Inicio Bitácora del Peregrino Capilla do Senhor da Pedra – Vila Nova de Gaia – Portugal

Capilla do Senhor da Pedra – Vila Nova de Gaia – Portugal

por Horacio Espinosa
Caratula 01152020

Allí donde termina la Europa continental, donde otrora terminaba el mundo y poco más allá se caían los barcos de aquella tierra plana; allí, donde el mar, fuente de vida, se ha llevado también a muchos marineros, justamente es en ese lugar donde se eleva este templo que nos permite recordar que somos muy pequeños antes la inmensa creación de nuestro Señor.

Historia

La historia y leyendas se entrelazan con el verdadero motivo de la existencia de este templo en Vila Nova de Gaia.

Hay varias leyendas que se escuchan en derredor de este templo, pero comenzamos con la historia real.

No hay fecha exacta de construcción, pero se cree que fue entre 1686 y 1754. Sea cualquiera de esas fechas, por aquel momento la feligresía de Gulpilhares, junto al párroco, tenían planeado construir una capilla en un terreno próximo a la playa. El párroco deseaba acabar con los ritos paganos en las rocas, por lo que sugirió que ese era el mejor lugar para el templo.

Acompañando esta historia aparece la leyenda que dice que, en aquellos días, comenzó a aparecer el reflejo de una luz en las rocas de la playa próxima. Todas las noches se repetía el fenómeno y los lugareños pensaron que era una señal del cielo. Por este motivo cambiaron de planes y decidieron ubicar la capilla en las rocas donde aparecía esa luz.

Una segunda leyenda apunta a que la Capela do Senhor da Pedra fue levantada en agradecimiento a Dios por parte de un marinero que salvó su vida de forma milagrosa. En esos momentos en los que la muerte le acechaba en el mar, prometió que levantaría una capilla en honor a Cristo donde pisara tierra firme. Esta leyenda se entremezcla con la realidad, pudiendo ser parte de la misma.

No puedo dejar de mencionar aquel relato que cuenta que las pisadas de animales que se hallan en las rocas de la parte posterior de la Capilla fueron dejadas por el buey y por el caballo del rey portugués Sebastián I.

El hecho real es que este lugar originalmente era utilizado por las culturas paganas para realizar rituales. La gigantesca piedra se usaba para realizar el culto a sus dioses de carácter naturalista, de los pueblos precristianos, cuyas deidades fueron veneradas en plena naturaleza. No obstante, con el paso del tiempo, allá por el siglo XVII, se cristianizaría el montículo construyendo en él este templo. Este hecho se recuerda en un azulejo puesto al frente de la Capilla.

Lo llamativo es que, a pesar de que el catolicismo dejó su huella a lo grande, el movimiento neopagano sigue teniendo a las rocas donde se asienta la capilla como un referente. Se comenta que en las noches de luna llena, el afloramiento granítico de 280 millones de años en el que se construyó el templo es escenario de algunos extraños ritos. Existen pruebas de que ceremonias así suceden en el lugar, ya que han aparecido restos de velas en los alrededores de la capilla. Dato cuanto menos curioso.

Descripción

Historias, creencias y leyendas marcan la personalidad de una capilla repleta de misterio y enigmas. El lugar se eleva siete metros por encima del poderoso Atlántico para servir como freno a las embestidas de las olas, las cuales, en momentos de marea alta, anegan la entrada dejando el templo incomunicado.

Para llegar a ella, por la arena de la playa, hay un camino de tablas de madera que nos deja a mitad de camino. El resto del trayecto (corto), se camina por la playa.

Podemos acceder a la misma por unas escaleras de piedra que conducen al ingreso.

A cada lado de la puerta de entrada de la capilla hay unos azulejos con inscripciones que dicen más o menos así:

“El lugar donde está esta capilla del Senhor da Pedra es ciertamente el lugar de adoración más antiguo de la feligresía, donde antes de celebrar a Cristo era un altar pagano.”

Del otro lado de la puerta otro azulejo dice más o menos lo siguiente:

“En esta región se han encontrado restos arqueológicos excepcionales de los primeros habitantes de Gulpilhares.”

