Alabar a Dios, orar, conversar con el Padre, siempre recordando nuestra condición de hijos amados por Él. Estos son algunos de los objetivos de este proyecto de Misioneros Digitales Católicos, que culminará cuando publiquemos el 150.
SALMO 146 (VERSÍCULOS 1-10)
1 ¡Aleluya!
¡Alaba al Señor, alma mía!
2 Alabaré al Señor toda mi vida;
mientras yo exista, cantaré a mi Dios.
3 No confíen en los poderosos,
en simples mortales, que no pueden salvar:
4 cuando expiran, vuelven al polvo,
y entonces se esfuman sus proyectos.
5 Feliz el que se apoya en el Dios de Jacob
y pone su esperanza en el Señor, su Dios:
6 él hizo el cielo y la tierra,
el mar y todo lo que hay en ellos.
El mantiene su fidelidad para siempre,
7 hace justicia a los oprimidos
y da pan a los hambrientos.
El Señor libera a los cautivos,
8 abre los ojos de los ciegos
y endereza a los que están encorvados.
9 El Señor protege a los extranjeros
y sustenta al huérfano y a la viuda;
8c el Señor ama a los justos
y entorpece el camino de los malvados.
10 El Señor reina eternamente,
reina tu Dios, Sión,
a lo largo de las generaciones.
¡Aleluya!
Fuente: El Libro del Pueblo de Dios.
Voz: Ma Teresa Vargas Música: Juanjo Cabrera (Spotify) / Juanjo Cabrera (canal de Youtube)
COMENTARIO DEL SALMO 146
La alabanza expresada en este Salmo se fundamenta en el poder creador del Señor (v. 6) y en su bondad para con los pobres y oprimidos (vs. 7-9). Los motivos para alabar a Dios están precedidos de una exhortación sapiencial y de una bienaventuranza. En la primera (v. 3), el salmista invita a los fieles a no confiar en los poderosos, porque de ellos no puede venir la salvación; la segunda (v. 5) proclama la felicidad de los que confían en el Señor.
Fuente: El Pueblo de Dios/Editorial San Pablo
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1 comentario
TE ALABAMOS Y TE ADORAMOS SEÑOR, TU NOMBRE ES SANTO TU PRESENCIA ELEVA NUESTROS CORAZONES Y NOS UNE EN UNA PRESENCIA AMOROSA CONTIGO, AMÉN.-