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El sentido de la Sagradas Escrituras

por Editor mdc
biblia

Primera entrega de una serie de artículos para conocer un poco más La Biblia, la Palabra de Dios.

Inspiración y verdad de la Sagrada Escritura

La fe cristiana no es una «religión del Libro». El cristianismo es la religiónde la «Palabra» de Dios, «no de un verbo escrito y mudo, sino del Verbo encarnado y vivo» (San Bernardo de Claraval).

Para que las Escrituras no queden en letra muerta es preciso que Cristo, Palabra eterna del Dios vivo por el Espíritu Santo, nos abra el espíritu, a la inteligencia de las mismas.

En la Iglesia la interpretación de la Palabra de Dios es una tarea que corresponde al Papa y a los obispos en comunión con él. Sin embargo, todos los miembros de la Iglesia tienen el don y la tarea de comprender las Escrituras e intentar discernir lo que la Palabra les trasmite. 

El Espíritu Santo, intérprete de la Escritura

En su revelación Dios se manifiesta a los hombres a través del lenguaje humano. Los hombres, inspirados por el Espíritu Santo, quisieron expresar en sus escritos la verdad revelada. A través de estos, Dios, que es el verdadero autor de los textos sagrados, se ha comunicado con su pueblo.

Por tanto, para interpretar bien la Escritura, es preciso estar atento a lo que los autores humanos quisieron verdaderamente afirmar y a lo que Dios quiso manifestarnos mediante sus palabras. Para ello es necesario entender las condiciones en las que los textos fueron escritos, la cultura y el contexto de cada época, las maneras de sentir, de hablar y de narrar y los géneros literarios usados en aquella época.

La Biblia está conformada por 73 libros que pertenecen a distintos géneros literarios y tienen intenciones y funciones diferentes. Algunos son de carácter histórico, otros profético, poético o narrativo. Cada uno de los libros deberá ser estudiado en función de sus características particulares.

A la par del estudio de cada libro, es importante analizar las relaciones entre los distintos libros que integran la Biblia. La Iglesia Católica pone un énfasis especial en interpretar el Nuevo Testamento en función del Antiguo, y el Antiguo a la luz del Nuevo.

A los exegetas toca aplicar estas normas en su trabajo para ir penetrando y exponiendo el sentido de la sagrada Escritura, de modo que mediante un cuidadoso estudio pueda madurar el juicio de la Iglesia.

El sentido de la Escritura

Si no se aplica un estudio adecuado de la Escritura, se pueden cometer varios errores que den lugar a confusiones en la doctrina.

Un error puede ser leer los textos con los ojos de hoy ignorando el contexto en el que fueron escritos. Otro puede ser interpretar todo como una metáfora, sin prestar atención a los acontecimientos reales que se narran.

La Biblia se trata de un texto vivo, que continúa teniendo significado para las comunidades de fe que lo consideran sagrado. Como tal, debemos prestar atención no sólo a lo que el texto significó, sino también a lo que el texto significa para la comunidad creyente.

Continuamos caminando entre el sentido literal y el espiritual del texto, mientras nos esforzamos por aprehender lo que la Palabra de Dios tiene que decirnos hoy.

Se pueden distinguir dos sentidos de la Escritura: el SENTIDO LITERAL y el SENTIDO ESPIRITUAL. El sentido espiritual se subdivide en sentido alegórico, moral y anagógico.

La concordancia profunda de los cuatro sentidos asegura toda su riqueza a la lectura viva de la Escritura en la Iglesia.

Sentido literral

La Escritura narra hechos, acontecimientos, cosas que sucedieron. Dios se revela a través de una historia, la historia de Israel y la historia de Jesús de Nazaret. Esta historia es la raíz y el fundamento de los tres sentidos posteriores.

Este sentido ha sido descripto de muchas formas: sentido verbal o gramatical, sentido llano, el sentido histórico e, incluso, el sentido obvio.

El sentido literal es el significado de las palabras de la Escritura. Se descubre mediante el estudio cuidadoso y atento del texto bíblico, usando todas las herramientas de interpretación disponibles, como ayudas gramaticales, evidencia arqueológica, análisis históricos y literales, estudios sociológicos, lingüísticos y antropológicos. Abarca el estudio de las lenguas en las que los textos sagrados fueron escritos.

Sentido espiritual

El sentido espiritual es el que interpreta los textos desde el nuevo contexto introducido por la muerte y la resurrección de Cristo y de la nueva vida que proviene de Él. En el Nuevo Testamento se reconoce el cumplimiento del Antiguo. 

El sentido espiritual se subdivide en sentido alegórico, moral y anagógico. Veamos un ejemplo de cada uno:

1.  El sentido alegórico nos muestra cómo las palabras y eventos bíblicos señalan misterios más profundos, revelando verdades sobre Dios, Cristo y su Iglesia. La alegoría revela el sentido oculto de la historia y podemos adquirir una comprensión más profunda de los acontecimientos reconociendo su significación en Cristo.

La alegoría del paso del mar Rojo es un signo de la victoria de Cristo y por ello del Bautismo. Leemos en 1 Corintios 10, 1-4 la alegoría que San Pablo nos explica de los hechos narrados en Éxodo 13, 20-22. 14, 1-14.

Este sentido nos permite ver las historias bíblicas como símbolos de lo que debemos creer.

  • Con el sentido moral de la Escritura se nos guía hacia una conducta justa, mostrando cómo los eventos bíblicos nos enseñan a actuar correctamente.  Fueron escritos «para nuestra instrucción» (1 Cor 10, 11; cf. Hb 3-4,11). Se trata de interpretar por dónde debe caminar el cristiano si quiere seguir a Cristo y actuar según la voluntad de Dios. Creer en Cristo implica un cambio de vida, una vida nueva.

Podemos leer un ejemplo del sentido moral en la Carta a los Hebreos capítulo 3, y capítulo 4, 1-11, donde los cristianos aprendemos a caminar con Cristo, lo que implica un cambio hacia una vida nueva, en conformidad con la voluntad de Dios.

3. Y por último el sentido anagógico que nos orienta hacia la vida eterna, revelando el misterio último de lo que nos espera más allá de esta vida.

Este sentido nos invita a ver los eventos y realidades desde su significado eterno, conduciéndonos (en griego: «anagoge» significa conducir) hacia nuestra verdadera Patria celestial.

Por ejemplo, la Iglesia terrenal es vista como un signo de la Jerusalén celeste, como se describe en Apocalipsis en el capítulo 21 y 22, 1-5

En conclusión:

1. Existe un reconocimiento creciente de que existen múltiples capas de significado en el texto. No se trata de cuatro partes de un mismo todo, sino de una misma realidad vista bajo distintos aspectos inseparables, estrechamente interconectados y relacionados.

2. La Sagrada Escritura, bien leída e interpretada, está en la base de toda vida cristiana, porque ella nos conduce al misterio de Cristo.

Recordemos que San Jerónimo decía que ignorar las Escrituras es ignorar a Cristo.

Por eso es importante que todo cristiano conozca la Palabra de Dios que se nos entrega en la Sagrada Escritura.

Referencias

Catecismo de la Iglesia Católica,Nº 101 a 141

Viviano, Pauline A., PhD, Los sentidos de la Sagrada Escritura

Artículo escrito originalmente para el Domingo Catequético 2008. Copyright © 2008, United States Conference of Catholic Bishops, Washington, DC.

Gelabert Ballester, Martín OP, Los cuatro sentidos de la Escrituraen el Blog Nihil Obstat de los Dominicos.https://nihilobstat.dominicos.org/articulos/los-cuatro-sentidos-de-la-escritura/


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