes cubiertas con 15.947 azulejos que cubren un área de unos 360 m2.
En el año 1929 las superficies exteriores de la capilla estaban sin azulejos y revoques caídos. Fue entonces cuando se comenzó el proyecto de recubrir las paredes exteriores sin mantenimiento por los azulejos.
La decoración con azulejos tan característica de esta iglesia, aunque se hizo con el estilo típico del siglo XVIII (época de máximo esplendor del azulejo portugués), se incorporó posteriormente.
Cuando estos mosaicos de azulejos se colocaron sobre la fachada principal y el muro lateral, la Capela das Almas se convirtió inmediatamente en una de las iglesias favoritas de los habitantes de Oporto.
Los azulejos fueron fabricados en el taller cerámico Viúva Lamego de Lisboa y su artífice fue el pintor Eduardo do Leite, uno de los más solicitados para este tipo de trabajos.
No obstante, en los años ochenta muchos azulejos ya se encontraban partidos o con algún desperfecto, por lo que tuvieron que ser restaurados para devolver al lugar su aspecto original. Igualmente, hace unos años tuvo que llevarse a cabo otro proceso de restauración de la fachada debido a los daños causados en los azulejos por las obras del metro, que está muy cerca.

Descripción
Es uno de los edificios más fotografiados y conocidos de Oporto. Situada en pleno centro de la Baixa (uno de los barrios de Oporto), la Capilla de las Almas llama la atención, como estamos contando, por los azulejos que cubren su fachada.
El nombre de la iglesia viene dado por la imagen del siglo XVIII de la Virgen de las Almas que alberga en su interior. Además de esta imagen, en el interior de la capilla destaca también el cuadro de grandes dimensiones del altar mayor: la Ascensión del Señor.
Comenzamos por la primera imagen que impacta a cualquier transeúnte de la Rúa Santa Catarina, es decir el exterior de la Capilla de las Almas.
La fachada principal tiene una puerta adornada y rematada por un frontón circular. En el tímpano se fija un blasón con el escudo de armas de San Francisco de Asís y de Santa Catalina.
La capilla tiene dos cuerpos, siendo el segundo más bajo. En el izquierdo se encuentra el campanario que tiene dos pisos: el primero tiene una puerta con una pequeña ventana, y el segundo cuatro ventanas rematadas por un balcón. La cúpula está rematada por una cruz de hierro. Llama la atención el vitral que representa las almas, realizado en el siglo XIX por el pintor Amândio Silva.
Los 15.947 azulejos que recubren los 360 m2 de la edificación representan episodios religiosos de la vida de Santa Catalina y San Francisco de Asís.
“[…] se comprometió con todos los intervinientes presentes a lo largo de su proceso histórico: Santa Catalina, aludiendo la primitiva capilla; San Francisco de Asís y Almas, evocando la Hermandad de las Almas y llagas de San Francisco, que transitó del Monasterio de Santa Clara para la Capilla de Santa Catalina….”
Aunque no deja de ser curioso que estos paneles mezclen escenas de las vidas de dos santas diferentes: Santa Catalina de Siena y Santa Catarina de Alejandría (en la fachada principal).
Entre algunas de las escenas que podemos comentar, está aquella que permite ver a Santa Catalina hablando con los sabios de Alejandría. Otra puede ser la coronación y el martirio de Santa Catalina o bien San Francisco ante el Papa Honorio III; así como también la muerte de San Francisco de Asís, entre otras.
A la izquierda de la fachada se encuentra el campanario compuesto de dos pisos.
Ingresando a la capilla, destaca el retablo del altar mayor. Es obra del pintor Joaquim Rafael, profesor de Bellas Artes de Lisboa, y representa la Ascensión de Cristo.
Las vidrieras de las ventanas fueron realizadas, por su parte, por Amândio Silva, e incorporadas al templo durante el siglo XIX. Representan las almas del purgatorio que dan nombre a la iglesia, sobre las que cae la Sangre de Cristo en un acto de redención.

La visita
Caminamos hacia la Capilla de las Almas con ganas de ver esas famosas iglesias recubiertas por azulejos de Oporto, ya que era nuestro primer día en la ciudad.
Transitamos la Rúa de Santa Catarina, llegando al final de la zona peatonal. Poco más allá, esquivando con la vista al tránsito automotor, comenzamos a ver la pared azul y blanca.
Desde el otro lado de la calle uno ve una serie de cuadros perfectos, sin notar que son azulejos. Tanta belleza me llevó a querer cruzar la calle aun con tránsito, al no poder esperar que dejara de haber circulación (cosa que por supuesto no hice, sino que esperé para poder cruzar bien la calle)
Una rara mezcla de emoción y admiración nos causó ver imágenes de San Francisco de Asís realizadas con tanta perfección.
Como llegamos con poco tiempo antes de la Celebración de la Santa Misa, ingresamos al templo directamente. No hablamos portugués, pero habiendo viajado a Brasil varias veces creíamos que entenderíamos. La realidad es que el portugués de Portugal es bastante distinto al de Brasil, pero, como alguna vez dije, uno siempre comprende lo que pasa durante la Santa Misa sin importar el idioma, de manera que pudimos participar de la misma recibiendo esa gracia.
El interior del templo es chico, y la feligresía, al menos en esa misa, es muy local, tanto que prácticamente todos nos observaban.
Estando en Portugal, en un templo católico, no podía faltar la imagen de Nuestra Señora de Fátima. Nosotros somos muy marianos, de manera que al finalizar la Santa Misa nos quedamos un buen rato conversando con nuestra Mamá del Cielo.
Luego salimos, para ahora sí disfrutar de las imágenes creadas con azulejos. Deben verlas desde lejos antes y posteriormente acercarse para ver los detalles.
Tips de Viajero
- Dirección: Rúa de Santa Catarina 428, 4000-444, Oporto. Es un lugar céntrico de muy fácil acceso a pie.
- Horarios:
- Lunes, martes y sábados de 07:30-13:00 y de 15:30-19:00 horas.
- Miércoles, jueves y viernes de 07:30-19:00 horas.
- Domingos de 07:30-13:00 y de 18:00-19:00 horas.
- Llegar hasta el Mercado do Bolhao – El típico mercado tradicional portugués, donde podrá ver muchas cosas elaboradas con alcornoque (corcho), árbol típico del país.
- Tomar un café con pastel de nata en Confeitaria do Bolhao. Son los mejores de Oporto. Pero en Belen hay otro mejor que más adelante, en una próxima bitácora, les contaremos.
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