Sobre la piedra nos encontraremos un templo de planta hexagonal. Al ingresar vemos un altar menor y dos altares laterales que siguen una estética rococó. El altar mayor muestra una imagen de Cristo crucificado, un segundo altar dedicado a Nuestra Señora de Fátima y el tercero con la imagen de Santa Catalina de Alejandría.

El templo es pequeño en sí. Pero nos permite ver la grandeza de Dios dado el sitio donde está enclavado.

Esta capilla cuenta con una festividad bastante importante. Se trata de una peregrinación al Senhor da Pedra que se realiza durante tres días a partir del domingo de la Santísima Trinidad. La fiesta termina con una procesión encabezada por dos mujeres totalmente cubiertas.

La capilla ofrece buenas vistas del mar y de una de las playas más lindas de Portugal.

La visita

Una mañana con mucha lluvia salimos de Oporto con destino a Vila Nova de Gaia. La lluvia era intensa, tanto que al llegar a la Avenida Alameda do Senhor da Pedra no podíamos bajar del auto.

Esto no nos detuvo, solo nos hizo perder unos minutos hasta que la lluvia mermó un poco y pudimos bajar. El clima no ayudaba, de manera que no pudimos caminar por la zona. Solo vimos la larga senda de bicicletas que recorre el litoral marítimo en esa zona.

El templo emerge solitario entre la arena y el mar. Se ve desde lejos ya que es lo único que rompe la línea del horizonte.

Desde el final de la avenida recorrimos el camino de tablas de madera realizado sobre la arena para poder ingresar a la playa.

Poco antes de finalizar esta senda, nos dimos cuenta de que, más allá de haber sufrido el mal tiempo y que aún seguía el viento, la marea no estaba alta, de manera que íbamos a poder llegar hasta el templo.

El último tramo se camina por la arena. Al estar mojada esto facilitó nuestro paso, ya que no nos hundíamos en la arena.

Subimos la escalera de piedra, e ingresamos al templo.

El templo estaba oscuro, solo iluminado por la poca luz que ingresaba por las pequeñas ventanas. En algún lugar había alguna vela todavía encendida que ayudaba con la iluminación.

En sí es pequeño. Desde el altar mayor nos recibía Jesús crucificado con su madre en un altar sobre su derecha. Nos hacía recordar la escena de la pasión de Cristo cuando su Mamá estaba viendo el sufrimiento de su Hijo.

Esta imagen era de Nuestra Señora de Fátima y allí nos quedamos en silencio, hablando con nuestra Mamá del cielo. Ese silencio nos permitía escuchar el sonido del océano Atlántico golpeando sobre la roca que sostiene el templo. Esta imagen me hizo pensar en muchas cosas, pero principalmente en lo pequeño de este templo en relación al océano. Esta diferencia de tamaño, lógico, me llevó a darme cuenta de que todo era Su creación, desde ese Mar impresionantemente grande hasta este montículo de roca, tan pequeño, pero a la vez tan fuerte que sigue en pie desde hace tantos años a pesar de los embates climáticos y constantes del agua golpeándolo. Todo en divina armonía, agua y roca conviviendo y respetando su lugar, todo un ejemplo, todo un aprendizaje.

Tras unos minutos de disfrutar de ese silencio solo interrumpido por el oleaje, salimos y caminamos por el balcón que tiene el hexagonal templo.

La parte trasera me impresionó mucho, ya que uno parece estar parado sobre el brioso mar, como sostenidos por la mano del Creador sobre su naturaleza.

Tips de Viajero

  • Dirección: Alameda do Sr. da Pedra – 4405-712 Gulpilhares. Aproximadamente 20 minutos en auto desde Oporto, entre las ciudades de Espinho y Vila Nova de Gaia.
  • Llegar hasta la playa de Miramar, votada como una de las playas más bonitas de Europa, que tiene una senda de bicicletas de 10 km.

Muy cerca se encuentra Pedra do Câo, zona muy recomendable para conocer.

Tu ayuda nos permite mantener esta página y 
 el proyecto de Misioneros Digitales

¡Gracias por tu generosidad!
¡Dios te bendiga!

 

Misioneros Digitales Donaciones

 

 

 

Related Articles

Deja un comentario

A %d blogueros les gusta esto: