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Meditación del día 06 de febrero

por Pbro. Luis A. Zazano

Evangelio según san Marcos 6,14-29

El rey Herodes oyó hablar de Jesús, porque su fama se había extendido por todas partes. Algunos decían: “Juan el Bautista ha resucitado, y por eso se manifiestan en él poderes milagrosos:
Otros afirmaban: “Es Elías”. Y otros: “Es un profeta como los antiguos”.
Pero Herodes, al oír todo esto, decía: “Este hombre es Juan, a quien yo mandé decapitar y que ha resucitado”.
Herodes, en efecto, había hecho arrestar y encarcelar a Juan a causa de Herodías, la mujer de su hermano Felipe, con la que se había casado.
Porque Juan decía a Herodes: “No te es lícito tener a la mujer de tu hermano”.
Herodías odiaba a Juan e intentaba matarlo, pero no podía,
porque Herodes lo respetaba, sabiendo que era un hombre justo y santo, y lo protegía. Cuando lo oía quedaba perplejo, pero lo escuchaba con gusto.
Un día se presentó la ocasión favorable. Herodes festejaba su cumpleaños, ofreciendo un banquete a sus dignatarios, a sus oficiales y a los notables de Galilea.
La hija de Herodías salió a bailar, y agradó tanto a Herodes y a sus convidados, que el rey dijo a la joven: “Pídeme lo que quieras y te lo daré”.
Y le aseguró bajo juramento: “Te daré cualquier cosa que me pidas, aunque sea la mitad de mi reino”.
Ella fue a preguntar a su madre: “¿Qué debo pedirle?”. “La cabeza de Juan el Bautista”, respondió esta.
La joven volvió rápidamente adonde estaba el rey y le hizo este pedido: “Quiero que me traigas ahora mismo, sobre una bandeja, la cabeza de Juan el Bautista”.
El rey se entristeció mucho, pero a causa de su juramento, y por los convidados, no quiso contrariarla.
En seguida mandó a un guardia que trajera la cabeza de Juan.
El guardia fue a la cárcel y le cortó la cabeza. Después la trajo sobre una bandeja, la entregó a la joven y esta se la dio a su madre.
Cuando los discípulos de Juan lo supieron, fueron a recoger el cadáver y lo sepultaron.

Su fama

1) Herodes: Pienso en un Herodes que busca solo el tener y el poseer, por eso hay una reflexión que quiero compartir con vos: “Con dinero puedes comprar una cama, pero no puedes comprar el dormir en paz. Con dinero puedes pagar un doctor, pero no puedes comprar salud. Con dinero puedes comprar un reloj, pero no puedes comprar más tiempo”. El dinero está bien, pero que no te ciegue como a Herodes, porque, cuando terminas enceguecido, solo quieres poseer.

2) Afirmaban: Siempre tu identidad será un proceso y es allí donde está el “hablar “de los demás, lo que la gente opina o dice de vos. El tema es hasta dónde dejas que te afecte lo que hablen o digan de vos. Una vez mi superior me llamó para preguntarme cómo iba mi labor en las redes, porque un sacerdote le mandó a su celular un video mío, para cuestionarme. Me reí y le dije “Padre, usted puede ver todo lo que quiera, pues esto soy yo.” Me dijo “Tenés razón”. “Lo bueno – le dije – es que el sacerdote me sigue, eh”. Siempre estarás en la vidriera de muchos, siempre habrá gente que opine de vos y te siga con la mirada cada acto que haces, pero que eso no afecte tu identidad y dejes de ser vos para ser lo que ellos quieren que seas.

3) Oír: Te hago una pregunta que capaz que duele, pero creo que es necesaria que la pienses. Si te murieras mañana, ¿qué es lo que te hubiera gustado decir y no dijiste? ¿A quién? Y ahora mi pregunta sería: ¿cuándo piensas decirle? ¡Vamos! Que la vida es corta y es necesario decir lo que tienes que decir. Algo bueno está por venir.


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1 comentario

Roxana Bontempo February 6, 2026 - 6:15 am Reply

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