Señor, aquí estoy frente a Ti, en silencio y humildad.
Te pido que renueves mi corazón para poder encontrarme contigo con todo mi ser, con toda mi atención, con todas mis facultades. En este instante quiero colocarlo todo en Ti, ponerlo en tus manos y dejarme mirar por Ti.
Hoy Señor, celebramos la Inmaculada Concepción de tu Madre. María fue el primer Sagrario en el que pusiste tu morada y damos gracias al Padre que Ella, la escogida para ser tu Madre fuera preparada de manera única y extraordinaria, haciéndola Inmaculada.
El corazón totalmente puro de María espera, ansía y añora solo a Dios. Señor, ¡que mi corazón se le parezca! De su mano, quiero acompañarte Jesús, quiero adorarte cada día, oculto bajo las especies del pan y el vino, para renovar la esperanza, crecer en la fe y amar con ternura.
Amén.
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1 comentario
Amén.-