Meditación del día 28 de marzo - Misioneros Digitales Católicos MDC
Portada » Meditación del día 28 de marzo

Meditación del día 28 de marzo

por Pbro. Luis A. Zazano

Evangelio según san Juan 11, 45- 56

Al ver lo que hizo Jesús, muchos de los judíos que habían ido a casa de María creyeron en él.
Pero otros fueron a ver a los fariseos y les contaron lo que Jesús había hecho.
Los sumos sacerdotes y los fariseos convocaron un Consejo y dijeron: “¿Qué hacemos? Porque este hombre realiza muchos signos.
Si lo dejamos seguir así, todos creerán en él, y los romanos vendrán y destruirán nuestro Lugar santo y nuestra nación”.
Uno de ellos, llamado Caifás, que era Sumo Sacerdote ese año, les dijo: “Ustedes no comprenden nada.
¿No les parece preferible que un solo hombre muera por el pueblo y no que perezca la nación entera?”.
No dijo eso por sí mismo, sino que profetizó como Sumo Sacerdote que Jesús iba a morir por la nación,
y no solamente por la nación, sino también para congregar en la unidad a los hijos de Dios que estaban dispersos.
A partir de ese día, resolvieron que debían matar a Jesús.
Por eso él no se mostraba más en público entre los judíos, sino que fue a una región próxima al desierto, a una ciudad llamada Efraím, y allí permaneció con sus discípulos.
Como se acercaba la Pascua de los judíos, mucha gente de la región había subido a Jerusalén para purificarse.
Buscaban a Jesús y se decían unos a otros en el Templo: “¿Qué les parece, vendrá a la fiesta o no?”.

Creyeron

1) Contaron: Hay mucha gente que pone frases y vídeos motivadores, pero, para ser el capitán de tu vida, tenés que trabajar tu interior. Busca ese espacio para meterte en vos y ver cosas de vos que hasta duelen. Muchos, más que capitán, parecen marineros de barco, pero de barco pirata, porque buscan siempre una persona que los tenga sometido o sometida. En cambio, si quieres domar tu vida, es necesario darte tu espacio, salir a caminar, meditar en tu interior, buscar ese espacio de oración y de intimidad y, por sobre todo, el poder mirar tus heridas y toda tu vida. A trabajar en tu mente y corazón, para actuar con claridad en vos y también desde vos.

2) Qué hacemos: La desesperación es parte de la experiencia humana. La desesperación es algo de lo que no solamente puedes salir, sino que puedes salir reforzado o reforzada. Pero la cuestión es cómo puedes rodearte de algo o de alguien que te acompañe en ese momento de desesperación. Por lo tanto, es saber compartir en la desesperación y no obviarla. Nadie vive sin sufrimiento y todos experimentamos dolor y hasta traición. Es clave incorporar el sufrimiento en la experiencia humana, porque se necesita legitimar y comprender que se debe acompañar en el sufrimiento.

3) Muera: Muchas veces creemos que nuestra vida espiritual pasa por las reuniones a las que asistimos. Hasta incluso nos consideramos católicos o no según si vamos a un grupo o no. Jesús nunca dijo: “Nos vemos el domingo que viene en la montaña tal”, menos dijo: “Haremos un templo entre Jerusalén, Grecia y de allí formamos las franquicias”. Mucho menos decía: “Yo atiendo martes y jueves”. Jesús vivía un estilo de vida y eso implicaba las 24 horas. Nosotros en un templo no vamos a encontrar a Dios, sino que vamos a compartir con Dios lo que hemos encontrado de Dios en nosotros, y como nos dijo: “Donde dos o más estén reunidos en mi nombre yo estoy en medio de ustedes”. Por eso, el sagrario es lo más preciado para los católicos. Hay veces que nos detenemos a formar grupos, pero Dios no está en los grupos, sino en las personas de esos grupos. Si Jesús está en una reunión es porque lo llevamos, no porque esté allí y hay que buscarlo. Por eso, los católicos nos hemos detenido en armar demasiadas reuniones más que uniones y también confundimos emoción con presencia de Dios, como así también pecado con sentimientos. Muchos piensan que presencia de Dios es sentir algo y hasta piensan que cuando ya no sienten es porque Dios los abandonó. En el cielo no se tomará lista de cuántas reuniones asististe, de la pastoral o del grupo tal o del movimiento cuál, lo que nos dirá Jesús ese día es: “¿Cuánto amaste?”. Algo bueno está por venir.


Discover more from Misioneros Digitales Católicos MDC

Subscribe to get the latest posts sent to your email.

Artículos relacionados

Deja un comentario

Este sitio web utiliza cookies para mejorar su experiencia. Asumimos que está de acuerdo con esto, pero puede optar por no aceptarlas si lo desea. Acceptar Leer más

Privacidad & Políticas de Cookies

Discover more from Misioneros Digitales Católicos MDC

Subscribe now to keep reading and get access to the full archive.

Continue reading